14/9/11

Rastrillando

Se puso un jean, una camisa y un chaleco polar. Volvió a calzarse los anteojos y lo cargó a Willie a su lado en la camioneta.
-Como te gusta callejear trolo.-Le dijo al comportado bull terrier que apenas movió la cola cuando lo habló, iba muy concentrado en lo que sucedía en la calle.
Ni bien llegó a Alberdi Roly, a eso de las doce, le mandó un sms que decia que lo esperaba en Marola, que ya había pedido asado.
-Nunca me voy a hartar de comer en Marola.-Pensó mientras sonreía y contestaba un simple OK.
Cuando estacionó notó que un helicóptero pasaba por encima de su cabeza, y se quedó mirándolo como seguramente se quedaron mirando muchos de los pocos acostumbrados alberdianos, Willie en cambio encaró un gomero que había por ahí y lo bautizó con su pis.
-Portate bien adentro ura.-Le dijo cuando lo enganchó con la correa, pero Juan iba tranquilo, a él lo dejaban entrar con el pequeño soldadito.
-¡Eh! El narizudo.-Exclamó Roly cuando vio que los dos regordetes se acercaban hacia su mesa.-Hacia rato que no lo veía, pensar que me has costado un kilo de café.-Lo acarició y recién le dirigió la palabra a Juan.-Compadre, venga coma el quesito, que esta muy bueno.
Juan se acomodó en la mesa y levantó la mano saludándolo al dueño del restaurante, que inmediatamente se acercó con una bandejita con agua para Willie.
-Este perro está bien criado amigo,-Se dirigía a Mamaní.-por ahí vienen las viejas con esos perros peludos y lo único que hacen es morder gente.
Cuando se alejó después de una pequeña charla, Juan se recostó en su silla, palmeó su panza y le preguntó a Roly:
-¿Qué onda?
-Mucho movimiento, han mandado cincuenta de la Seccional Sur, yo he traído seis de los míos y hasta el helicóptero anda, además bueno, hoy ha habido una reunión y se han dividido las zonas para buscarlo al chango éste.
-¿Vos estas de capo del operativo?-Le preguntó con la boca llena de pan con roquefort y manteca.
-No, yo estoy con los de Homicidios, hay un comisario de la Seccional Sur y también anda dando vueltas el Sub Jefe de la Policía y gente del gobierno.-Los indicó con el mentón a los hombres que comían en una mesa en la otra punta del salón.
-Que raro que no estés ahí.
-Me han invitado, pero bueno, les he dicho que iba a comer con un amigo y he llegado medio tarde de gusto.
-Claro.
Los dos se quedaron callados, en realidad todo el comedor se quedo callado, porque en el informativo del Canal 10 hablaba el Comisario Saso sobre el operativo. Marola subió el volumen:
-…y seguiremos con los rastrillajes mas exhaustivos en la zona de Escaba y el limite con Catamarca.
-Está complicado el tema.-Dijo Rolando.
-¿Por qué che?
-Porque han pasado varios días, el celular ya se le ha quedado sin pila, porque antes las llamadas le entraban y era como si no contestara, ahora manda al contestador ahí nomás.-Puso una cara de velorio tremenda, bastante adecuada para su voz baja y manos entrecruzadas sobre la mesa.
-Que culiao…
-Si, yo no se si se le habrá caído en algún lado, capaz que lo ha tirado por la ventanilla, pero bueno, yo creo que siempre lo ha tenido encima.
-¿Qué se comenta adentro Compadre?
-Y eso me vas a tener que ayudar a averiguar vos, yo no me he metido mucho, con la familia ha hablado Saso y con nadie mas, los de la fiscalia han dado intervención, pero ni han pintado.
-¿A dónde te han mandado?-Preguntó Peña después que Víctor pusiera entre él y el policía de civil una parrillita que rebosaba en carne y achuras.
-¿A mi? A esperar, los changos míos han comido hace rato y se han ido a las camionetas a dormir un rato, pero hoy nomás vamos a volver a San Miguel.
-¿No te querés quedar en mi casa?
-No, gracias hermanito, pero va a convenir que esté allá, si llegan a encontrar un fiambre recién voy a volver y a no hacer mucho, esto es todo propaganda política.
-Claro, si me parecía raro que estés acá boludo, si vos sos de Capital.
-Si, pero los del Sur no tienen ni aca, nosotros le vamos a tener que prestar todo.
-Material, gente…
-Y si, no hay que dejar que se los afanen.-Le tiró un hueso de costilla con bastante carne al perro que estaba dormitando a los pies de Juan.

