(La Nación, 2 de julio de 1896.)
LEANDRO ALEM: LA TRAGEDIA DE ANOCHE
¿Cómo había ocurrido la catástrofe? El doctor Leandro N. Alem había dado fin a su existencia, disparándose dentro del coche que lo conducía al Club del Progreso, un tiro en la sien derecha. Cuando el portero del Club abrió la portezuela del carruaje, el tribuno popular, el agitador, el caudillo, era cadáver. Ese cadáver fue piadosamente subido a uno de los salones del club, colocado sobre una mesa, cubierto el rostro varonil con el poncho de vicuña, semivelado así a la gente de todas las opiniones que acudía a saludarlo con lágrimas en los ojos. Se había suicidado Alem. Leandro Alem, el de las largas barbas plateadas ya, el de los ojos vivos y fulgurantes, el de la palabra vibrante y perentoria, el caudillo, el jefe, el hombre de la calle y de la plaza pública, que arrebataba a las multitudes cuando les hablaba por ellas, cuando los llevaba adonde él quería llevarlas, casi ídolo, con su ascético rostro, con su vida clara, con su altruismo extraño, y así ha muerto, tendido sobre una mesa, cubierta la cara ensangrentada con el poncho de vicuña de sus amores nacionales. ¿Por qué? Todos preguntaban el por qué, todos querían conocerlo, y hubieran cuestionado al cadáver si hubiera podido contestar, y quedaban mudos ante ese enigma. ¿Cómo, cuando se es jefe de un partido poderoso, cuando se influye en los destinos de una Nación, cuando se ha llegado a una popularidad, casi sin precedentes, se puede cortar así el hilo de una existencia, saltar así a la nada, romper así con todo lo que sonríe y lo que promete? ... Hombre maduro, el doctor Alem había visto muchas cosas, había pulsado muchas pasiones, había hecho muchos sacrificios, y llegado el momento del balance se había encontrado él solo en pérdida, después de haber puesto casi todo el capital. Muere en su teatro, en la calle de sus triunfos y las causas de su muerte no han de conocerse tal vez por entero.
Es un hombre de abnegación y convicciones que se mata, y cuya muerte produce honda sensación en amigos y enemigos; un luchador que supo estar en pugna con todo lo existente que le parecía malo, rodearse de una aureola popular, significar por sí mismo, encarnar en su persona todo un partido y obligar a los demás a considerarlo un bienintencionado pasionista, pero que todo lo supeditaba al bienestar común; un caudillo por su exterioridad y su psicología, término extremo y necesario para el desenvolvimiento de un país democrático como el nuestro. Aún los que no estaban de acuerdo con su lucha, han de ver que su actitud estaba informada por una pasión sincera y, aunque excesiva, nunca inspirada en un propósito de medro personal. Cuando la candidatura de uno de sus amigos políticos a la Presidencia de la República él supo desligarse orgullosamente al creer que se tomaba un mal camino y el pueblo le llamó austero. Más tarde se entregó en cuerpo y alma al triunfo de la revolución del 90, y luego siempre lleno de las mejores intenciones, ofuscado sólo por su pasión de ir ligero, de saltar obstáculos, de llegar a pesar de todo y perentoriamente al fin, si contribuyó a la escisión y pérdida de fuerzas de la Unión Cívica, fue con el ansia de crear un partido formidable que arrasara con todo de una vez y llegar a la conquista del ideal democrático, con una sola carga de sus decididas huestes. ¡Ay! Eso era imposible y las dificultades se han ido aumentando, amontonando hasta formar barrera insalvable; no triunfa ya en nuestro siglo lo que no se ajusta a la evolución, lo que no la sigue, lo que no se vale de ella. El doctor Alem se inició muy joven en la vida pública, en épocas en que se creía necesaria la violencia y desde un principio hízose notar por su carácter que significaba siempre una manera terminante y absoluta. Su nombre era conocido y relativamente popular antes del 90 en que alcanzó ultísima figuración y representó en su persona el grupo numeroso de los excesivos, de los que querían llegar a saltos al ideal, contra la regla de la naturaleza.
