13/7/11

Cerrados...

Después de almorzar, Soledad preparó unas frutillas con azúcar y fueron a hacer el postre en el patio, como un pequeño picnic. Mientras Peña dormitaba sentado, Sole volvió a leer el diario, hasta que llegó al final, a Policiales.
-Che bebé, mira lo que ha salido de un chico de Alberdi.
-Uh, no he leído el diario hoy.-Dejó la taza con un poco de jugo de las frutillas.-Si, ayer hemos salido a buscarlo con Ger y Pablo. El vago es hermano de la Andre…
-¿Cómo?
-Si boluda, ¿No te había contado?
-¡No!, como no me vas a decir…
-Es que no le daba mucha bola, no ha caído en la fiscalia.-Tosió y se recostó en el suelo.-Mirá, es hasta probable que nosotros hayamos sido los últimos que lo hayamos visto.
-¿Qué?-Soledad tiró el diario.- ¿Por qué?
-El domingo hemos desayunado en Encuentros…
-Momentos, siempre te equivocas.-Le pegó un chirlito en la pierna.
-Bueno, ahí, y el chango este ha aparecido, vos estabas chusmeando con la Martina, pero el tipo se ha sentado en una mesa y ha desayunado.
-¿Pero como lo has notado?
-Porque le hemos metido una buena criticada con Francisco.-Soltó una risita.- Bueno, la cuestión es que desde esa mañana no se lo ha vuelto a ver.
-¡Pero Juan!-Le gritó y se sacó los anteojos y lo miró fijo.
-¡¿Qué?!
-¿Qué? El chico está perdido desde el domingo y vos hablás como si te chupara un huevo boludo.
-Es que me chupa un huevo, el vago es un gil, la hermana es una gila, el padre es un gil, y así sucesivamente.
-Sos una teta.-Volvió a leer el diario, pero esta vez en voz alta:
“La última vez que lo vieron fue el domingo, cuando salió de su casa en una camioneta.
A pesar de los intensos esfuerzos de la Policía para encontrar a Horacio Ortiz, aún no hay datos que permitan establecer el paradero del joven agricultor de Juan Bautista Alberdi.
Ayer, una comisión especial integrada por cuadros de varias divisiones de la policía, y a cargo del comisario Miguel Saso, se hizo presente en la ciudad del sur de la provincia. Los investigadores interrogaron a los familiares de Ortiz, como así también a quienes podrían haber visto la camioneta del joven. Además un helicóptero propiedad del Gobierno provincial sobrevoló la ciudad del Sur, mientras partidas integradas por personal policial, miembros del Club de Enduro y Rescate de la ciudad…

-Si, no hemos encontrado un pingo.-Interrumpió Peña la lectura y se sentó.
-¡Sh!-Otro chirlo, éste un poco más fuerte y siguió leyendo:
…y varios ciudadanos, se movilizaron para rastrillar distintos puntos de la geografía, sin obtener ningún resultado.”-Dobló el diario y se quedó con la boca abierta mirándolo a Juan.- ¿Y como está Pablo?
-Creo que es el único que está preocupado.
-¿Me estás jodiendo? esa familia debe estar como loca.
-La verdad que no los he visto preocupados.-Volvió a tirarse en el suelo, panza arriba.-Es mas, no se si hoy los habrán interrogado mas, pero ayer Roly me ha contado que con el único que han hablado es con el Saso éste.
-¿Roly?-Se sorprendió Soledad.
-Si, lo han mandado con varios mas, Homicidios, Delitos Complejos, Drogas peligrosas, unos canas que andan en el monte, que se yo, todo el teatro.
-¿Por qué teatro? Vos debes saber algo o si no sos un monstruo, como no te vas a preocupar.
Juan se quedó callado un rato antes de contestar, no buscaba palabras, en su mente estaba la pelea de Ger con Pablo y las lágrimas de éste último.
-Yo se que si aparece va a aparecer donde vive un hermano, ahí en el culo del país, o si no va a aparecer muerto.-Dijo.
-¿Por qué tan así?-Esta vez no se molestó, parece que le había picado el bichito de Sherlock.
-Porque según Gerardo el Horacito debía guita, y jura y perjura que el vago se ha ido del pueblo.
-¿Y Pablo que dice?
-Pablo sabe lo que debe, y está preocupado. Igual no dice nada.
-Que raro…tan hablador que es.
-Que era.-La corrigió.-Cada vez mas se está volviendo como la familia de la Andre.
-¿Así medio cínico? Porque la mina esa es re cínica, no puede estar sonriendo y mudita todo el día.
-Mas que cínicos…-Juan buscó la palabra.-Cerrados.
-¿No hablan mucho?
-No es que no solo hablen, no tienen amigos, nadie les conoce bien los negocios que tienen, todos chupacirios.-Juan se paró del suelo y se sacudió el traste.-Como si no muestran lo que son.
-Ay Gordo, me he puesto mal.
Se quedaron un rato en silencio, cada uno sumido en lo que estaba pensando, hasta que Soledad le pegó un tirón a los joggins de Juan y lo dejó con el pito al aire.
-¡No!-Gritó.-Willie ataque a la puta, ataque a la puta.
Estuvieron jugando un rato, hasta que se nubló un poco, y la escena se puso mas para dormir un rato que para hacer otra cosa.