adolfo =D

29/8/11

Satisfecho 1.0

• Diálogos: impecables. Quizá los puntos más fuertes de la novela sean sus diálogos: son de una gran naturalidad, frescos, ágiles, chispeantes. Mientras uno lee, “escucha” a los personajes y los identifica claramente pues cada uno tiene sus propios matices. Esto denota, nuevamente, la buena construcción del personaje: no tiene sólo un nombre propio y una determinada descripción física, profesión, etc: tiene voz propia y se hace oír. El uso del lenguaje regional enriquece no sólo los diálogos sino la novela toda. El rescate de la oralidad de una región me parece sumamente importante, no sólo en la búsqueda de la verosimilitud, sino como hallazgo o búsqueda personal del autor: el paisaje y sus gentes puestos no como decorado exótico de una historia, sino desplegados en función de la misma: un escritor que escribe desde su propio lugar, desde su tierra, con el lenguaje de su tierra: esto para la narrativa argentina contemporánea, copada en su mayor parte por escritores “neutros”, es valiosísimo y hace una gran diferencia. Las charlas entre Peña y Mamaní son imperdibles: translucen la camaradería de los personajes, esta empatía masculina entre dos hombres de extracción social distinta, que creen en cosas distintas, que tienen vidas y aspiraciones diferentes, pero que se reconocen pares en el territorio de la amistad. Otro punto a resaltar es que el rescate del lenguaje regional no se limita a los diálogos de los personajes: el narrador, aunque en tercera persona y omnisciente, muchas veces echa mano a giros coloquiales, mimetizándose con la subjetiva de los personajes.

y la paranoia sigue igual jajjajaaj...un dia feliz y estoy un poco mmmmmm satisfecho, no se, queria leer esto en mi blog jajaja

20/8/11

Abuso Deshonesto

Peña y Roberto salieron caminando tranquilos, cruzaron la plaza viendo a un par de decenas de chicos y chicas que se habían hecho la yuta del colegio y se juntaban ahí para fumar y hablar a los gritos.
-Culiao si pudiera ver esas pendejas.-Dijo Roberto que caminaba agarrado del brazo de Juan y con sus gafas negras.-Pero las huelo hermano, las huelo…¡Auuuu!-Aulló como un lobo, totalmente indiferente al buen comportamiento.
Juan quiso reprenderlo, pero al final se cagó de risa y le siguió el juego.
-Si vieras Jorge Luis, ahí hay una rubita con una faldita escocesa cortita.
-¿Cómo tiene las tetas?
-¡Enormes! Pero la hija de puta se las tapa con la campera.
-¡Los pibes quieren ver che!-Volvió a gritar, y Peña se paró para poder reírse a gusto.
-Shh boludo que nos van a meter en cana por estupro.
-Esa figura está derogada del Código Penal, ahora se llamaría abuso deshonesto…pero, soy ciego, ¿Cómo me defenderías?
-Mmmm es difícil, porque sos ciego inteligente, estas hecho mierda del marote, pero no sos un interdicto.
-Aja.
-Entonces yo creo que habría que decir que vos le querías tocar la cara, que ella se había dejado tocar la cara, y entonces te ha dado una convulsión y te has ido a las tetas.
-O ella se ha movido.
-No, convulsión, trucamos unas tomografías, decimos que tenés alguna otra mierda en la cabeza y con eso capaz que te hago safar.
-¡Fa! Un capo.

teeeeetas =D

13/7/11

Cerrados...

