24/4/15

El olvido pequeño

Me ponen una corbata azul oscura, camisa blanca como siempre, traje con chaleco, no soy un ordinario de ambo. Nada de afeitarme. Zapatos y medias, no importa, mi abuelo se fue sin zapatos, pero si es zapatos no mocasines, tengo unos Oxford que van bien con el traje. Uñas cortadas y limpias, por favor eso, no cortas, ni recortadas, cortadas.
El reloj para mi ahijado, no sean tan boludos y se lo olviden en mi muñeca que es de los medio caros. No tengo mucho más que un par de cortaplumas, cuchillos, cascos y libros, las bibliotecas son anacrónicas, que vayan para los que quieran y que terminen donde sea. Mis Ray Ban a Panqueque, eso si.
Tengo unos dólares y pesos guardados, hagan un asado en la Mamama, de esos de todo el día, con Horacio correteando. Denle agua y carne sin grasa.
Por favor, nada de velas, rosarios, cruces, estolas y coronas. El morbo es para pelotudos. Se que Germán me va a poner por ahí un par de monedas, y se lo agradezco, él sabe para que son, y también que alguno me va a abrazar a un Branca (750 mínimo, el de 500 es muy simbólico) y una casaca de la Quere, aunque sea de las viejas, pero con esos colores. Un libro de Bukowski no vendría mal, como para darle un poquito de cultura al asunto.
Alejenlós a los empleados de la cochería están laburando y eso si que es aburrido. Quedensé toda la noche emborrachándose y riéndose de mí, de vez en cuando mójenme los labios con whisky o fernet. Les pido perdón por el peso, pero cárguenme, no me lleven en el aparatito, dejen que los joda una vez más.

Y me hacen fuego, me tiran un poquito en el club, un poquito en Yaquilo, ahí en lo de José Mario está bien, y al otro a una caja y me sacan a chupar de vez en cuando hasta que se olviden de mí y hagan su vida. 




Nunca está de mas organizar y morir un rato :D

19/1/14

Así que quieres ser escritor, ¿eh?

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

no hay otra manera.

ni la hubo nunca.
Charles Bukowski
Así que quieres ser escritor, ¿eh?, en Escrutaba la locura en busca de la palabra, el verso, la ruta.

1/5/13

Prendidos


-Comencemos.-Suspiró cuando abrió el bolso de la notebook y sacó un cuaderno, lapiceras y resaltadotes. Cuando sacó de la bolsa del Super Vea la carpeta celeste se quedó pálido: “Díaz Rey, Felipe Tomás S/ Presunto Homicidio.” Rezaba el titulo escrito con felpon rojo.
-La puta madre.
Hojeó la primera parte de las hojas amarillentas y tipeadas a maquina de escribir y lo primero que reconoció es que la causa había sido abierta a instancia de la Defensoría de Pobres y Ausentes, ya que primero estaba el formulario donde se acreditaba personería y de paso se pedía la intervención de la Defensoría de Menores.
Pasó un par de escritos más. Buscaba donde comenzaba la actuación de la fiscalía, en ese entonces dirigida por el antecesor de Gómez. Cuando lo encontró salteó con la vista los tres primeros incisos del escrito y se concentró en los Hechos.
            {…} 4-Hechos.
La madrugada del día sábado 15 de marzo del año 1999, el imputado, Díaz Rey, y todas las condiciones obrantes en  autos, se apersonó en el Caps de la comuna de Alto Verde, llevando consigo a la victima, Sala, Johana del Valle (condiciones constantes en autos). En el momento que la enfermera responsable de la unidad sanitaria los atendió, Pérez, Genoveva, declaró ante mi que la menor entró sin signos vitales, respondiendo a mis preguntas aclaró que ya estaba sin pulso ni respuesta a estímulos sensibles. {…}
-¡Uh papá, que mocazo!-Dijo en voz alta y de la ansiedad dio una vuelta a la mesa. Volvió a leer el expediente de parado.
{…} el doctor Díaz Rey estaba preocupado, pero no mencionó nunca en que circunstancias habíase hallado con la victima, solo procedió a hacerle el proceso de resurrección y terminar constatando que había fallecido a horas 4 y 45. {…}
{…}Cuando la enfermera lo inquirió de lo sucedido, solo respondió que el no había hecho nada y que lo ayudase a lavarla, ahí constató una gran hemorragia en la zona inguinal del occiso. {…}
Tenia mas que claro lo que había pasado ese día, pero a Peña no le importaba el hecho, si no el porque lo habían tapado. Continuó pasando páginas y se percató que el expediente terminaba en un escrito donde tanto la querella, a cargo de la Defensoría, como la Fiscalía solicitaban la autopsia al cuerpo de Johana. Tenía el sello de ingreso a la Mesa de Entradas, pero ahí terminaba todo.
-Debe faltar un cuerpo.
Pensó Juan, pero el expediente estaba ya cosido y no completaba ni ahí las fojas necesarias para la formación de otra carpeta. Igual volvió a la carátula, pero no constaba el número de cuerpos.
-Es el único.
Igual lo llamó por teléfono a Roberto, pero el empleado le dijo que era lo que había y nada más.
-¿Cuándo ha entrado Pepe a la fiscalía?
-Cómo Fiscal en el dos mil o dos mil uno.-Contestó con voz adormilada Jorge Luis.-Pero estaba de adjunto hacia años.
-¿Quién era el otro fiscal?
-Molina Pietro.
-Ese tenía más años que la injusticia.
-Estaba gagá ya, Gómez manejaba la fiscalía como se le cantaba el pingo.
Después de despedirse, se paró a buscar un vaso de Coca y la vio a Sole que seguía asándose en el sol de la tarde. Volvió a la mesa y fue directamente al último escrito, fechado en noviembre de 2002. Se paró en seco cuando leyó el nombre del defensor oficial que la Defensoría le reasignó a la querella.
-Rossi, Marcela Juliana.-Dijo en voz baja y se puso alerta.-La putisima madre, con razón andaba tan loca la cajetuda esta.