Tarea del dia jajajaj

Encima

-Está complicado el tema.-Dijo Rolando.
-¿Por qué che?
-Porque han pasado varios días, el celular ya se le ha quedado sin pila, porque antes las llamadas le entraban y era como si no contestara, ahora manda al contestador ahí nomás.-Puso una cara de velorio tremenda, bastante adecuada para su voz baja y manos entrecruzadas sobre la mesa.
-Que culiao…
-Si, yo no se si se le habrá caído en algún lado, capaz que lo ha tirado por la ventanilla, pero bueno, yo creo que siempre lo ha tenido encima.
-¿Qué se comenta adentro Compadre?
-Y eso me vas a tener que ayudar a averiguar vos, yo no me he metido mucho, con la familia ha hablado Saso y con nadie mas, los de la fiscalia han dado intervención, pero ni han pintado.
-¿A dónde te han mandado?-Preguntó Peña después que Víctor pusiera entre él y el policía de civil una parrillita que rebosaba en carne y achuras.
-¿A mi? A esperar, los changos míos han comido hace rato y se han ido a las camionetas a dormir un rato, pero hoy nomás vamos a volver a San Miguel.
-¿No te querés quedar en mi casa?
-No, gracias hermanito, pero va a convenir que esté allá, si llegan a encontrar un fiambre recién voy a volver y a no hacer mucho, esto es todo propaganda política.
-Claro, si me parecía raro que estés acá boludo, si vos sos de Capital.
-Si, pero los del Sur no tienen ni aca, nosotros le vamos a tener que prestar todo.
-Material, gente…
-Y si, no hay que dejar que se los afanen.-Le tiró un hueso de costilla con bastante carne al perro que estaba dormitando a los pies de Juan.

22/6/11

Rezo por Vos

Lo que tenía de bueno el bar era la música, la que iba al ritmo de lo que Francisco tomaba: la noche comenzaba tranquila, unas medidas de fernet suaves con algo de Pink Floyd mechadito con los Beatles y algo en ingles más moderno como Radiohead o los Red Hot. Después, cuando las medidas se hacían más picantes y le daba menos bola a la caja y a los pedidos, Fran se ponía mas nacional viejo, sonaba el Flaco Spinetta, Pappo. Al final, cuando ya abría la Quilmes con las muelas y le daba un beso bien largo, sonaba Rezo por Vos, el ambiente se trasformaba.

La indómita luz se hizo carne en mí
Y lo deje todo por esta soledad.
Y leo revistas en la tempestad,
Hice el sacrificio, abrace la cruz al amanecer.


Ya todos se paraban, algunos de los pendejos mas rockeros se metían al local y comenzaban a cantar, y Francisco desde atrás de la barra siempre floja y flaca, veía el monitor de la notebook, como si estuviera leyendo la letra y cantaba. El Ruso se transformó y parado en su silla cantaba:

Rezo...
rezo...
rezo...
rezo...


Juan cantaba sentado, golpeando con su mano libre la mesa, e incluso Gerardo que era más reggetonero que otra cosa decia a los gritos:

Morí sin morir y me abrasé al dolor
y lo deje todo por esta soledad.
Ya se hizo de noche y ahora estoy aquí,
mi cuerpo se cae, solo veo la cruz al amanecer.


Era el comienzo de la fiesta, la luz verde para tomar más cerveza, de pedir el fernet con menos coca, de hacer largos viajes al baño y quedarse hablando con gente querida o no tanto.

Rezo...
rezo...
rezo...
rezo...


Y Francisco que seguía con los ojos cerrados, solo en la barra, y El Ruso que se desbocaba mas y mas, y Juan que ya se paraba, y Soledad se abrazaba con Martina y también cantaban:

Y cure mis heridas y me encendí de amor,
y queme las cortinas y me encendí de amor,
de amor sagrado.
Y entonces...
y entonces...
y entonces...
y entonces...
rezo...
rezo...
rezo...
rezo...