Llegó así, lejos del gobierno, repudiándolo siempre, deseándolo mejor, libre de tachas mejor dicho, a gozar de una rara popularidad que lo ha acompañado hasta el último día de su vida y que hará que la noticia de su suicidio cause verdadero estupor y provoque una extraordinaria manifestación de duelo. Anoche, cuando corrió la triste noticia no había quien no se negase a creerla; cuando el convencimiento llegaba, surgían siempre frases de amargo pesar de todos los labios, porque al fin es uno de los nuestros, un hijo de la tierra, un genuino representante de las cosas que fueron y aún son, el que a la hora de esta, yace sobre una mesa del Club del Progreso con su rostro enjuto y su luenga barba casi blanca, cubierto con el poncho de vicuña de sus amores nacionales el que lo acompañó a los atrios de las elecciones sangrientas o a los congresos de debate tranquilo. ¡Duerma en paz Leandro Alem! Que el descanso eterno la compense de su lucha continúa. En nuestra historia tiene un puesto, su nombre vivirá y hoy no habrá en toda la República quien no lamente su trágica muerte y rinda tributo a sus virtudes. Alma noble, luchador incansable, hombre de raro temple, librado a los embates de la suerte pocas veces propicias ha llegado al término de su carrera con la estimación de propios y extraños y sin duda por eso en su rostro demacrado y en sus blancas barbas hay aún, después de la muerte, un sello de placidez y de entereza. ¡Duerma en paz Leandro Alem! "
Si el sobrino anda un poco pelotudo, si el partido en el que dejo la vida se divide, si sus ideales políticos son pisoteados, si los sueños de una nación justa se esfuman y los levantamientos armados de boinas blancas son olvidados, si cuatro años de encierro en Rosario por la causa no son suficientes, y encima la salud se le va por el inodoro…no le queda otra Dr.
Como Facundo viajó por última vez en tu coche negro tirado por caballos y ahí murió Dr. Un tiro con su pistola.
“He terminado mi carrera, he concluido mi misión. Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí! que se rompa pero que no se doble. He luchado de una manera indecible en estos tiempos, pero mis fuerzas -tal vez gastadas ya-, han sido incapaces de detener la montaña ¡y la montaña me aplastó!”.
Era la noche del 30 de junio de 1896, se fue de su reunión en el Progreso, para sus correligionarios iba a ser una ausencia de solo cinco minutos, para usted para siempre.
No podía hacer nada útil por la Patria según su carta, no quería ser un cadáver político ni tampoco ver como las cosas en que creía, por las que luchaba se profanaban (seguían profanando).
De joven lucho en el Parque, con fusiles robados y al lado de anacos europeos, de pibes ajenos a la clase estanciera, de gente que transpiraba cambio, revolución, basta de afano, basta del Zorro, del Unicato, de los soldados que protegían las urnas pero no para el pueblo, sino para el hijo de puta de turno.
Hipólito Yrigoyen y Roque Sáenz Peña lo sacaron con las patas para delante de su casa, por esa puerta donde usted se paraba a matear, y desde el tranvía lo saludaban todos, el cochero, el inmigrante, la lavandera, la madre y el padre. Lucho por ellos, por el que menos tenia, tanto en la política como en los pasillos de tribunales.
Luchó de verdad, lo de usted no era solo discurso como es en estos tiempos egoístas y de discursos que arengan causas que ni ellos conocieron. En cambio usted quería las cosas limpias, como las caras, como su vida, como su traje negro y como sus ideales, heredados, pero destruidos por inescrupulosos de todo tiempo, arma y discurso.
“Leandro, hijo mío:
Antes de alcanzar la edad que ya tienes ahora, ya eran muchas las amarguras y vicisitudes que debí sufrir para formarme un hombre útil a la sociedad en cuyo seno he vivido combatiendo con los nobles afanes de su constante perfeccionamiento. Esta conducta, como digo arriba, me ha deparado muchas amarguras, pero he preferido siempre la línea recta, cualquiera fuesen los sacrificios o las injusticias a afrontar.
Sigue mi ejemplo, Leandro. No antepongas nunca los intereses pequeños o personales a los altos enigmas patrióticos y no abandonares jamás la línea recta que yo seguí en mi azarosa existencia, habrás rendido el mejor homenaje a mi memoria.
Te doy un beso en la frente para que la conserves pura. Esa es tu herencia.
Leandro N. Alem”
Frente alta, convicciones y cojones para que se hagan realidad. Esa es su herencia Dr. Alem. Lastima que la mayoría de sus herederos invocaron derecho de inventario. Seguro que lo sospechaba esa noche de invierno del 96.
