7/10/15

Versión para "Quien la tiene más grande"

Cimarrón, medio atigrao.

Hubieras entrado de movida en la Historia Universal de la Infamia de Borges, y con eso ya lo digo todo. Un gaucho, un desgraciado, un asesino, un rebelde, un prófugo, pero en la Era 2.0.

Hacés brotar ese estúpido orgullo provinciano que infla el pecho por la ridícula causa de que vos eras del pago, pero la verdad es que cuando te pusiste el traje de madera para volver a tu pueblo por ultima ves, te dijeron Malevito, te vanagloriaron como gaucho de ley, te compararon con los héroes de la Independencia y tres mil almas te aplaudieron entre el tierral, pasándose de cabeza en cabeza tu sombrero y de mano en mano una bandera argentina, cosa que no es para muchos.

Tenías el destino del héroe de los de pies sucios, un héroe viciado y vicioso, de ese pueblo que adora a los que la justicia odia por saltearla: Mate Cocido, el Calandria, “El Gauchito” Gil….el Malevo.

Tu historia era complicada, un tipo de leyes propias y autoridad excedida, policía duro, de campo, un asesino de FAL, plomo y monte en los 70, de “Gardelitos” en los 80 y ajusticiador de los cuatreros de Laguna de Robles en los 90, para terminar siendo jefe, amado, malandra, prófugo, noticia, trend topic y leyenda.

No hay tucumano que no se acuerde de tus bigotes y patillas, como cualquier Chacho o Facundo, que contrastaban con esas camisas negras con parches rojos en las mangas, sombrero de cowboy, botas y los Wranglers que te daban ese halo de Walker Texas Ranger.

Personaje completo, con pistola, látigo trenzado y fuga de Tribunales granada en mano.

Y para el final, un re-final: ¿Acaso hay algo más clásico que la Ley Verde y Federal pisándote los talones y vos trepado en un mangrullo resistiéndote, agazapado?

Como Butch Cassidy y The Sundance Kid en Bolivia, pero 100 años y 14 días después
Que escena Malevo, que escena la puta que te parió: sentado en las alturas, apenas con un techito de tela para que el sol de San Andrés no te quemase de más. Vos hablando ante una periodista y despotricando contra el juez y Cristina, amenazando, diciendo que no te sacaban sano de ahí, mostrándonos con tus convicciones que todos son una mierda, vos y ellos.

Tus ojos que se iban para el portón de a ratos, siguiendo a los gendarmes. Los viste, hasta un ciego los vería, querían que los vieras. Le clavaste la mirada primero a ellos y después a tu gente que gritaba desde abajo.

Final del último acto: una frase de amor para tu María, y como el que sabe, en un segundo montaste la Ballester Molina plateada y ¡Pum! Con sombrero y todo te metiste el plomazo que te libró del tiroteo con la autoridad, de la cárcel, del circo mediático y de tu vida.


Cronica TV en vivo y Youtube para la posteridad, terminaron de hacerte la leyenda, sucia, sangrienta, parca, asesina leyenda.

24/4/15

El olvido pequeño

Me ponen una corbata azul oscura, camisa blanca como siempre, traje con chaleco, no soy un ordinario de ambo. Nada de afeitarme. Zapatos y medias, no importa, mi abuelo se fue sin zapatos, pero si es zapatos no mocasines, tengo unos Oxford que van bien con el traje. Uñas cortadas y limpias, por favor eso, no cortas, ni recortadas, cortadas.
El reloj para mi ahijado, no sean tan boludos y se lo olviden en mi muñeca que es de los medio caros. No tengo mucho más que un par de cortaplumas, cuchillos, cascos y libros, las bibliotecas son anacrónicas, que vayan para los que quieran y que terminen donde sea. Mis Ray Ban a Panqueque, eso si.
Tengo unos dólares y pesos guardados, hagan un asado en la Mamama, de esos de todo el día, con Horacio correteando. Denle agua y carne sin grasa.
Por favor, nada de velas, rosarios, cruces, estolas y coronas. El morbo es para pelotudos. Se que Germán me va a poner por ahí un par de monedas, y se lo agradezco, él sabe para que son, y también que alguno me va a abrazar a un Branca (750 mínimo, el de 500 es muy simbólico) y una casaca de la Quere, aunque sea de las viejas, pero con esos colores. Un libro de Bukowski no vendría mal, como para darle un poquito de cultura al asunto.
Alejenlós a los empleados de la cochería están laburando y eso si que es aburrido. Quedensé toda la noche emborrachándose y riéndose de mí, de vez en cuando mójenme los labios con whisky o fernet. Les pido perdón por el peso, pero cárguenme, no me lleven en el aparatito, dejen que los joda una vez más.

Y me hacen fuego, me tiran un poquito en el club, un poquito en Yaquilo, ahí en lo de José Mario está bien, y al otro a una caja y me sacan a chupar de vez en cuando hasta que se olviden de mí y hagan su vida. 




Nunca está de mas organizar y morir un rato :D