-Tira despacio la puta madre.-Juan se quejaba mientras Roly intentaba sacarle el cinturón.-Pará boludo hay una cortaplumas en la guantera.
La sangre y el olor a pólvora del airbag ponían con los instintos a flor de piel al sub comisario, e intentaba salvar como sea a su compadre, quien estaba sangrado apretado entre el volante, el parabrisas, el asiento y el piso. El Bora había absorbido tan bien el impacto con la falda del cerro que el motor ya casi no existía, la puerta de Juan estaba trabada por el choque y el cinturón de seguridad no lo dejaba salir por la ventanilla.
-¿Esta es?-Mamaní le mostró la Victorinox Soldier 09, que Peña guardaba en lo que quedaba de la guantera.
-Si culiao, cortalo pal’ pingo a esta cosa.
El filo dentado de la hoja Trekker cortó como manteca al gris pedazo de tela y Peña respiró un poco mejor, pero su cabeza seguía sangrando y la pierna derecha no le dolía tanto desde que se había ezguinsado de una sola vez la rodilla y el tobillo.
-Me debo haber destrozado los ligamentos.-Pensó.
Roly trató con todas sus fuerzas sacarlo por la ventanilla, pero el peso era mucho y el guardia del country que lo había ayudado a salir a él estaba dentro de su garita llamando al 112.
-Quedate tranquilo compadre, no es nada.-Trataba de calmarlo Juan a Roly, que iba y venia cruzando la ruta.
-Estas sangrando mucho pendejo, te vas a desmayar, trata de no desmayarte.-Le hablaba al oído y le acariciaba el pelo cubierto con sangre. Estaba muy cortado y golpeado, el policía sabía que los golpes en la cabeza por más chicos que sean hacen que la gente pierda el conocimiento.
-Hablala a la Hernández, decile que ha pasado, dice el marido que esta cagada.-Juan comenzaba a dar pestañadas mas lentas.
-A esa cajetuda le voy a meter un cohetazo el medio del marote hermanito.-Le limpió un poco la sangre con su pañuelo.-Seguíme hablando, Seguíme hablando.-Le insistía.
-¿Qué pingo querés que te diga?-Suspiró- Me duele la gamba.
-Si no la usas para nada puto, quedate tranquilo.
El seguridad del country volvió con una botella de agua, Roly puso la mano como una hoyita, volcó un poco y se la pasó por la cara a Peña.
-Hay que darle de comer al Willie Boliviano.
-Juan, tranquilo.-Roly vio como se desvanecía y apoyaba la cabeza contra el volante.-La concha de la lora se ha desmayado.-Dijo apoyando su mano en el cuello para controlar su pulso. La sirena de la ambulancia comenzaba a oírse.
Adolfoooooo
25/1/11
11/1/11
Costumbres
Otra vez las mañanas calientes, las veredas angostas, tan angostas que los colectivos te peinan con los retrovisores y los que andan en bicicleta te clavan los manubrios en el hígado. Ana estaba abitundose al bullicio, al calor, a la forma de hablar, a las tormentas nocturnas, al olor de los desagües, a la lentitud que tenía la gente para moverse, incluso al saludo del revistero de cerca del hotel. Soñó por un par de segundos hacer su vida en San Miguel de Tucumán, atender la joyería, que las nenas vallan al Santa Rosa, oler jazmines y azahares, comenzar a decir he ido en vez de fui, me he bajado en vez de bajé.
Le extrañó de sobremanera sus periódicos cuelgues, algo en el aire la hacia soñar, algo en el aire la ponía en ese estado onírico-conciente, que le dejaba cruzar calles sin que la atropellen, pero que la desviaba del porque estaba en Tucumán y no entrando a su oficina de Belgrano.
-La costumbre.-Dijo en voz alta caminando todavía por la 25, sin decidirse por ir al departamento de Arturo o al hotel a dormir. Sacudió la cabeza disimuladamente, suspiró y lo llamó a Juan.
-Juancito, Ana Koch te habla.
-Hola Ana cómo está.-Contestó al tercer tono el secretario.
