-Deja de revolver ura…-El policía trataba de poner en orden los papeles un poco molesto.-No te preocupes que yo lo tengo ahí bien, ahí les he tirado algo de café a los perreros, y te lo tienen como a un príncipe al narizudo.
-Joya loco.-Se tiró en el respaldo de la silla y desperezó.- ¿Quién lo ha matado Roly?
-Alguno que tiene una cuarenta y cinco por ahora.
-Y si…-Perdió la mirada en la derecha, en un florero hecho de una botella plástica de Sprite con flores plásticas rojas y enterradas en arena.- No le encuentro gollete.
-¿Has visto los testimonios de los vecinos? Ni el cuetazo han sentido.
-Muy raro...La mina.
-¿Qué mina?
-La hija.-apretó los labios Juan.-Como que esta muy tranquila la mina.
-¿Vos crees que ella lo ha mandado a matar?-Roly se cebó un mate sobre los papeles del escritorio.
-No, la mina no, tiene guita, no lo quería, pero matarlo…
-Capaz que se la garchaba de pendeja.
-No Boliviano culiao, no todos los viejos son como el tuyo.
-Seguro que el tuyo era un santo también.-No pasaba el mate, Juan se lo había rechazado con una seña.
-Un pedazo de santo era.-Se echó en el escritorio ahora.- La mina no lo ha matado, pero algo de la historia puede contar.
-Seguro que el viejo de la culiada esta también era un santo…siempre tenemos algo con nuestros viejos compadre.
viiieeeeejooooo ebrioooooo y perrrrrrdiiiiidooooooooooooooooooooo =D finde de soledades jajajaa :D
11/9/10
25/8/10
Arrugar
Juan no hacia más que golpear los dedos sobre las gotitas del techo del auto de Mamaní. La Glock le pesaba en la cintura, el chaleco le apretaba la panza y el pecho, y tenia unas ganas locas de mear. Roly seguía adentro del auto, fumándose un Philip Morris y escuchando bajito los lentos de Antena 8.
{…}¡No!, mi vida no... No aguanto, amor,
o regresas o quédate... no vivo ya,
no sueño ya... tengo miedo... ¡ayúdame!
mi vida no... Te creo, amor,
te me vas y todavía
me juras que es... la última,
¡Es mejor si no me fío!
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares,
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares {…}
-Da para una canción de los Redondos.-Dijo en voz baja, para él mismo, pero la verdad que la noche, la lluvia, las armas, daban mas para algo mas que un puto lento. La noche tiraba un salto mortal y a Peña, joven lobo, algo le quemaba la piel.-Para que mierda chamullarme, quiero una corrida.
Recién llegaban pero la impaciencia se lo estaba comiendo. Atrás, en las esquinas, a medio esconderse en los naranjos, se veía a los cuadros de Drogas Peligrosas con itacas en las manos y seguro que ansiosos, también, en usarlas.
-Roly. Roly.-Interferencia.-Señal. Señal.
Mamaní salio del auto apurado, sin cerrar la puerta y hablando por su handy.
-Tomado. Tomado. Estamos en posición.
Pego un chiflido y los policías escondidos en los naranjos se pegaron a las puertas de las casas y otros salieron corriendo por las ochavas.
-Quedate donde estás pendejo.-Ordenó y saco su Ballester.
-¿Saco la pistola?-Pregunto agazapado Juan.
-Si, si. Shhh.-Llevo el índice a la boca haciéndolo callar. Peña sacó la Glock de su funda, tiró de la corredera, se percató que el seguro estuviese puesto y sintió como su poronga se arrugaba por la adrenalina.
ya vamos a cambiar laura pausini por leo mattioli jajaja XD tirrross tiiiroooosss
adolfooooo
{…}¡No!, mi vida no... No aguanto, amor,
o regresas o quédate... no vivo ya,
no sueño ya... tengo miedo... ¡ayúdame!
mi vida no... Te creo, amor,
te me vas y todavía
me juras que es... la última,
¡Es mejor si no me fío!
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares,
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares {…}
-Da para una canción de los Redondos.-Dijo en voz baja, para él mismo, pero la verdad que la noche, la lluvia, las armas, daban mas para algo mas que un puto lento. La noche tiraba un salto mortal y a Peña, joven lobo, algo le quemaba la piel.-Para que mierda chamullarme, quiero una corrida.
Recién llegaban pero la impaciencia se lo estaba comiendo. Atrás, en las esquinas, a medio esconderse en los naranjos, se veía a los cuadros de Drogas Peligrosas con itacas en las manos y seguro que ansiosos, también, en usarlas.
-Roly. Roly.-Interferencia.-Señal. Señal.
Mamaní salio del auto apurado, sin cerrar la puerta y hablando por su handy.