Adolfooooooo uooo uooooo
7/9/09
Familiar, Vivorón y Bartolomé
-Che Barto, este pelotudo- Lo indique a Guillermo- dice que el familiar no existe, o sea, que no es un perro, que es una víbora… ¿Cómo decís que se llama?
-El Vivorón.- Contesto mi amigo mientras se limpiaba la boca con la servilleta de tela.
-Bueno, son diferentes formas en que se manifiesta el espanto.- Dijo con tono catedrático mientras se acomodaba en la silla a la derecha de la cabecera, donde me obligaba a sentar siempre.- Mire Guillermo, del Vivorón hay un par de versiones. Unos dicen que es el mismo Familiar que se transforma en víbora y otros dicen que es una entidad distinta.- Hablaba tranquilo pero con ganas, como un profesor de los viejos, de esos pocos que teníamos y le prestábamos atención en esa época.- La cuestión es que están íntimamente relacionados ambos dos.
El Familiar es seguramente una derivación de Cerebro, can de tres cabezas que cuidaba el Ares en la mitología griega. Cancerbero como le dicen los idiotas. El Familiar es un perro guardián también, guardián y cobrador del Diablo. Otros afirman que es el diablo metamorfoseado en un perro, negro, con cadenas que arrastra y ojos de fuego. Muchos de estos peones ignorantes dicen al describirlo eso que les mencione antes, que le cuelgan cadenas del cuello y que tiene ojos de fuego, pero después de decir eso dicen que no tiene cabeza.- El viejo hecho la cabeza hacia atrás divertido mientras pitaba su chala.-La historia oficial del Familiar es que los dueños de ingenios hacían pactos con el Diablo para que éste les de buenas zafras, a cambio el Diablo pedía como contraprestación uno de los peones del ingenio para que su perrito se lo coma. Cobraba en almas, no hacia maquila.-Guille y yo nos reímos por el chiste azucarero, las chicas se quedaron colgadas, se las notaba un poco tensas y no por la historia, sino por la presencia de Bartolomé.
-¿Lo ha visto alguna ves usted?- Inquirió Guille.
-Deje que le cuento lo del Vivorón y le cuento cuando lo vi al familiar.
jaaaaaaa!!!! historias de terrorrrrrrr
-El Vivorón.- Contesto mi amigo mientras se limpiaba la boca con la servilleta de tela.
-Bueno, son diferentes formas en que se manifiesta el espanto.- Dijo con tono catedrático mientras se acomodaba en la silla a la derecha de la cabecera, donde me obligaba a sentar siempre.- Mire Guillermo, del Vivorón hay un par de versiones. Unos dicen que es el mismo Familiar que se transforma en víbora y otros dicen que es una entidad distinta.- Hablaba tranquilo pero con ganas, como un profesor de los viejos, de esos pocos que teníamos y le prestábamos atención en esa época.- La cuestión es que están íntimamente relacionados ambos dos.
El Familiar es seguramente una derivación de Cerebro, can de tres cabezas que cuidaba el Ares en la mitología griega. Cancerbero como le dicen los idiotas. El Familiar es un perro guardián también, guardián y cobrador del Diablo. Otros afirman que es el diablo metamorfoseado en un perro, negro, con cadenas que arrastra y ojos de fuego. Muchos de estos peones ignorantes dicen al describirlo eso que les mencione antes, que le cuelgan cadenas del cuello y que tiene ojos de fuego, pero después de decir eso dicen que no tiene cabeza.- El viejo hecho la cabeza hacia atrás divertido mientras pitaba su chala.-La historia oficial del Familiar es que los dueños de ingenios hacían pactos con el Diablo para que éste les de buenas zafras, a cambio el Diablo pedía como contraprestación uno de los peones del ingenio para que su perrito se lo coma. Cobraba en almas, no hacia maquila.-Guille y yo nos reímos por el chiste azucarero, las chicas se quedaron colgadas, se las notaba un poco tensas y no por la historia, sino por la presencia de Bartolomé.
-¿Lo ha visto alguna ves usted?- Inquirió Guille.