Todo explotaba y todos estaban felices, quizá porque habían ganado esa tarde, o quizá todos eran solos ellos y los otros no, pero a Peña no le importaba, y ya tomaba cerveza del pico, y ya bailaba rocanrol con Soledad y la besaba, y se reía, y Los Redondos y Sumo no se callaban en toda la noche desde los parlantes.


Adoleo :D jaja

7/5/11

Billares

El Colón era terreno conocido para Lucas del Campo, así como lo fue El Molino y otro par de billares, donde solía reunirse con sus contactos, en aquellos años que él recordaba como “la buena época”. El procedimiento era simple: cuando la reunión se concretaba por la radio o por emisarios, El Zorro llegaba media hora antes y se instalaba en una mesa, cualquiera, pero tenía que estar al fondo, donde no había ruidos de tacos, si no timba, ajedrez y dominó. Había ventajas en reunirse en los billares, primero, era un lugar público, nadie se iba a animar a pelar el fierro y hacerse el rambo, o si lo hacia, por lo menos iban a quedar varios testigos, a su vez, era un lugar privado, los noctámbulos no suelen ser buchones, había como un pacto de silencio implícito entre todos ellos, todos estaban en la misma en los salones del fondo, timbeandose la jubilación, franeleando una puta o simplemente estando despiertos a la hora en que la mayoría dormía. Pero la mayor ventaja que encontraba a la hora de reunirse en los billares eran los mozos, los mejores dobles agentes que podían existir, buenos a la hora de cumplir ordenes, de confirmar datos, de refutarlos y de advertir, como ese mozo del Molino, un galleguito mínimo, republicano hasta el tuétano, que ni bien llegaba le limpiaba una mesa, le traía un café cargado y un tablero.
-¿Quién viene hoy Zorro?-Le preguntaba siempre.
-Él te va a buscar a vos Gallego, me lo traés acá.
-¿La Gaceta?-Era la clave, el Gallego le advertía que tenia algún dato.
-Decíme.
-Que han venido unos pelilargos, se pidieron unos sanguches y se fueron por la 24 a pie.-Hizo una pausa y lo miró por arriba de los anteojos.-Venían con zapatos de combate.
-¿Volvieron?
-Están allá.
Los pelilargos estaban apoyados en la barra esperando, seguro que escondían entre las camperas de cuero algún arma…tenían una pinta de zurdos que daba gracia, entonces había que prevenir.
-Andate hasta el teléfono de la esquina, llamá a este numero Galleguito, deciles que El Zorro está en el Colón, que picó algo, que sigan a pie y si ven que sirve, procedan.
El Gallego cumplió la orden, un par de cuadros que deambulaban por la Plaza Independencia, se ubicaron en la esquina de La Recova, vieron salir a los dos tipos con botas de combate, barba y pelo largo, y los siguieron. A diez metros los siguieron por la 9 de Julio hasta la Crisóstomo, de ahí doblaron para el Parque, seguro que iban a la terminal, uno de los cuadros sacó el handie, habló despacio. El Falcón se estacionó en las casonas viejas a la altura de la Moreno, seguro que nunca mas aparecieron.
El mozo del Colón no tenia nada de parecido al Gallego del Molino, se sintió viejo el Zorro cuando se dio cuenta que ninguno de los dos existían, pero había que adaptarse al presente.
-Negro vení.
-Como le va don Lucas, ¿Le traigo un tablero?-Pasó la franela por la mesa y dejó un cenicero, en el salón de atrás del Colón no rige la ley anti-tabaco, ni casi ninguna otra.
-Traéme un whisky, el tablero y haceme un favor.
-Digamé.
-Va a venir un gordito en un rato, vos estate adelante así te ve, te va a preguntar por El Zorro, vos me lo traés a la mesa, vos al lado, ¿entendiste?
-Pregunta por el Zorro un gordito, se lo traigo, yo al lado.-Repitió parado derechito el morocho que no debía pasar de los veinte.
-Pareces un sorete con esa chaqueta marrón hijo de puta.
-Es la que menos se ensucia don.
El Zorro estiró la mano y le puso en la bandeja un cien.
-Calladito la boca no.
El mozo corrió el cierre de sus labios.

29/3/11

Todo un Palo.