-Bien, con algo de sueño.
-Ya somos dos, noche agitada.
-Ni me lo digas.-Suspiró, pensó en que estaba hablando demasiado lento, pero no le importó.
-Justo estaba por leer el testimonio de Marcela Romano, la empleada del señor Koch.
-Ah.-Se limitó a responder, seguía el sueño, seguía el cuelgue, se sintió distante de todos, hasta de ella misma.
-¿Está bien Ana?-Preguntó preocupado Juan.
Movió otra vez la cabeza, inhalo profundo, su cerebro le pedía aire para funcionar.
-Si, si, disculpá.-Hizo una pausa.-No se ni para que te llamo.
-Es la costumbre.
-Es lo que pensé.
-Si, no te conviene acostumbrarte Ana. Disculpá que te lo diga así.-Juan le pareció derrotado, el pendejo se le parecía, por eso lo llamó, quería escucharse a ella misma.
-Quiero irme al carajo.-Iba mirando detrás de sus anteojos de sol los naranjos de la Plaza Independencia, caminaba por la calle San Martín, sintiendo el vapor que levantaban las baldosas, secándose del chaparrón de la noche anterior.
-Yo ya te he dicho, no te lo tendría que haber dicho, y menos repetírtelo ahora.-Peña le hablaba al oído lento, con la voz grave, no susurrando, pero si bajo.
-Era mi papá, tengo que hacer esto.
-Yo tengo que hacer esto Ana, la Justicia tiene que hacerlo, vos tenès que seguir con tu vida mujer.-Tosió una vez aclarándose la voz.- Mirá, hoy es jueves, como a las ocho andá al frente de la Casa de Gobierno.
-¿Querés verme?
-No, quiero que mires la gente que va a estar ahí a esa hora, y que penses no en ellos, tampoco en los muertos.
-Voy a ir.-Se paró en la esquina de la Laprida y 24 de Septiembre, había caminado media cuadra más para cruzar por esa esquina. Miró de reojo la Catedral.-Si, quiero verlos.
-Me está entrando otra llamada, hablamos en un rato. Disculpá.
Ana no llegó a decir chau cuando su teléfono ya no la comunicaba con nadie.
-Tiene razón pensó, sabe de perdidas.
Sintió en las piernas, el fresco aire que salía por la puerta abierta de la farmacia por donde pasaba.
a acostumbrarse pero no del todo. QUE SALTES AL VACIo Y QUE NO VUELVAS NUNCA :D
Le extrañó de sobremanera sus periódicos cuelgues, algo en el aire la hacia soñar, algo en el aire la ponía en ese estado onírico-conciente, que le dejaba cruzar calles sin que la atropellen, pero que la desviaba del porque estaba en Tucumán y no entrando a su oficina de Belgrano.
-La costumbre.-Dijo en voz alta caminando todavía por la 25, sin decidirse por ir al departamento de Arturo o al hotel a dormir. Sacudió la cabeza disimuladamente, suspiró y lo llamó a Juan.
-Juancito, Ana Koch te habla.
-Hola Ana cómo está.-Contestó al tercer tono el secretario.
-Bien, con algo de sueño.
-Ya somos dos, noche agitada.
-Ni me lo digas.-Suspiró, pensó en que estaba hablando demasiado lento, pero no le importó.
-Justo estaba por leer el testimonio de Marcela Romano, la empleada del señor Koch.
-Ah.-Se limitó a responder, seguía el sueño, seguía el cuelgue, se sintió distante de todos, hasta de ella misma.
-¿Está bien Ana?-Preguntó preocupado Juan.
Movió otra vez la cabeza, inhalo profundo, su cerebro le pedía aire para funcionar.
-Si, si, disculpá.-Hizo una pausa.-No se ni para que te llamo.
-Es la costumbre.
-Es lo que pensé.
-Si, no te conviene acostumbrarte Ana. Disculpá que te lo diga así.-Juan le pareció derrotado, el pendejo se le parecía, por eso lo llamó, quería escucharse a ella misma.