-Tomado. Tomado. Estamos en posición.
Pego un chiflido y los policías escondidos en los naranjos se pegaron a las puertas de las casas y otros salieron corriendo por las ochavas.
-Quedate donde estás pendejo.-Ordenó y saco su Ballester.
-¿Saco la pistola?-Pregunto agazapado Juan.
-Si, si. Shhh.-Llevo el índice a la boca haciéndolo callar. Peña sacó la Glock de su funda, tiró de la corredera, se percató que el seguro estuviese puesto y sintió como su poronga se arrugaba por la adrenalina.
ya vamos a cambiar laura pausini por leo mattioli jajaja XD tirrross tiiiroooosss
adolfooooo
21/8/10
El Pibe de los Astilleros
Le hizo un par de promesas imprudentes
y así fue que de ellas se aburrió.
Las minitas aman los payasos
y la pasta de campeón
:D
y así fue que de ellas se aburrió.
Las minitas aman los payasos
y la pasta de campeón
:D
8/8/10
Portones
Para El Payo “88”, las “14 Palabras”, “SS”, los apretones de mano o las simples cabezas rapadas significaban algo. También diferenciaba un Skin facho de un Skin anti fascista, los que eran lamentablemente pocos.
El Payo y Ferez llegaron caminando a la casa. La identificaron no por los números, que o no se los veía por la noche o porque simplemente no existían, sino por el monolito humano enfundado en un poncho verde oscuro que cuidaba la puerta.
-Dejáme hablar a mi.-Le susurró el Payo a su compañero mientras se acercaban al guardia.
-Vengo a hablar con Federico.- Ni lo saludó, el Payo hablaba en tono castrense, pedante y medio para decirlo en palabras civiles.
-Nombre por favor.-Le contestó salpicando gotitas el guardia y sacando su celular del bolsillo del pantalón.
-Juan Manuel Riccutti. Digale que soy del 18 de Córdoba, necesito hablar con el por un negocio.
El portón de carne y hueso marcó.
Si no hay nazis q no haya películas =D
El Payo y Ferez llegaron caminando a la casa. La identificaron no por los números, que o no se los veía por la noche o porque simplemente no existían, sino por el monolito humano enfundado en un poncho verde oscuro que cuidaba la puerta.
-Dejáme hablar a mi.-Le susurró el Payo a su compañero mientras se acercaban al guardia.
-Vengo a hablar con Federico.- Ni lo saludó, el Payo hablaba en tono castrense, pedante y medio para decirlo en palabras civiles.
-Nombre por favor.-Le contestó salpicando gotitas el guardia y sacando su celular del bolsillo del pantalón.
-Juan Manuel Riccutti. Digale que soy del 18 de Córdoba, necesito hablar con el por un negocio.
El portón de carne y hueso marcó.
Si no hay nazis q no haya películas =D
1/7/10
Certificados
-Ha visto compadre como el canario canta cuando le das un poco de mijo.-Le palmeaba la espalda a Peña su compadre el Roly mientras salían, junto con el sol, de la Segunda.
-Semejante mijo le has tirado hijo de puta.- Peña seguía apretando la pantalla de su celular guardando todos los datos que el rubio les había dado sobre Fede.
-Para algo sirve El Comisario, ¿sabes como hace hablar esa pija?
-Son unos culiados.-Juan se desperezaba dejando ver su panza por debajo de la remera y el sueño de la noche interrumpida.
-¿Donde te dejo?
-Llevame al Padilla a que Franquie me de un certificado, hoy tengo que hacer cosas mas importantes que ir a tribunales.
-Si apuramos lo encontramos bordando algún fiambre al puto ese.
volllllveeeemosssssssssssssssssssss y sere riñones
-Semejante mijo le has tirado hijo de puta.- Peña seguía apretando la pantalla de su celular guardando todos los datos que el rubio les había dado sobre Fede.
-Para algo sirve El Comisario, ¿sabes como hace hablar esa pija?
-Son unos culiados.-Juan se desperezaba dejando ver su panza por debajo de la remera y el sueño de la noche interrumpida.
-¿Donde te dejo?
-Llevame al Padilla a que Franquie me de un certificado, hoy tengo que hacer cosas mas importantes que ir a tribunales.
-Si apuramos lo encontramos bordando algún fiambre al puto ese.
volllllveeeemosssssssssssssssssssss y sere riñones
19/5/10
Gol-Queda
Jugás con lo que sea, la cosa es jugar, tenés tan metido el estar pateando algo que vas caminando por la calle y te llevas cuadras y cuadras una naranja verde, una piedra o una tapita de coca…es estar al pedo y te sale como instinto patear ¿Entendés?