Almorzó de la rotiseria, era viernes, le gustaba comer pasta los viernes, los ñoquis pasaron bien un poco empujados por el buen vino, sin soda pero si sacado de la heladera. El silencio en la casa era enorme, solo el agua tibia que caía sobre el plato lleno de tucco y la esponja llena de espuma iba y venia hacían algún murmullo.
Lucas del Campo veces se daba cuenta que podía pasar un día entero sin decir palabra, esos días donde estaba bien apertrechado de víveres y salir a la calle se dificultaba por el dolor de las cicatrices del cuerpo y del alma. Había días que se ponía blando y ahí le daba tanta vergüenza estar consigo mismo que la ración de dos o tres vasos diarios de J&B pasaban a ser seis, quizás siete.
-Huevo duro.
Dijo mirando el patio por los visillos de la ventana de la cocina. Se había imaginado retirándose general, aun casado con Fernanda, viviendo en alguna quinta, criando perros y pájaros, viendo correr a los nietos por la casa, disciplinando hijos. Pero no. No después de Malvinas, no después de que la punta del botín derecho se le perdiera entre las piernas abiertas y atadas.
-El futuro no existe, es solo la consecuencia del pasado, por eso algunos lo manejamos, por mas que la suerte lo tuerza un poco.-Solía decir cuando filosofaba entre cigarrillos y whisky en el casino de oficiales del Regimiento.
Esa siesta no se sentía bien, su suerte lo había dejado pagando cuando la patada de su superior lo había dejado eunuco, inservible para los sueños reproductivos de Fernanda, por eso en el mismo momento que recibió la notificación de anulación matrimonial decidió que iba a manejar su presente para que en un futuro sus sueños sean al menos honrados con algo.
-Mas sangre a la sangre, es solo mas sangre.

El futuro llegó hace rato!!

2/3/11

Desconocer

Las bombas que comenzaron a reventarse cerca de los árboles de la Plaza Independencia le anunciaron a Ana que la manifestación había comenzado.
Peña le había recomendado que valla a ver de que se trataba esa protesta, la que Ana había escuchado hacia una semana desde su pieza en el hotel, y se había quedado exclusivamente para verla y para despedirse de Juan, pero el secretario de la fiscalia brillaba por su ausencia.
Bajó, saludó a la chica de recepción, cruzó por la calle, se había contagiado de esa mala costumbre de los peatones tucumanos de no cruzar por las esquinas, y se perdió por las veredas de la plaza para llegar a la Casa de Gobierno.
No escuchó sonar más bombas que el par habían sonado unos minutos atrás, pero comenzó a oír la voz que salía desde un megáfono.
-…porque queremos justicia estamos acá, aunque los atorrantes que están ahí adentro no nos escuchan acá vamos a seguir reclamando por nuestros familiares,-La voz se iba haciendo cada vez mas fuerte mientras Ana se acercaba.- que han sido victimas de los que los han matado y de la corrupción de éste gobierno.
Ana estaba mezclada entre las personas que estaban paradas frente al mástil de la plaza. No pasaban de veinte y algunos llevaban colgados en el cuello fotos plastificadas muy ajadas de sus familiares muertos. En lo que Ana recorría con la vista las caras de los manifestantes, una mujer tomó el megáfono.
-Hola amigos de la lucha.-Dijo y todos la miraron.-A mi ya me conocen, a mi hija nunca la han conocido en persona, y me hubiera gustado que ni el nombre de ella sepan, pero lamentablemente lo saben, así como yo me se el de sus papás, esposas, hijos, madres, sobrinos.-La aplaudieron.-Hoy vamos a hacer lo que venimos haciendo todos los jueves desde hace años, y yo lo único que les pido es que no bajemos los brazos, aunque seamos cada vez menos, aunque los jueces no muevan los expedientes.-Mas aplausos arengados por la voz de la mujer que se llenaba cada vez mas de llanto y bronca.-Tenemos que seguir marchando, porque ellos no se acuerdan de Fabiana, pero yo me acuerdo de ella todos los minutos de mi día.
Las veinte personas la aplaudieron y algunos la abrazaron cuando volvió a mezclarse con ellos. Otra vez el que estaba hablando antes se puso al frente de la pequeña multitud y siguió diciendo lo que mas o menos había dicho antes y que seguramente lo venia repitiendo desde que comenzó a protestar por esa persona que ya era solo una foto colgada de su cuello.
Ana no habló con nadie, pero los miró a todos. Las señoras, los hombres, las chicas y los chicos que estaban en la Plaza Independencia tenían la misma expresión en sus caras, una expresión horrible, bocas operadas para no volver a sonreír, ojeras que delataban sueños incómodos y cortos, arrugas que no eran producto del paso del tiempo, lagrimas que nunca se secaban y espaldas dobladas por cargar con un peso inimaginable.
-Ahora lo entiendo.-Pensó.-Yo no quiero terminar así.
Ana iba irreparablemente por ese camino, por h o por b el asesinato de su viejo nunca se iba a resolver, todo estaba mal, Juan se lo había dicho con palabras pero en ese momento que vio la imagen de los familiares de las victimas con sus casos irresueltos le terminó de caer la ficha.
A paso lento para no llamar la atención y por respeto, comenzó a dejar atrás a la voz del megáfono y a esas personas que nunca iba a conocer sus nombres.