10/3/13

22/1/13

También era un pecado


El doctor Posincobich era un croata que llegó al país con sus padres al final de la Primera Guerra. El Loco, como le decían en Alberdi, se había acriollado al igual que todos los hijos de inmigrantes del pueblo, y también disfrutó de la fortuna que su padre hizo gracias al comercio, a la caña y a la madera. Fue uno de los pocos de su grupo que se había recibido, aunque nadie le daba un peso partido al medio, todos lo veían como un gringo que hablaba a los gritos y daba vueltas a la plaza San Martín como loco en su bicicleta de carrera.
Ni bien volvió al pueblo, don Posincobich, orgulloso de su hijo, le instaló un consultorio, donde atendía a sus pacientes por las tardes, ya que a las mañanas trabajaba entre el hospital y la clínica del Ingenio. El Loco era ya un hombre asentado, con una rutina y un buen pasar cuando se voló los sesos con un pistolón del 14.
Nunca se supo porque o cuando hizo el primer aborto, seguramente fue a la hija de algún amigo que había quedado preñada antes de casarse por la iglesia, y le dio una buena cantidad de guita (algunos estiman que una finca) por el favor, y la bola se fue corriendo y la guita fue llegando sin que se diera cuenta realmente o quisiera recibirla. Otros dicen que simplemente El Loco Posincobich vio la veta en el mercado y se hizo abortero.
El tiro dicen que fue por una nena que le vino con un embarazo de varias semanas y que la pequeña madre no resistió la operación. Su enfermera, fiel tanto en tiempo como en andanzas, dijo que el doctor se mató porque tenía cáncer y deudas de póker, que nunca en su vida hizo un aborto, que eso también era un pecado para los judíos.