¿En los recreos de la escuela vos te crees que nos quedábamos sentados en un lugar hablando boludeces o nos chamullabamos compañeras? ¡Minga! Hacíamos un
Gol-Queda con lo que sea en el patio de atrás, porque pelotas no te dejaban llevar y el patio de adelante era de tierra y ahí le metíamos los quince minutos del recreo sin parar, y eran muchos mas si es que no nos venia a buscar el preceptor, porque nos chupaba un huevo todo y porque en los Gol-Queda esos nos cagabamos a patadas…Mierda, me acordé de lo que dolía un puntano en el orto cuando entrabas al área y salía uno de los arqueros, porque jugábamos en pareja, y uno te barajaba de arriba. Que dolor, mas en invierno, en el primer recreo que creo que era el de las nueve y media, o por ahí, te quedaba dormido el culo, o el pie también. El primer recreo perdíamos algo de tiempo porque salíamos medio dormidos, nos comprábamos unos sanguches en el quiosco y hacíamos la rondita en el patio, hablando de nada, pero hablando y nos quedábamos cayados cuando venia alguno de los pendejos con una pelotita de padle o con lo que sea y comenzaban a hacer un Gol-Queda, y en dos minutos ya le habíamos quitado la pelota, el lugar y si alguno de los nuestros había faltado, le quitábamos un jugador. El primer recreo nada mas podía durar la pelota si es que tenia forma de pelota, porque nos la quitaba el preceptor o algún burro la mandaba a la casa del lado o al techo de nuestra aula. Pero ya en el segundo y el tercer recreo, salíamos de clase con todas las ganas de patear lo que sea, y revolvíamos la basura, sacábamos las latitas, que compraban los que tenían guita posta, nosotros no, las aplastábamos y ya teníamos una pelota, que mas que pelota era una tortilla de aluminio, pero creo que servia mucho mas que una pelota de papel encintada. Por ahí hasta la cabeceábamos a la latita, pero había que ser muy bueno para tirar un centro con eso y muy boludo para cabecearlo…Si cuando te contaba esto se me vino a la punta del dedo gordo de la derecha el dolorcito que sentías cuando le metías un puntano a la lata, porque íbamos de zapatos náuticos, y esos no te protegen un carajo hermano, ¿sabes te llegaban a pegar un pisotón? Ni te cuento. Cuando venían los calorcitos la cosa se ponía más dura, porque a las camisas del uniforme las chivavamos como hijos de puta y como ya andábamos mas arrechos los Gol-Queda se hacían más ásperos, y por lo menos dos o tres veces terminabas en el piso y era enchastre seguro por más de que el piso era de cemento. Éramos boludos grandes, diecisiete años, quinto año, y no pasó un recreo sin que estemos pateando algo.
creo q me voy a enfermar!!
adolfoooofoffioofifo
¿En los recreos de la escuela vos te crees que nos quedábamos sentados en un lugar hablando boludeces o nos chamullabamos compañeras? ¡Minga! Hacíamos un
Gol-Queda con lo que sea en el patio de atrás, porque pelotas no te dejaban llevar y el patio de adelante era de tierra y ahí le metíamos los quince minutos del recreo sin parar, y eran muchos mas si es que no nos venia a buscar el preceptor, porque nos chupaba un huevo todo y porque en los Gol-Queda esos nos cagabamos a patadas…Mierda, me acordé de lo que dolía un puntano en el orto cuando entrabas al área y salía uno de los arqueros, porque jugábamos en pareja, y uno te barajaba de arriba. Que dolor, mas en invierno, en el primer recreo que creo que era el de las nueve y media, o por ahí, te quedaba dormido el culo, o el pie también. El primer recreo perdíamos algo de tiempo porque salíamos medio dormidos, nos comprábamos unos sanguches en el quiosco y hacíamos la rondita en el patio, hablando de nada, pero hablando y nos quedábamos cayados cuando venia alguno de los pendejos con una pelotita de padle o con lo que sea y comenzaban a hacer un Gol-Queda, y en dos minutos ya le habíamos quitado la pelota, el lugar y si alguno de los nuestros había faltado, le quitábamos un jugador. El primer recreo nada mas podía durar la pelota si es que tenia forma de pelota, porque nos la quitaba el preceptor o algún burro la mandaba a la casa del lado o al techo de nuestra aula. Pero ya en el segundo y el tercer recreo, salíamos de clase con todas las ganas de patear lo que sea, y revolvíamos la basura, sacábamos las latitas, que compraban los que tenían guita posta, nosotros no, las aplastábamos y ya teníamos una pelota, que mas que pelota era una tortilla de aluminio, pero creo que servia mucho mas que una pelota de papel encintada. Por ahí hasta la cabeceábamos a la latita, pero había que ser muy bueno para tirar un centro con eso y muy boludo para cabecearlo…Si cuando te contaba esto se me vino a la punta del dedo gordo de la derecha el dolorcito que sentías cuando le metías un puntano a la lata, porque íbamos de zapatos náuticos, y esos no te protegen un carajo hermano, ¿sabes te llegaban a pegar un pisotón? Ni te cuento. Cuando venían los calorcitos la cosa se ponía más dura, porque a las camisas del uniforme las chivavamos como hijos de puta y como ya andábamos mas arrechos los Gol-Queda se hacían más ásperos, y por lo menos dos o tres veces terminabas en el piso y era enchastre seguro por más de que el piso era de cemento. Éramos boludos grandes, diecisiete años, quinto año, y no pasó un recreo sin que estemos pateando algo.