-Quiero irme al carajo.-Iba mirando detrás de sus anteojos de sol los naranjos de la Plaza Independencia, caminaba por la calle San Martín, sintiendo el vapor que levantaban las baldosas, secándose del chaparrón de la noche anterior.
-Yo ya te he dicho, no te lo tendría que haber dicho, y menos repetírtelo ahora.-Peña le hablaba al oído lento, con la voz grave, no susurrando, pero si bajo.
-Era mi papá, tengo que hacer esto.
-Yo tengo que hacer esto Ana, la Justicia tiene que hacerlo, vos tenès que seguir con tu vida mujer.-Tosió una vez aclarándose la voz.- Mirá, hoy es jueves, como a las ocho andá al frente de la Casa de Gobierno.
-¿Querés verme?
-No, quiero que mires la gente que va a estar ahí a esa hora, y que penses no en ellos, tampoco en los muertos.
-Voy a ir.-Se paró en la esquina de la Laprida y 24 de Septiembre, había caminado media cuadra más para cruzar por esa esquina. Miró de reojo la Catedral.-Si, quiero verlos.
-Me está entrando otra llamada, hablamos en un rato. Disculpá.
Ana no llegó a decir chau cuando su teléfono ya no la comunicaba con nadie.
-Tiene razón pensó, sabe de perdidas.
Sintió en las piernas, el fresco aire que salía por la puerta abierta de la farmacia por donde pasaba.
a acostumbrarse pero no del todo. QUE SALTES AL VACIo Y QUE NO VUELVAS NUNCA :D
10/1/11
Datos
El desayuno estaba servido: la taza de café con leche tapada con el plato para mantener el calor, ese día José había dejado dos tortillas cuadradas y bien leudadas, un plato chico con algo de manteca y mermelada de durazno, un vaso grande lleno de jugo de naranja y otro chico con soda, a su lado, en un canasto de escritorio, estaba la carpeta Espiral que contenía la declaración de Marcela Romano. Le dieron ganas de leerla antes de devorar su desayuno, pero sabía que iba a tener que comenzar a trabajar inmediatamente después de hacerlo, por eso decidió, sin mucho esfuerzo ni traumas, hacer las cosas a su ritmo, sin que le preocupara demasiado la victima, los querellantes, los términos…resumiendo, actuar como un funcionario judicial y no como un justiciero.
Como un reloj llegó José a recoger la vajilla justo cuando Juan terminaba la ultima tortilla leyendo La Gaceta on line.
-¿Nada nuevo doctor?
-Nada nuevo bajo el sol José querido.
El mozo se quedó un instante mas de lo habitual sin comenzar a levantar las cosas, Peña sospechó.
-Decime.-Deslizó suspirando Juan.
-Nada…-Dijo José pasando sus manos por la chaqueta bordó con un par de lamparones más oscuros.
-Dale José digamé.
José se puso algo tenso, indicó con los ojos y un ligero movimiento la puerta del despacho de la doctora Hernández.
-¿Qué pasa? No está.-Peña seguía desubicado.- ¿Te debe guita?
-No, han andado preguntando por ella.
-¿Quién?-Le prestó más atención, los mozos eran los mejores dateros de Tribunales, y José el mejor entre los mejores.
-Uno con pinta de cana, calzado estaba. Andaba con otro manyín.
-¿Usted le ha visto el chumbo?
-No, no, lo tenia bien guardado, pero se le notaba.
-Y capaz que era un cana, aca vienen muchos.-Peña quiso tranquilizar el ambiente, pero José, metido en su chaquetita bordó no se animaba a soltar lo que tenía.
-No, no eran de acá.-Fue cortante, comenzaba a ponerse ansioso
-¿Cómo sabes?-La tuteada y el trato por usted se alternaba desde siempre en las conversaciones de Peña con el mozo.
-Porque ya he andado preguntando, son catamarqueños.-Hizo una pausa.-Por lo menos el que parecía cana.
-Y dale, ¿que pito tocan?
