24/4/10

Despachos

Sobre su escritorio, apretado en una antesala del despacho de la fiscal, tenia las fotos recien reveladas y una copia en CD del “Caso del Relojero”, ahora, oficialmente con este mote dado por los periodistas de policiales que hablaron toda la noche con la doctora Hernandez para anoticiarse de algo. –Secreto de sumario.- contestaba ella, que amaba los medios.-Estamos trabajando mucho en ello.- decia la declaracion de La Gaceta. Después que José, el mozo del barcito de la vuelta le trajera su jugo de naranja y las medialunas, le hecho un ojo a las fotos. Diez impresas, ochenta en el CD. Miro rapidamente las impresas, y las puso en el sobre marron en el que venian, sacó su notebook del trabajo, puso el CD, bajo todas las fotos en una carpeta que llamó como la caratula del caso, mejor dicho, como la caratula que terminaria teniendo el caso esa mañana: Cor. Capt.(ret.) Arturo David Kocsky por presunto homicidio. Las fotos eran algo perversas para el ojo común, pero a Juan le gustaba investigarlas, poner a que suene Sumo, y usar los programas de imágenes para ampliarlas e ir señalando cosas que creía que podian servir para algo. Despues de bajarlas, las pasó a otro CD, el que guardó en su mochila, despues llevo el original y las fotos impresas y las puso sobre el escritorio de su jefa, la que aun no llegaba. Los de mesa de entrada habian dejado también las actuaciones pasadas en limpio listas para agregar al expediente. Las firmó sin leer, y amontonó todo en la esquina derecha del escritorio de metal. Se arremangó la camisa, se aflojó la corbata y se paró del sillon. El jugo seguia fresco y lo terminó de parado, despues salió al mostrador y dijo que se iba a la Primera.






aaaalaaaaaa alalalalaaaaaa

adolfo

14/4/10

Espiando

{...}-A veces el instinto sale de la nada.- Pensaba cuando buscaba alguna caja para los relojes.- Soy como ese chiste de Mafalda con el cochecito.
Ni bien entró al local, además de asegurarse que las puertas estuvieran bien cerradas, prendió el equipo de música del que por supuesto comenzó a cantar Edith Piaf bastante distorsionada. No le daba miedo estar en la relojería, hacia tantos años que no iba ahí que le parecía ajena, pero recordó perfectamente donde, su abuelo primero y su papa después, escondían ese papel con la combinación de la caja fuerte y el contenido de la misma. También le espió un poco el notebook que estaba en el taller de la parte de atrás del local. No había nada extraño, en su casilla de mail había solo un par de notificaciones por la finalización de la publicación de algunos artículos “en la mira” en su cuenta de Mercado Libre, resúmenes de su American Express y dos o tres mails de algunos amigos, que habrían sido cartas de vivir en otra década. Se frustró un poco al no encontrar ningún mail extraño, alguna pagina porno gay o algo del Mosad, por lo menos de la SIDE, pero no. Swatch Group, American Express, Mercado Libre, planes de salud nuevos de la IOSE, Gral. Juan Martín Rosetti, un par de New Setlers de Rolex, Timex, Casio. Nada más.
-Pobre Juan, va a perder tiempo cuando vea la computadora aburrida esta.
La galería estaba ya medio muerta el sabado a la tarde. Agonizaba a medias luces y conserjes con escobillones. Ana tuvo la sensación de haber vuelto en el tiempo dentro de la galería. Todo ahí adentro era viejo, solo estaban abiertas las joyerías y un par de negocios que vendían ropa formal para hombres, negocios que son anacrónicos, son como piedras, a simple vista un traje es el mismo hoy que en los ochenta y las joyerías manejadas por vejetes seguramente que vendían cosas tan viejas como ellos, tan viejas como Edith, tan viejas como los relojes que tenia en su cartera.{...}

adolllffffffouooooo

4/4/10

Franqui

-Te tengo listo el video de la autopsia en un DVD, pero nada del otro mundo.-Contesto por celular a la pregunta si había encontrado algo raro en el cuerpo de Arturo.

-Veneno, desnucada, palo en medio de los huevos…

-No, boludo, si te digo que no he encontrado nada no hay nada…un tiro en la nuca y al carajo.-El forense tenia la voz de dormido, él prefería trabajar de noche, por algo le decían Franqui, por el Dr. Frankenstein.- Un tiro, limpio, de ahí lo ha dado vuelta y le ha hecho con un cuchillo la Estrella de David de tetilla a tetilla y del buche casi hasta la zapan.