-Deje que le cuento lo del Vivorón y le cuento cuando lo vi al familiar.
jaaaaaaa!!!! historias de terrorrrrrrr
2/9/09
Putita
23 de enero
Son las nueve de la noche y no escribí nada hasta ahora, no tenía ganas. En realidad no tenia ganas de nada. No me gusto el viejo que me levante en internet ayer, era un degenerado, me quería sacar fotos y todo eso, encima tenia pija chica, un asco y se ve que no cogia hace rato, en una hora acabo tres veces. Quería que le chupe el culo, cuando le dije que no quiso pegarme. Pobres las chicas que son putas, yo no lo soy, yo cojo cuando quiero, pidiendo foto antes y cobrando mas caro, es un extra este trabajo, ni en pedo saco anuncio en la gaceta o en internet, me da asco, pero trabajando así saco cien o doscientos pesos en una hora, que es lo mismo que lo que saco en un fin de semana en Dublín o en algún otro bar. Pocas veces me pasa lo que me pasó ayer, pero todo parecía que iba a estar bueno. Comenzamos a chatear, yo le di mi MSN, le presume un poco, me mando su foto, yo le mande una mía, y la conversación se fue dando hasta que vino la propuesta de plata. Doscientos pesos, el estaba en un estudio contable, solo en la Avenida Alem. Era un tipo común, de cómo unos 30, pero resultó ser un asqueroso. Era obvio que no debía tener novia ni nada, un pelotudo como ese no se merece nada. Estuve llorando todo el día, me dolió mucho que me trate como me trato, odio que me digan puta o negra, y este no para de decir las dos cosas. Hijo de puta. Después cuando me agarro del pelo y yo le dije pelotudo se enojo mas. La verdad que creía que me iba a matar, me dio mucho miedo. Igual tengo que quedarme piola, pensar en otra cosa tripa corazón y doscientos pesos para comprarme ropa o dar una mano mas en mi casa. La vida no es tan fácil para una chica común como yo. No es tan fácil como para los chicos que van a Dublín a tomar cerveza, o el gordito de la Ayacucho. ¿Qué saben esos de la vida?
Me baño y salgo al bar.
Ropa: Jean, toppers, remerita de Quilmes Stout. El delantal esta allá como siempre.
putas y payasosssssssssss
Son las nueve de la noche y no escribí nada hasta ahora, no tenía ganas. En realidad no tenia ganas de nada. No me gusto el viejo que me levante en internet ayer, era un degenerado, me quería sacar fotos y todo eso, encima tenia pija chica, un asco y se ve que no cogia hace rato, en una hora acabo tres veces. Quería que le chupe el culo, cuando le dije que no quiso pegarme. Pobres las chicas que son putas, yo no lo soy, yo cojo cuando quiero, pidiendo foto antes y cobrando mas caro, es un extra este trabajo, ni en pedo saco anuncio en la gaceta o en internet, me da asco, pero trabajando así saco cien o doscientos pesos en una hora, que es lo mismo que lo que saco en un fin de semana en Dublín o en algún otro bar. Pocas veces me pasa lo que me pasó ayer, pero todo parecía que iba a estar bueno. Comenzamos a chatear, yo le di mi MSN, le presume un poco, me mando su foto, yo le mande una mía, y la conversación se fue dando hasta que vino la propuesta de plata. Doscientos pesos, el estaba en un estudio contable, solo en la Avenida Alem. Era un tipo común, de cómo unos 30, pero resultó ser un asqueroso. Era obvio que no debía tener novia ni nada, un pelotudo como ese no se merece nada. Estuve llorando todo el día, me dolió mucho que me trate como me trato, odio que me digan puta o negra, y este no para de decir las dos cosas. Hijo de puta. Después cuando me agarro del pelo y yo le dije pelotudo se enojo mas. La verdad que creía que me iba a matar, me dio mucho miedo. Igual tengo que quedarme piola, pensar en otra cosa tripa corazón y doscientos pesos para comprarme ropa o dar una mano mas en mi casa. La vida no es tan fácil para una chica común como yo. No es tan fácil como para los chicos que van a Dublín a tomar cerveza, o el gordito de la Ayacucho. ¿Qué saben esos de la vida?
Me baño y salgo al bar.