-Mierda que sos lento changuito.-Había comenzado a levantar la taza y los platos, cuando Peña se dio cuenta que el nerviosismo no era tal, si no un movimiento corporal que traducía noticias malas relacionadas con su jefa, o tal vez con él, o quizá con ninguno. A Peña se le transformó la cara.-Yo no le he dicho nada doctor.
-No, no.-Juan se reclinó en su sillón, agarró las llaves de su auto y clavó la mirada en una esquina, su corazón latía más rápido y notaba como comenzaba a transpirar. José seguía pasando su trapo amarillo por el escritorio.
-Lo anoto en la cuenta suya doctor.
Por la misma puerta que entró José se fue, llevando platos y dejando incertidumbre.
Comenzando el año jaja
adooooooooououolfo
Como un reloj llegó José a recoger la vajilla justo cuando Juan terminaba la ultima tortilla leyendo La Gaceta on line.
-¿Nada nuevo doctor?
-Nada nuevo bajo el sol José querido.
El mozo se quedó un instante mas de lo habitual sin comenzar a levantar las cosas, Peña sospechó.
-Decime.-Deslizó suspirando Juan.
-Nada…-Dijo José pasando sus manos por la chaqueta bordó con un par de lamparones más oscuros.
-Dale José digamé.
José se puso algo tenso, indicó con los ojos y un ligero movimiento la puerta del despacho de la doctora Hernández.
-¿Qué pasa? No está.-Peña seguía desubicado.- ¿Te debe guita?
-No, han andado preguntando por ella.
-¿Quién?-Le prestó más atención, los mozos eran los mejores dateros de Tribunales, y José el mejor entre los mejores.
-Uno con pinta de cana, calzado estaba. Andaba con otro manyín.
-¿Usted le ha visto el chumbo?
-No, no, lo tenia bien guardado, pero se le notaba.
-Y capaz que era un cana, aca vienen muchos.-Peña quiso tranquilizar el ambiente, pero José, metido en su chaquetita bordó no se animaba a soltar lo que tenía.
-No, no eran de acá.-Fue cortante, comenzaba a ponerse ansioso
-¿Cómo sabes?-La tuteada y el trato por usted se alternaba desde siempre en las conversaciones de Peña con el mozo.
-Porque ya he andado preguntando, son catamarqueños.-Hizo una pausa.-Por lo menos el que parecía cana.
-Y dale, ¿que pito tocan?
-Mierda que sos lento changuito.-Había comenzado a levantar la taza y los platos, cuando Peña se dio cuenta que el nerviosismo no era tal, si no un movimiento corporal que traducía noticias malas relacionadas con su jefa, o tal vez con él, o quizá con ninguno. A Peña se le transformó la cara.-Yo no le he dicho nada doctor.
-No, no.-Juan se reclinó en su sillón, agarró las llaves de su auto y clavó la mirada en una esquina, su corazón latía más rápido y notaba como comenzaba a transpirar. José seguía pasando su trapo amarillo por el escritorio.
-Lo anoto en la cuenta suya doctor.
Por la misma puerta que entró José se fue, llevando platos y dejando incertidumbre.
Comenzando el año jaja
adooooooooououolfo
20/12/10
Lógicas
-¿Irá a salir algo de todo esto?-Preguntó Juan mientras saboreaba la Budwaiser.
-Una ulcera te puede salir.-Contestaba Rolando, recostado en la silla y mandando mensajes de texto.
-En serio compadre, no le encuentro mucho sentido.
-Si lo tenés cumpa, estás haciendo lo mas lógico.-Mamaní hizo una pausa, asentó el V3 en la redondez de la mesa roja.-El relojero tenia una cruz de los nazis en el pecho. Has atado bien los hilos.
-¿No crees que es muy cantado?
-¿Qué cosa?
-Un crimen de odio racial…
-La gente se mata por cualquier cosa Juancito, que pingo no se van a matar por a que dios le rezas.
-Y en Tucumán, en el siglo XXI-Peña hablaba sin escuchar.
-Vos estas pensando no como abogado changuito.-Buscaba tranquilizarlo el Boli.-Si pensaras como abogado no le estarías dando pelota a los pelados estos.