2/1/13

Don Quinto


El abuelo de Francisco, don Quinto, trabajó en el Ingenio Marapa desde los 15 años hasta que se jubiló a los 60. Siempre en diciembre, cuando terminaban de limpiar los trapiches y demás tachos del ingenio, se llevaba sendos bidones llenos de miel de caña, los cuales fraccionaba en botellas vacías de vino y los repartía entre sus poquísimos amigos y vendía el resto a los almacenes del pueblo. Siempre le dejaba a Hugo una botella verde de tres cuartos llena del líquido negruzco para Juan, que de chico en verano, solía comerla a cucharadas junto a Fran, y en invierno pelaban de mandarinas a los árboles del jardín enorme que el viejo tenia en su casa del barrio Ofempe. Entre el ingenio y las plantas había repartido su juventud, adultez y vejez Quinto. Tenia tantas plantas tan bien cuidadas y raras que decenas de viejas de Alberdi habían intentado conseguir un gajo de jazmín o de estrella federal, pero habían vuelto a sus casas con la indignación que les produjo una mandada a la mierda de un Quinto algo escabiado o dormido, y el ataque de alguno de sus perros, apenas contenido por la tela metálica del portón.
El viejo vivía solo desde que sus dos hijos habíanse casado y formado sus familias, su mujer había muerto cuando la madre y el tío de Fran eran apenas adolescentes. La leyenda cuenta que don Quinto nunca mas estuvo con mujer alguna por amor y respeto a su señora.
Ya más grandes, cuando Juan y sus amigos comenzaron a bolichear, el quincho del abuelo de Francisco era el lugar obligado para las previas y el viejo siempre se sentaba a la punta de la mesa con una botella de aguardiente y se reía con las cagadas que hablaban los changos. Con el pasar de los años a don Quinto solo lo veían en los cumpleaños que le organizaba a Francisco, donde cocinaba un lechón en el horno de barro y un asado a la cruz, y volvía a sentarse en la punta de la mesa, tomando su aguardiente y hablando solo cuando lo hacían contar las anécdotas de cómo se había curado los hemorroides con un hierro caliente o como ahorcaba a sus perros cuando se enfermaban.
-Don Quinto, ojalá que no se muera nunca.

28/12/12

Sábalos


Antes de doblar en el cargadero de los Moreno, vio que en la casa de don Zurita estaba el pizarrón que indicaba que había sábalos. Se tiró a la banquina, dejó la chata y a Willie ahí y cruzó la ruta a pie.
-Ese Doctorcito cómo anda.-Le dijo el viejo flaco y de cuero curtido que estaba sentado a la sombra de la morera, aventándose con una pantalla de totora, mientras escuchaba sin escuchar a los Wuachiturros, que sonaban 24 horas al día en la radio del pueblo.
esta noche los cumbieros
levanten los brazos
los Wuachiturros tiren pasos
esta noche los cumbieros
levanten los brazos
los Wuachiturros tiren pasos
-Mal pero acostumbrado don Zurita, ¿usted que tal?
-Acá andamos tirando nomás, ¿Qué le va a llevar pescado para Salvatierra?
-Chupe el pingo el sordo ese, a los sábalos me los como yo solo.
-Mas vale, el desgraciado ese come como un animal.-Le indicó una silla vacía que estaba a su lado.-Sientesé doctor, cebesé un mate.
Todo el mundo viene cansado, por eso se ofrece una silla y agua o mate, nadie esta nunca tan apurado en el campo como para despreciar descanso y bebida. De ahí se conversa sin prisa, se necesita entrar en confianza, es imperioso ubicar al interlocutor en algún lado, ya sea físico o con alguna persona. En el rodeo de preguntas y respuestas, se termina teniendo algo en común: siempre un pariente que vive donde el otro vive, un viaje que hizo a esos lados, la amistad con algún tío perdido entre los recuerdos, el haber hecho la colimba en el mismo año que el padre… por ultimo, cuando las patas dejaron de doler, la sed ya no está y la persona o el lugar común es descubierto, se cuenta una anécdota de lo que los enlazó, que van desde proezas sexuales y granizadas terribles, hasta historias desgarradoramente tristes.
-Yo me acuerdo del Huguito cuando era chango, una vuelta que era 9 de Julio y había locreada en la escuela de Los Arroyo. Era la época de Bussi, y el General elegía así a dedo a cualquier guitudo para que apadrine la escuela y a esa lo había mandado a don Elías, y el turco le tenía miedo a los milicos, entonces se ponía sin rezongar. La cosa es que había hecho esta locreada, que vieras.-Estiró las E.-Y gratis.-Se palmeó el muslo famélico.
Los dos hombres ya se comenzaron a reír.
-Me lo imagino al Sordo ahí suelto.
-Peñita, le juro, le hemos contado las platadas, ¡ocho se ha comido el infeliz!
El viejo recién se paró de su silla de plástico y encaró al freezer que tenia debajo de un quincho con una pared de adobe, al lado de la casita celeste donde vivía desde hacia decenas de años, volvió al toque con dos pescados envueltos en papel de diario.