-Ejecutada… ¿Que calibre la bala?

-Dejame de romper las pelotas pendejo, ya he mandado todo a Balística y te he dejado el informe y el video en mi oficina. Nos vemos.-Cortó sin que Juan pueda seguir con las preguntas. La concha, tenia que ir al hospital a buscar todo y con semejante calor.



siiiiiiiiiii siiiiiiiiiiii te voy a terminarrrrrrr te voy a termiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinaaaaaaaaaarrrrr uoooooooooouoooooooooooooooooooooooooouuuuuuououoooooooooooouoooooooo


adolfo

22/3/10

Jazmines

-Jazmines.- Dijo en voz alta y pasó al lado de la chinita que vendía ramitos de las flores blancas y grandes, apenas atadas con un hilo plástico.

-Lleve un jazmín señora.- Se lo ofreció al conjunto de ramos. Ana sacó uno y lo olió con los ojos cerrados. Si, eran esos. Metió la mano en el bolsillo de atrás del pantalón y sacó un billete de veinte y se lo dio a la nena de vestido blanco inmaculado y zapatitos guillermina sin medias.

-Le falta el moño y las medias tres cuartos, mi amor.- Pensó y le dijo que se quede el vuelto y le acarició el cachete, pegándole el aroma de su perfume, que aunque francés, no le ganaba al exquisito aroma de los jazmines en la noche de la parte peatonal y adoquinada de la calle Mendoza.

16/3/10

El bolsillo descansa y la suerte sonríe.

{...}Con la luz prendida no era tan linda como parecia en la casa del Roly, pero el alcohol no se iba de las venas y había hambre. Que no se iba a clavar ese asadito el doctor Peña. Ella se puso un poco timida cuando entraron en el departamento, Juan pensó que se iba a tirar para atrás, que iba a inventar cualquier excusa para safar de garchar, entonces trato de hacerla sentir comoda, le dijo que se sienta como en su casa, le invito un vaso de Coca Cola y la escucho un buen rato alabar y sorprenderse por lo lindo que era el depto, por la cantidad de libros, los “juguetitos”, las armas, las computadoras, el plasma…Si, Juan se sintió un poco incomodo, incomodo como por ahí él se sentiria en la casa de ella, que seguro que tendria muebles marrones oscuro y flacos, sillas torneadas con los almohadones algo rotos, algunas fotos ampliadas de cuando ella o sus hermanas eras bebes, las casas ajenas incomodan a todos, pero no había tiempo que perder, y Juan le dijo que iban a estar mas comodos en su cama mientras la abrazaba por detrás, y ella le preguntó picara donde estaba el baño mientras le acariciaba la cara y le decia que lo espere en la cama. Se le apareció un rato despues, con una tanguita roja y con unos pezones oscuros y grandes. Juan le dijo algo, seguramente que algo pelotudo, pero a ella no le importaba nada, a él menos, y solo se besaron y metieron mano un buen rato, Peña se acabó en los pantalones al mejor estilo de American Pie, incluso pensó eso en el momento que eyaculaba, pero la nena sabia lo que hacia con sus caderas y manos, y las ganas de coger pusieron al soldado firme otra vez, y una vez uniformado con un pedazo de latex que había estado bastante tiempo en su envoltorio cumplio con su deber en esa trinchera un poco olorosa y frondosa, pero nada importaba, Peña tenia una mina sobre él que se movia con naturaleza, hasta con ciencia y un toque de arte por sus gemidos de actriz porno, incansable y complaciente.

Cuando Peña no pudo mantener mas su ereccion, ella se desmontó repartió besos como agradeciendo o pidiendo mas, y livianita se fue al baño, como hacen las chicas.{...}














ahi la garcharon jajajajajaja wiiii a veces la suerte sonrie y el bolsillo descansa



VIVA EL SANTO JOVEN!!!!!!!!!!!

3/3/10

Bombazos

Es como un cliché en las historias futboleras que en el barrio el gordito de la cuadra era el dueño de la pelota y el que siempre iba al arco, pero a pesar de ser el gordito de la cuadra, ser el dueño de la pelota e ir siempre al arco, el Carita de Bebé era un crack, era un crack al que nunca le metían goles, un arquero de edad difícil de averiguar por la mezcla imprecisa de su tamaño de pendejo grande y de su cara de pendejo chico, quizás demasiado chico y con razón su apodo.