Ropa: Jean, toppers, remerita de Quilmes Stout. El delantal esta allá como siempre.
putas y payasosssssssssss
30/8/09
Mausoleos
Habran bajado a la cripta del subsuelo al antiguo ocupante de ese estante donde pusieron el cajon me imagino. Las viejas que estaban ahí rezaron un poco, y al final y ante los ojos de todos, dos tipos de una marmolería de Concepción, levantaron una gran plancha de mármol blanco y la atornillaron a la pared. En ella estaba tallado el nombre del abuelo y la fecha de nacimiento y muerte. Me sorprendió que de un día para el otro tengan hecha la piedra estos tipos, primero me dio la sensación de que ya estaba encargada desde hacia un tiempo, pero despues razone un poco mas y me dije para mi mismo que por la plata baila el mono, y poniendo unos mangos mas y pagando en efectivo todo es mas rapido, todos son eficientes. Ahí quedo Julio Mazotti Oviedo
23/8/09
Perros y Caritas

7
Es como un cliché, pero el perro no puede faltar. El Roque siempre lo sigue, aunque siempre es un cuadrúpedo distinto, la fidelidad del perro callejero existe, pero es promiscua. Una noche uno, una noche el otro, aunque todos se acuerdan de él y cuando lo ven se le acercan meneando el rabo, largo y peludo, peludo y enroscado, como sea.
Las jaurías abundan tanto como las banditas de chicos de la calle, y ambas hacen mierda la basura, joden a los dignos peatones, mean en la vereda, juegan en la calle, pelean en la plaza…que se yo. Incluso se pelean entre ellos. A El le encanta meterse en el medio de los perros de la Plaza Independencia y correr un rato por la tierra.
En algunos bares hay perros que se toman muy a pecho el lugar y lo muerden en los tobillos, impidiéndole que venda sus mentitas o reparta sus estampitas. Perro de mierda, hay que correr para no sufir el tarascón, pero hay que pasar por el frente para demostrarle a la bestia que se tiene huevos. Es otro juego, otro juego de la calle el perro. No solo son goldenretrivers en verdes prados, son perros de pelo difuso en la negra noche iluminada por el artificio de la columna pintada con los colores que identifican al municipio.
Aca no pueden faltar los chicos y los perros callejeros, sin ellos los bares no serian iguales, sin ellos no podríamos agradecer por un simple puto segundo todo lo que tenemos por lo que ellos adolecen. Y te dan la misma lastima, perros o niños, niños que descienden a perros y perros que ascienden a niños. ¿Qué salvaríamos? Y he ahí los clásicos comentarios que hacemos los que tenemos el estomago lleno, de que si, de que a mi me da mas lastima el perro, de que sos un insensible, el negrito es una persona, pero el perro no tiene nada que ver, el padre del negrito es un borracho, por eso el hijo vende mentitas o reparte estampitas. Que se yo…la puta madre, el perro y el niño callejero, el niño y el perro callejero, tristes y contentos, contentos pero tristes. El frío, el hambre, la revuelta de basura, el conseguir el morfe moviendo la cola.
Es como un cliché, pero el perro no puede faltar. El Roque siempre lo sigue, aunque siempre es un cuadrúpedo distinto, la fidelidad del perro callejero existe, pero es promiscua. Una noche uno, una noche el otro, aunque todos se acuerdan de él y cuando lo ven se le acercan meneando el rabo, largo y peludo, peludo y enroscado, como sea.
Las jaurías abundan tanto como las banditas de chicos de la calle, y ambas hacen mierda la basura, joden a los dignos peatones, mean en la vereda, juegan en la calle, pelean en la plaza…que se yo. Incluso se pelean entre ellos. A El le encanta meterse en el medio de los perros de la Plaza Independencia y correr un rato por la tierra.
En algunos bares hay perros que se toman muy a pecho el lugar y lo muerden en los tobillos, impidiéndole que venda sus mentitas o reparta sus estampitas. Perro de mierda, hay que correr para no sufir el tarascón, pero hay que pasar por el frente para demostrarle a la bestia que se tiene huevos. Es otro juego, otro juego de la calle el perro. No solo son goldenretrivers en verdes prados, son perros de pelo difuso en la negra noche iluminada por el artificio de la columna pintada con los colores que identifican al municipio.