creo q me voy a enfermar!!
adolfoooofoffioofifo
15/5/10
Presiones
-Esto es simple chango.-Le dijo Roly ya en tono impaciente.- Le contestas lo que el doctor va a preguntarte o te armo lo que sea para que pases una nochecita en el Roca.
El chico aspiró sus mocos ruidosamente y se sentó derecho en la silla. Las lagrimas le corrian por la cara, pero se mordió el labio para no llorar, para no aflojar.
-¡No te hagas el machito la puta que te parió!-Gritó el Boliviano e hizo bailar de un chirlo los papeles de la mesa. Peña le toco el brazo como pidiéndole que se tranquilice y tiró la pregunta:
-¿Quien te manda?-Nada. El pendejo seguía mudo y recto como un buen soldado alemán. Peña insistió.- ¿Quién te da los libros, quien te hace la cabeza?
-No voy a hablar.
-Ya está.- Roly se levantó de su silla, lo agarro por la nuca al “ojitos claros” y le estampó la cabeza contra el escritorio y lo mantuvo así.-Comisario, meta.
El sargento Moya se paró en la punta del escritorio hacia donde miraba el skin head, y despacito abrió su bragueta, metió su mano y como un conejo de la galera, sacó una pija enorme y dormida, la que cayó como una bolsa de papas frente a la cara del chico.
-¡¿La ves?!-Preguntó Roly.- ¿La ves?-Le susurro al oído despacio.- Eso va a terminar en tu culito pálido y lampiñito si no le contestas al doctor.
Los ojos del pendejo eran un dos de oro celeste, y se agrandaron más aun cuando la poronga de Moya comenzó a endurecerse.
-Demé un preservativo doctor, así no quedan rastros.- Le pidió a Peña Roly.
Peña saco su billetera, la abrió y arrojo la bolsa morada de Prime justo entre la cara y la pija que estaban en el escritorio.
-No, no, no.-Lloró el detenido cuado El Comisario le acaricio la cara con una mano.
-¿No? Bueno, contestá.-Le pidió tranquilo el Roly.
-Juanco, Juanco.
ntaaa sin rastros jaaaaaaa
adolfoooooooo
El chico aspiró sus mocos ruidosamente y se sentó derecho en la silla. Las lagrimas le corrian por la cara, pero se mordió el labio para no llorar, para no aflojar.
-¡No te hagas el machito la puta que te parió!-Gritó el Boliviano e hizo bailar de un chirlo los papeles de la mesa. Peña le toco el brazo como pidiéndole que se tranquilice y tiró la pregunta:
-¿Quien te manda?-Nada. El pendejo seguía mudo y recto como un buen soldado alemán. Peña insistió.- ¿Quién te da los libros, quien te hace la cabeza?
-No voy a hablar.
-Ya está.- Roly se levantó de su silla, lo agarro por la nuca al “ojitos claros” y le estampó la cabeza contra el escritorio y lo mantuvo así.-Comisario, meta.
El sargento Moya se paró en la punta del escritorio hacia donde miraba el skin head, y despacito abrió su bragueta, metió su mano y como un conejo de la galera, sacó una pija enorme y dormida, la que cayó como una bolsa de papas frente a la cara del chico.
-¡¿La ves?!-Preguntó Roly.- ¿La ves?-Le susurro al oído despacio.- Eso va a terminar en tu culito pálido y lampiñito si no le contestas al doctor.
Los ojos del pendejo eran un dos de oro celeste, y se agrandaron más aun cuando la poronga de Moya comenzó a endurecerse.
-Demé un preservativo doctor, así no quedan rastros.- Le pidió a Peña Roly.
Peña saco su billetera, la abrió y arrojo la bolsa morada de Prime justo entre la cara y la pija que estaban en el escritorio.
-No, no, no.-Lloró el detenido cuado El Comisario le acaricio la cara con una mano.
-¿No? Bueno, contestá.-Le pidió tranquilo el Roly.
-Juanco, Juanco.
ntaaa sin rastros jaaaaaaa
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