El Carita de Bebé, o Bebé, o Carita, o el Gordo tenia un imán para su pelota, una pelota de cuero sintético con cascos rojos y blancos, de yapa algo de brillantina pegada y alguna frase grabada en la superficie brillosa, algo así como “Football World Cup 94” o alguna marca bastante pirateada, pero era la única que había en la cuadra en esa época de vacas flacas y por eso era la que rodaba en el pasto pelado de la plaza de la vuelta. Además, esta venia con imán para el Carita. Que grande el Gordo como quedaba, si la atajaba hasta con el culo el hijo de puta, y con las manos, los pies, la cabeza, la espalda…si a veces los chicos mas grandes se lo llevaban al Carita para que les quede en el picado, o cuando se armaba algún 25 iba de cabeza al arco porque no te hacia mas de tres pataditas, además, que mierda, a él le gustaba ser arquero, no le gustaba correr al tipo, ponerse mas colorado de lo que ya era le significaba mucho esfuerzo al Carita, era como algo ridículo ser mas rojo todavía por correr lento y moviendo las tetas, y para que vamos a mentir, era de madera, mas duro que una pared era el Gordo para la gambeta, y medio cagon para la defensa, si los otros pendejos lo pasaban como colectivo lleno cuando por ahí se quedaba atrás a jugar de dos o de cuatro el Carita, y para colmo hacia mano, se creía que seguía jugando de arquero y cuando llegaba un corner medio llovido el Bebé sacaba la manito pecosa entre las cabezas de los morochos mas petizos y le metía un cachetazo que te dejaba planchado por el ruido nomás…y si, si tenia imán para la pelota el Carita de Bebé. Mirá, daba gusto verlo quedar, era un despatarrado de mierda, pero no le entraba una al arco, y no solo en el picado te digo, al Bebé le pateaban penales, colas se armaban en la placita o en la vereda del Negro, que tenia dos árboles grandes como arcos de gigantes, para patearle algún penal al Gordo, y el muy hijo de puta se los atajaba a todos…si hubieras visto los puntanos que le metían a la pelota roja y blanca, ¡pum! Sonaba cuando el Carita la atajaba y todos se ponían como locos, porque era imposible tener semejante pared en la cuadra, garantía que no te metían uno y encima siempre llevando la pelota y poniendo la monedita que sacaba del monedero de su abuela para la coca, que de coca no tenia nada el liquido helado que venia en esas botellotas de dos litros y medio. Eran como el Carita esas botellas de gaseosa sabor naranja, que después la llenaban de agua en el mismo kiosco y otra vez se mandaban a la plaza a seguir jugando. Ojo, el Carita nunca era aguatero, siempre se hacia el gil para cargarlas y los otros pendejos se la alejaban al agua del arco, porque afirmaban que se la chupaba a las escondidas y después se cagaban todos de sed por el veranito pesado y húmedo. Imán para la comida y para la pelota tenia.

En la época de escuela casi no jugaba a la pelota, decia que venia cansado de la escuela, que ya había quedado mucho ahí, parece que sus compañeros de grado también apreciaban el magnetismo del Carita o mejor dicho, tenían como los de la cuadra, la puntería bastante hecha mierda para meter el gol o bastante fina y divertida para encajarle al cuerpo del Carita todos y cada uno de los remates al arco.



cuentossss deeee fullllboooo yeah!


adolfououo

1/3/10

DT

-¡Dejen de mariconear y de hablar pelotudeces, porque tienen que ganar si o si!-Metía una seca corta a su cigarrillo, se acomodaba los anteojos de sol, aplaudía dos o tres veces y los mandaba a su equipo, al Central, a la cancha.-Estos hijos de puta me van a costar un cajón de porrón.-Sentenciaba en voz baja, con el pucho en la comisura de los labios y sin parar de aplaudir.

Media hora después de su ultima arenga a esa tribu de pendejos clase 02 y 03, Yanyán embolsillaba diez pesos por cabeza y subía a su Yamaha con una bolsa llena de camisetas rojas a medio transpirar. Iba contento, sus pendejos del Central habían ganado ocho a cinco, pero más contento iba porque tenía ciento cincuenta mangos y un cajón de cerveza gratis para esa noche.