Aca no pueden faltar los chicos y los perros callejeros, sin ellos los bares no serian iguales, sin ellos no podríamos agradecer por un simple puto segundo todo lo que tenemos por lo que ellos adolecen. Y te dan la misma lastima, perros o niños, niños que descienden a perros y perros que ascienden a niños. ¿Qué salvaríamos? Y he ahí los clásicos comentarios que hacemos los que tenemos el estomago lleno, de que si, de que a mi me da mas lastima el perro, de que sos un insensible, el negrito es una persona, pero el perro no tiene nada que ver, el padre del negrito es un borracho, por eso el hijo vende mentitas o reparte estampitas. Que se yo…la puta madre, el perro y el niño callejero, el niño y el perro callejero, tristes y contentos, contentos pero tristes. El frío, el hambre, la revuelta de basura, el conseguir el morfe moviendo la cola.
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.Para el Chicho, que se instaló en mi cama jajaja
Ambiguos
{...}En realidad todo es bastante simple, lineas rectas, bien romano, nada barroco, salvo esas dos especies de seres alados que estan en la cornisa. Meten miedo, me imagino que son angeles pero mas parecen dos diablos alados ya que tienen la ambigüedad perfecta de las tinieblas: no son gárgolas grotescas, son dos hermosas criaturas con rostros de rasgos europeos, cabellos largos con ondas, ojos pacificos, entreabiertos, comprensivos y cuerpos livianos. Todo bien hasta ahí, pero las manos y los pies no son normales, no pegan con toda la belleza, y he ahí la ambigüedad: son garras, uñas largas, falanges esqueleticas y pelos que salen de las mangas de las tunicas. Los pies, son pies de zafrero, chicos, abultados, hasta parecen sucios, lejos de los hermosos pies lijeros de un querubín afrancesado.{...}
16/8/09
Bartolo
-Si, me ha dicho “El caballo está al norte. Si se le escapa otra vez lo voy a castigar a usted”. No- dijo estirando las o- El Bartolomé es jodido, tiene pacto con el diablo. Pero una vez le he peleado. El hijo de puta se había aparecido en el velorio de mi tata, y le había dado un beso en la frente. Yo que estaba medio entonado me le he ido al humo. Que cagada que me ha puesto esa vuelta, era como pegarle a una pared, y después en el suelo me ha marcado-Se levanto su camisa y en el antebrazo izquierdo vi una O.- Me ha condenado a trabajar con ustedes hasta que me muera. Igual, en zafra, me pongo siempre en el bolsillo un ajo de Castilla para que no se me aparezca.
No era la primera vez que escuchaba hablar así de Bartolo, en todos los asados se comentaba lo mismo, que el viejo era el Diablo, que era un vampiro, que tenia contrato con el diablo, que era un alma en pena, y para otros ni siquiera exisitia. La verdad de la milanesa es que todos le tenian miedo, ninguno de ellos se quedaba a la noche en la finca de Yaquilo por miedo a él, y para cosechar los tablones que lindaban con la casa vieja mi abuelo tenia que pagarles mas. Pero la historia del Bicho, mas que la historia, la marca en su antebrazo me hizo dar un poco de miedo.
A las siete de la tarde todo estaba acomodado y junto con el sol los peones comenzaron a marcharse.
-No se quedan por miedo-Me dijo mi abuelo mientras cargabamos las cosas en la chata.- A Bartolomé le han tenido miedo desde siempre, el Bicho siempre boludea con que el viejo lo ha marcado, y los changos se cagan en las patas.
-Me ha mostrado la marca…-Le dije yo un poco asustado.
No era la primera vez que escuchaba hablar así de Bartolo, en todos los asados se comentaba lo mismo, que el viejo era el Diablo, que era un vampiro, que tenia contrato con el diablo, que era un alma en pena, y para otros ni siquiera exisitia. La verdad de la milanesa es que todos le tenian miedo, ninguno de ellos se quedaba a la noche en la finca de Yaquilo por miedo a él, y para cosechar los tablones que lindaban con la casa vieja mi abuelo tenia que pagarles mas. Pero la historia del Bicho, mas que la historia, la marca en su antebrazo me hizo dar un poco de miedo.
A las siete de la tarde todo estaba acomodado y junto con el sol los peones comenzaron a marcharse.
-No se quedan por miedo-Me dijo mi abuelo mientras cargabamos las cosas en la chata.- A Bartolomé le han tenido miedo desde siempre, el Bicho siempre boludea con que el viejo lo ha marcado, y los changos se cagan en las patas.
-Me ha mostrado la marca…-Le dije yo un poco asustado.
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