Después de almorzar, Soledad preparó unas frutillas con azúcar y fueron a hacer el postre en el patio, como un pequeño picnic. Mientras Peña dormitaba sentado, Sole volvió a leer el diario, hasta que llegó al final, a Policiales.
-Che bebé, mira lo que ha salido de un chico de Alberdi.
-Uh, no he leído el diario hoy.-Dejó la taza con un poco de jugo de las frutillas.-Si, ayer hemos salido a buscarlo con Ger y Pablo. El vago es hermano de la Andre…
-¿Cómo?
-Si boluda, ¿No te había contado?
-¡No!, como no me vas a decir…
-Es que no le daba mucha bola, no ha caído en la fiscalia.-Tosió y se recostó en el suelo.-Mirá, es hasta probable que nosotros hayamos sido los últimos que lo hayamos visto.
-¿Qué?-Soledad tiró el diario.- ¿Por qué?
-El domingo hemos desayunado en Encuentros…
-Momentos, siempre te equivocas.-Le pegó un chirlito en la pierna.
-Bueno, ahí, y el chango este ha aparecido, vos estabas chusmeando con la Martina, pero el tipo se ha sentado en una mesa y ha desayunado.
-¿Pero como lo has notado?
-Porque le hemos metido una buena criticada con Francisco.-Soltó una risita.- Bueno, la cuestión es que desde esa mañana no se lo ha vuelto a ver.
-¡Pero Juan!-Le gritó y se sacó los anteojos y lo miró fijo.
-¡¿Qué?!
-¿Qué? El chico está perdido desde el domingo y vos hablás como si te chupara un huevo boludo.
-Es que me chupa un huevo, el vago es un gil, la hermana es una gila, el padre es un gil, y así sucesivamente.
-Sos una teta.-Volvió a leer el diario, pero esta vez en voz alta:
“La última vez que lo vieron fue el domingo, cuando salió de su casa en una camioneta.
A pesar de los intensos esfuerzos de la Policía para encontrar a Horacio Ortiz, aún no hay datos que permitan establecer el paradero del joven agricultor de Juan Bautista Alberdi.
Ayer, una comisión especial integrada por cuadros de varias divisiones de la policía, y a cargo del comisario Miguel Saso, se hizo presente en la ciudad del sur de la provincia. Los investigadores interrogaron a los familiares de Ortiz, como así también a quienes podrían haber visto la camioneta del joven. Además un helicóptero propiedad del Gobierno provincial sobrevoló la ciudad del Sur, mientras partidas integradas por personal policial, miembros del Club de Enduro y Rescate de la ciudad…

-Si, no hemos encontrado un pingo.-Interrumpió Peña la lectura y se sentó.
-¡Sh!-Otro chirlo, éste un poco más fuerte y siguió leyendo:
…y varios ciudadanos, se movilizaron para rastrillar distintos puntos de la geografía, sin obtener ningún resultado.”-Dobló el diario y se quedó con la boca abierta mirándolo a Juan.- ¿Y como está Pablo?
-Creo que es el único que está preocupado.
-¿Me estás jodiendo? esa familia debe estar como loca.
-La verdad que no los he visto preocupados.-Volvió a tirarse en el suelo, panza arriba.-Es mas, no se si hoy los habrán interrogado mas, pero ayer Roly me ha contado que con el único que han hablado es con el Saso éste.
-¿Roly?-Se sorprendió Soledad.
-Si, lo han mandado con varios mas, Homicidios, Delitos Complejos, Drogas peligrosas, unos canas que andan en el monte, que se yo, todo el teatro.
-¿Por qué teatro? Vos debes saber algo o si no sos un monstruo, como no te vas a preocupar.
Juan se quedó callado un rato antes de contestar, no buscaba palabras, en su mente estaba la pelea de Ger con Pablo y las lágrimas de éste último.
-Yo se que si aparece va a aparecer donde vive un hermano, ahí en el culo del país, o si no va a aparecer muerto.-Dijo.
-¿Por qué tan así?-Esta vez no se molestó, parece que le había picado el bichito de Sherlock.
-Porque según Gerardo el Horacito debía guita, y jura y perjura que el vago se ha ido del pueblo.
-¿Y Pablo que dice?
-Pablo sabe lo que debe, y está preocupado. Igual no dice nada.
-Que raro…tan hablador que es.
-Que era.-La corrigió.-Cada vez mas se está volviendo como la familia de la Andre.
-¿Así medio cínico? Porque la mina esa es re cínica, no puede estar sonriendo y mudita todo el día.
-Mas que cínicos…-Juan buscó la palabra.-Cerrados.
-¿No hablan mucho?
-No es que no solo hablen, no tienen amigos, nadie les conoce bien los negocios que tienen, todos chupacirios.-Juan se paró del suelo y se sacudió el traste.-Como si no muestran lo que son.
-Ay Gordo, me he puesto mal.
Se quedaron un rato en silencio, cada uno sumido en lo que estaba pensando, hasta que Soledad le pegó un tirón a los joggins de Juan y lo dejó con el pito al aire.
-¡No!-Gritó.-Willie ataque a la puta, ataque a la puta.
Estuvieron jugando un rato, hasta que se nubló un poco, y la escena se puso mas para dormir un rato que para hacer otra cosa.