-Pero es que Roly, es ridículo.
-Vos esperá, vas a ver que algo sacamos.-El policía se paró, se limpió por enésima vez las manos con las finas servilletas de papel.-Y si no sacamos, algo vamos a sacar igual. Vamos.
Juan tenia ganas de caminar, pensar un poco, quizás ver alguna vidriera, boludear, pero comenzaba a escaldarse su entrepierna, señal que su cuerpo no quería que patee unas siete u ocho cuadras hasta su depto.
El viaje fue rápido, cada uno de los hombres sumido en sus pensamientos y los semáforos parpadeando en amarillo. A Juan le sorprendió de sobremanera que al despedirse con su acostumbrado apretón de manos, Roly lo arrimó a él y lo abrazó.
-Quedate tranquilo campeón.
-Una ulcera te puede salir.-Contestaba Rolando, recostado en la silla y mandando mensajes de texto.
-En serio compadre, no le encuentro mucho sentido.
-Si lo tenés cumpa, estás haciendo lo mas lógico.-Mamaní hizo una pausa, asentó el V3 en la redondez de la mesa roja.-El relojero tenia una cruz de los nazis en el pecho. Has atado bien los hilos.
-¿No crees que es muy cantado?
-¿Qué cosa?
-Un crimen de odio racial…
-La gente se mata por cualquier cosa Juancito, que pingo no se van a matar por a que dios le rezas.
-Y en Tucumán, en el siglo XXI-Peña hablaba sin escuchar.
-Vos estas pensando no como abogado changuito.-Buscaba tranquilizarlo el Boli.-Si pensaras como abogado no le estarías dando pelota a los pelados estos.
-Pero es que Roly, es ridículo.
-Vos esperá, vas a ver que algo sacamos.-El policía se paró, se limpió por enésima vez las manos con las finas servilletas de papel.-Y si no sacamos, algo vamos a sacar igual. Vamos.
Juan tenia ganas de caminar, pensar un poco, quizás ver alguna vidriera, boludear, pero comenzaba a escaldarse su entrepierna, señal que su cuerpo no quería que patee unas siete u ocho cuadras hasta su depto.
El viaje fue rápido, cada uno de los hombres sumido en sus pensamientos y los semáforos parpadeando en amarillo. A Juan le sorprendió de sobremanera que al despedirse con su acostumbrado apretón de manos, Roly lo arrimó a él y lo abrazó.
-Quedate tranquilo campeón.
31/10/10
Puchero
{...}Juan entró a la morgue y atrás vio una gran lámpara como un disco que iluminaba la mesa de trabajo de Urtubei, el que con un gorrito y un delantal camuflados en tonos desérticos, depositaba en una balanza de carnicería torpemente algún pedazo de carne.
-¿A cuanto el kilo de puchero?-Lo bromeó Peña.
-Este es el hígado.-Contestó y habló a un pequeño micrófono que tenia prendido en una de las tiras del delantal.-Hígado peso y color normal.-Después se acercó a un punto rojo y toco un botón. Apagó la cámara.
-Sos medio fetichista loco, como te gusta filmarte.
-Calláte pendejo, es para que los atorrantes de mierda estos no salgan a decir que me afano órganos.- Se sacó el barbijo y de un saltito se sentó en la mesa donde estaba abierto el cadáver.
-¿Qué le ha pasado?
-Pendeja, estudiante, vivía en un monoambiente por el lado de la Quinta. Debe haber estado preparando alguna materia para estas mesas.- Urtubei le acomodó la sabana verde doblada que tapaba la cara del cuerpo.-Asfixiada, tenia el calefón fallado. Una cagada hermano.
Juan se quedó perturbado al imaginarse la vida de la chica que tenia al lado, seguramente era de otra provincia o del interior de Tucumán. Tantos sueños rotos, tantas horas desperdiciadas, tanto por vivir. Una verdadera cagada. Franquie cortó su flash.{...}
vivir solo cuesta vida!!
-¿A cuanto el kilo de puchero?-Lo bromeó Peña.