Adolfooouououoooo

8/2/11

Soportar

Roly llegó a la Primera cubierto de sangre y sudor. Se bajó dando un portazo del auto y entró hecho una furia, sin pensar en nada mas que en Federico. Cruzó el patio, abrió un par de puertas, se perdió por pasillos hasta que llegó al calabozo.
-Sacamelo a este y llevalo al brete.-Le ordenó al oficial de guardia, el que se movió de su estado letárgico lentamente.
El brete era una habitación acondicionada para la tortura, obviamente que no era una mazmorra medieval ni uno de esos cuartos de interrogatorios yanquis, era una simple habitación de dos metros por tres iluminada por un foco que colgaba de los cables y una silla como las de escuela.
-Sentalo.-Indicó a su subordinado, el que con las manos en los hombros lo hizo sentar al detenido, que venia con cara de no haber dormido nada.-Gracias oficial yo lo hablo.
El uniformado salió por la puerta dejando un poco más de espacio, pero no el suficiente como para refrescar un poco el ambiente saturado de humedad y luz de 40 watts.
Roly se arremangó la camisa lentamente dándole la espalda a Federico, después se aflojó la corbata, sacó su celular, lo apagó. Toda la ceremonia lo ponía nervioso, y mucho mas la sangre que manchaba la camisa amarilla patito. Sin darse vuelta le dijo:
-Esto es por las buenas o por las malas Federiquito.-Hizo una pausa dramática.-Yo lo que voy a hacer es cagarte bien a piñas, después ponerte en el mate mi .45, amenazarte un poco. Vos vas a llorar como una putita, pero vas a seguir cayadito, entonces voy a pegarte un ratito mas, ya voy a tener molidas las manos, así que va a ser poco tiempo, y de ahí nada…-Hizo otra pausa.-Te voy a romper el culo con un palo de escoba y si seguís sin decir nada te voy a comenzar a arrancar con una pinza las uñas. ¿Estamos?
Federico siguió viendo hacia delante sin decir nada. Mamaní se dio la vuelta y con su pesada mano le dio vuelta la cara de un chirlo.
-¡Quién pingo está haciendo esto!-Lo empujó al piso y le soltó una andanada de patadas en el estomago.-¡Contestame hijo de mil puta!
Nadie los separaba, Federico era ahora de Rolando, los dos lo sabian, pero el neonazi con pinta de nene bien se iba a resistir, quizá creía que el Estado de Derecho que resguardaba la Constitución iba a defenderlo ese medio día en una pieza humeda de una comisaría en el norte Argentino.
-Esto no funciona como vos crees que funciona pelotudito.-Le dijo como si la pieza fuera tan chica que hasta se escucharan los pensamientos.
Federico solo tocio y aspiró todo el aire que le habian sacado las patadas del policía. Desde el piso no dijo nada, miró para todos lados, como buscando una brecha por donde escapar, también trató de recordar como ponía la mente en blanco cuando los cadetes mas grandes lo hacían ejecutar en el liceo o los bailes que se comían en algunas madrugadas, incluso se le vinieron imágenes de páginas de internet donde leyó como se preparaban los marines para soportar psicológicamente los tormentos físicos, pero nada le servía en ese momento, la punta de los mocasines del Boli volvieron a golpearle la boca del estomago y no podía pensar en nada mas que en el miedo que le corría por todo el cuerpo y la dificultad para respirar.
-¡¿Quién está atrás de todo esto?!-Gritó sin dejar de pegarle y le pegó mas fuerte cuando no contestó. El Boli se arrodilló, le agarró los pelos de la nuca y le acercó la boca al oído.-Si le llega a pasar lo mas mínimo a Peña te voy a matar.
Se incorporó, se acomodó la corbata sin sacarle los ojos de encima al golpeado Federico que se retorcía en posición fetal, le dio tanta bronca que frunció los dientes, levantó la pierna derecha y le clavó el taco en el costado de la nariz.



Adolfo