Tarea del dia jajajaj

Encima

-Está complicado el tema.-Dijo Rolando.
-¿Por qué che?
-Porque han pasado varios días, el celular ya se le ha quedado sin pila, porque antes las llamadas le entraban y era como si no contestara, ahora manda al contestador ahí nomás.-Puso una cara de velorio tremenda, bastante adecuada para su voz baja y manos entrecruzadas sobre la mesa.
-Que culiao…
-Si, yo no se si se le habrá caído en algún lado, capaz que lo ha tirado por la ventanilla, pero bueno, yo creo que siempre lo ha tenido encima.
-¿Qué se comenta adentro Compadre?
-Y eso me vas a tener que ayudar a averiguar vos, yo no me he metido mucho, con la familia ha hablado Saso y con nadie mas, los de la fiscalia han dado intervención, pero ni han pintado.
-¿A dónde te han mandado?-Preguntó Peña después que Víctor pusiera entre él y el policía de civil una parrillita que rebosaba en carne y achuras.
-¿A mi? A esperar, los changos míos han comido hace rato y se han ido a las camionetas a dormir un rato, pero hoy nomás vamos a volver a San Miguel.
-¿No te querés quedar en mi casa?
-No, gracias hermanito, pero va a convenir que esté allá, si llegan a encontrar un fiambre recién voy a volver y a no hacer mucho, esto es todo propaganda política.
-Claro, si me parecía raro que estés acá boludo, si vos sos de Capital.
-Si, pero los del Sur no tienen ni aca, nosotros le vamos a tener que prestar todo.
-Material, gente…
-Y si, no hay que dejar que se los afanen.-Le tiró un hueso de costilla con bastante carne al perro que estaba dormitando a los pies de Juan.

22/6/11

Rezo por Vos

Lo que tenía de bueno el bar era la música, la que iba al ritmo de lo que Francisco tomaba: la noche comenzaba tranquila, unas medidas de fernet suaves con algo de Pink Floyd mechadito con los Beatles y algo en ingles más moderno como Radiohead o los Red Hot. Después, cuando las medidas se hacían más picantes y le daba menos bola a la caja y a los pedidos, Fran se ponía mas nacional viejo, sonaba el Flaco Spinetta, Pappo. Al final, cuando ya abría la Quilmes con las muelas y le daba un beso bien largo, sonaba Rezo por Vos, el ambiente se trasformaba.

La indómita luz se hizo carne en mí
Y lo deje todo por esta soledad.
Y leo revistas en la tempestad,
Hice el sacrificio, abrace la cruz al amanecer.


Ya todos se paraban, algunos de los pendejos mas rockeros se metían al local y comenzaban a cantar, y Francisco desde atrás de la barra siempre floja y flaca, veía el monitor de la notebook, como si estuviera leyendo la letra y cantaba. El Ruso se transformó y parado en su silla cantaba:

Rezo...
rezo...
rezo...
rezo...


Juan cantaba sentado, golpeando con su mano libre la mesa, e incluso Gerardo que era más reggetonero que otra cosa decia a los gritos:

Morí sin morir y me abrasé al dolor
y lo deje todo por esta soledad.
Ya se hizo de noche y ahora estoy aquí,
mi cuerpo se cae, solo veo la cruz al amanecer.


Era el comienzo de la fiesta, la luz verde para tomar más cerveza, de pedir el fernet con menos coca, de hacer largos viajes al baño y quedarse hablando con gente querida o no tanto.

Rezo...
rezo...
rezo...
rezo...


Y Francisco que seguía con los ojos cerrados, solo en la barra, y El Ruso que se desbocaba mas y mas, y Juan que ya se paraba, y Soledad se abrazaba con Martina y también cantaban:

Y cure mis heridas y me encendí de amor,
y queme las cortinas y me encendí de amor,
de amor sagrado.
Y entonces...
y entonces...
y entonces...
y entonces...
rezo...
rezo...
rezo...
rezo...