-Este es el hígado.-Contestó y habló a un pequeño micrófono que tenia prendido en una de las tiras del delantal.-Hígado peso y color normal.-Después se acercó a un punto rojo y toco un botón. Apagó la cámara.
-Sos medio fetichista loco, como te gusta filmarte.
-Calláte pendejo, es para que los atorrantes de mierda estos no salgan a decir que me afano órganos.- Se sacó el barbijo y de un saltito se sentó en la mesa donde estaba abierto el cadáver.
-¿Qué le ha pasado?
-Pendeja, estudiante, vivía en un monoambiente por el lado de la Quinta. Debe haber estado preparando alguna materia para estas mesas.- Urtubei le acomodó la sabana verde doblada que tapaba la cara del cuerpo.-Asfixiada, tenia el calefón fallado. Una cagada hermano.
Juan se quedó perturbado al imaginarse la vida de la chica que tenia al lado, seguramente era de otra provincia o del interior de Tucumán. Tantos sueños rotos, tantas horas desperdiciadas, tanto por vivir. Una verdadera cagada. Franquie cortó su flash.{...}
vivir solo cuesta vida!!
11/9/10
Viejos.
-Deja de revolver ura…-El policía trataba de poner en orden los papeles un poco molesto.-No te preocupes que yo lo tengo ahí bien, ahí les he tirado algo de café a los perreros, y te lo tienen como a un príncipe al narizudo.
-Joya loco.-Se tiró en el respaldo de la silla y desperezó.- ¿Quién lo ha matado Roly?
-Alguno que tiene una cuarenta y cinco por ahora.
-Y si…-Perdió la mirada en la derecha, en un florero hecho de una botella plástica de Sprite con flores plásticas rojas y enterradas en arena.- No le encuentro gollete.
-¿Has visto los testimonios de los vecinos? Ni el cuetazo han sentido.
-Muy raro...La mina.
-¿Qué mina?
-La hija.-apretó los labios Juan.-Como que esta muy tranquila la mina.
-¿Vos crees que ella lo ha mandado a matar?-Roly se cebó un mate sobre los papeles del escritorio.
-No, la mina no, tiene guita, no lo quería, pero matarlo…
-Capaz que se la garchaba de pendeja.
-No Boliviano culiao, no todos los viejos son como el tuyo.
-Seguro que el tuyo era un santo también.-No pasaba el mate, Juan se lo había rechazado con una seña.
-Un pedazo de santo era.-Se echó en el escritorio ahora.- La mina no lo ha matado, pero algo de la historia puede contar.
-Seguro que el viejo de la culiada esta también era un santo…siempre tenemos algo con nuestros viejos compadre.
viiieeeeejooooo ebrioooooo y perrrrrrdiiiiidooooooooooooooooooooo =D finde de soledades jajajaa :D
-Joya loco.-Se tiró en el respaldo de la silla y desperezó.- ¿Quién lo ha matado Roly?
-Alguno que tiene una cuarenta y cinco por ahora.
-Y si…-Perdió la mirada en la derecha, en un florero hecho de una botella plástica de Sprite con flores plásticas rojas y enterradas en arena.- No le encuentro gollete.
-¿Has visto los testimonios de los vecinos? Ni el cuetazo han sentido.
-Muy raro...La mina.
-¿Qué mina?
-La hija.-apretó los labios Juan.-Como que esta muy tranquila la mina.
-¿Vos crees que ella lo ha mandado a matar?-Roly se cebó un mate sobre los papeles del escritorio.
-No, la mina no, tiene guita, no lo quería, pero matarlo…
-Capaz que se la garchaba de pendeja.
-No Boliviano culiao, no todos los viejos son como el tuyo.
-Seguro que el tuyo era un santo también.-No pasaba el mate, Juan se lo había rechazado con una seña.
-Un pedazo de santo era.-Se echó en el escritorio ahora.- La mina no lo ha matado, pero algo de la historia puede contar.