Todo explotaba y todos estaban felices, quizá porque habían ganado esa tarde, o quizá todos eran solos ellos y los otros no, pero a Peña no le importaba, y ya tomaba cerveza del pico, y ya bailaba rocanrol con Soledad y la besaba, y se reía, y Los Redondos y Sumo no se callaban en toda la noche desde los parlantes.


Adoleo :D jaja

7/5/11

Billares

El Colón era terreno conocido para Lucas del Campo, así como lo fue El Molino y otro par de billares, donde solía reunirse con sus contactos, en aquellos años que él recordaba como “la buena época”. El procedimiento era simple: cuando la reunión se concretaba por la radio o por emisarios, El Zorro llegaba media hora antes y se instalaba en una mesa, cualquiera, pero tenía que estar al fondo, donde no había ruidos de tacos, si no timba, ajedrez y dominó. Había ventajas en reunirse en los billares, primero, era un lugar público, nadie se iba a animar a pelar el fierro y hacerse el rambo, o si lo hacia, por lo menos iban a quedar varios testigos, a su vez, era un lugar privado, los noctámbulos no suelen ser buchones, había como un pacto de silencio implícito entre todos ellos, todos estaban en la misma en los salones del fondo, timbeandose la jubilación, franeleando una puta o simplemente estando despiertos a la hora en que la mayoría dormía. Pero la mayor ventaja que encontraba a la hora de reunirse en los billares eran los mozos, los mejores dobles agentes que podían existir, buenos a la hora de cumplir ordenes, de confirmar datos, de refutarlos y de advertir, como ese mozo del Molino, un galleguito mínimo, republicano hasta el tuétano, que ni bien llegaba le limpiaba una mesa, le traía un café cargado y un tablero.
-¿Quién viene hoy Zorro?-Le preguntaba siempre.
-Él te va a buscar a vos Gallego, me lo traés acá.
-¿La Gaceta?-Era la clave, el Gallego le advertía que tenia algún dato.
-Decíme.
-Que han venido unos pelilargos, se pidieron unos sanguches y se fueron por la 24 a pie.-Hizo una pausa y lo miró por arriba de los anteojos.-Venían con zapatos de combate.
-¿Volvieron?
-Están allá.
Los pelilargos estaban apoyados en la barra esperando, seguro que escondían entre las camperas de cuero algún arma…tenían una pinta de zurdos que daba gracia, entonces había que prevenir.
-Andate hasta el teléfono de la esquina, llamá a este numero Galleguito, deciles que El Zorro está en el Colón, que picó algo, que sigan a pie y si ven que sirve, procedan.
El Gallego cumplió la orden, un par de cuadros que deambulaban por la Plaza Independencia, se ubicaron en la esquina de La Recova, vieron salir a los dos tipos con botas de combate, barba y pelo largo, y los siguieron. A diez metros los siguieron por la 9 de Julio hasta la Crisóstomo, de ahí doblaron para el Parque, seguro que iban a la terminal, uno de los cuadros sacó el handie, habló despacio. El Falcón se estacionó en las casonas viejas a la altura de la Moreno, seguro que nunca mas aparecieron.
El mozo del Colón no tenia nada de parecido al Gallego del Molino, se sintió viejo el Zorro cuando se dio cuenta que ninguno de los dos existían, pero había que adaptarse al presente.
-Negro vení.
-Como le va don Lucas, ¿Le traigo un tablero?-Pasó la franela por la mesa y dejó un cenicero, en el salón de atrás del Colón no rige la ley anti-tabaco, ni casi ninguna otra.
-Traéme un whisky, el tablero y haceme un favor.
-Digamé.
-Va a venir un gordito en un rato, vos estate adelante así te ve, te va a preguntar por El Zorro, vos me lo traés a la mesa, vos al lado, ¿entendiste?
-Pregunta por el Zorro un gordito, se lo traigo, yo al lado.-Repitió parado derechito el morocho que no debía pasar de los veinte.
-Pareces un sorete con esa chaqueta marrón hijo de puta.
-Es la que menos se ensucia don.
El Zorro estiró la mano y le puso en la bandeja un cien.
-Calladito la boca no.
El mozo corrió el cierre de sus labios.