-Seguro que el viejo de la culiada esta también era un santo…siempre tenemos algo con nuestros viejos compadre.
viiieeeeejooooo ebrioooooo y perrrrrrdiiiiidooooooooooooooooooooo =D finde de soledades jajajaa :D
25/8/10
Arrugar
Juan no hacia más que golpear los dedos sobre las gotitas del techo del auto de Mamaní. La Glock le pesaba en la cintura, el chaleco le apretaba la panza y el pecho, y tenia unas ganas locas de mear. Roly seguía adentro del auto, fumándose un Philip Morris y escuchando bajito los lentos de Antena 8.
{…}¡No!, mi vida no... No aguanto, amor,
o regresas o quédate... no vivo ya,
no sueño ya... tengo miedo... ¡ayúdame!
mi vida no... Te creo, amor,
te me vas y todavía
me juras que es... la última,
¡Es mejor si no me fío!
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares,
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares {…}
-Da para una canción de los Redondos.-Dijo en voz baja, para él mismo, pero la verdad que la noche, la lluvia, las armas, daban mas para algo mas que un puto lento. La noche tiraba un salto mortal y a Peña, joven lobo, algo le quemaba la piel.-Para que mierda chamullarme, quiero una corrida.
Recién llegaban pero la impaciencia se lo estaba comiendo. Atrás, en las esquinas, a medio esconderse en los naranjos, se veía a los cuadros de Drogas Peligrosas con itacas en las manos y seguro que ansiosos, también, en usarlas.
-Roly. Roly.-Interferencia.-Señal. Señal.
Mamaní salio del auto apurado, sin cerrar la puerta y hablando por su handy.
-Tomado. Tomado. Estamos en posición.
Pego un chiflido y los policías escondidos en los naranjos se pegaron a las puertas de las casas y otros salieron corriendo por las ochavas.
-Quedate donde estás pendejo.-Ordenó y saco su Ballester.
-¿Saco la pistola?-Pregunto agazapado Juan.
-Si, si. Shhh.-Llevo el índice a la boca haciéndolo callar. Peña sacó la Glock de su funda, tiró de la corredera, se percató que el seguro estuviese puesto y sintió como su poronga se arrugaba por la adrenalina.
ya vamos a cambiar laura pausini por leo mattioli jajaja XD tirrross tiiiroooosss
adolfooooo
{…}¡No!, mi vida no... No aguanto, amor,
o regresas o quédate... no vivo ya,
no sueño ya... tengo miedo... ¡ayúdame!
mi vida no... Te creo, amor,
te me vas y todavía
me juras que es... la última,
¡Es mejor si no me fío!
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares,
no puedo ahora estarme quieta y esperarte.
No puedo dividirme ya entre tú y mil mares {…}
-Da para una canción de los Redondos.-Dijo en voz baja, para él mismo, pero la verdad que la noche, la lluvia, las armas, daban mas para algo mas que un puto lento. La noche tiraba un salto mortal y a Peña, joven lobo, algo le quemaba la piel.-Para que mierda chamullarme, quiero una corrida.
Recién llegaban pero la impaciencia se lo estaba comiendo. Atrás, en las esquinas, a medio esconderse en los naranjos, se veía a los cuadros de Drogas Peligrosas con itacas en las manos y seguro que ansiosos, también, en usarlas.
-Roly. Roly.-Interferencia.-Señal. Señal.
Mamaní salio del auto apurado, sin cerrar la puerta y hablando por su handy.
-Tomado. Tomado. Estamos en posición.
Pego un chiflido y los policías escondidos en los naranjos se pegaron a las puertas de las casas y otros salieron corriendo por las ochavas.
-Quedate donde estás pendejo.-Ordenó y saco su Ballester.
-¿Saco la pistola?-Pregunto agazapado Juan.
-Si, si. Shhh.-Llevo el índice a la boca haciéndolo callar. Peña sacó la Glock de su funda, tiró de la corredera, se percató que el seguro estuviese puesto y sintió como su poronga se arrugaba por la adrenalina.
ya vamos a cambiar laura pausini por leo mattioli jajaja XD tirrross tiiiroooosss
adolfooooo
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