29/5/16

De los libros para Pedro.

Cuando aprendas a leer, te vas a dar cuenta que hablar no es tan importante como todos creen. (…). Te quiere, tu tío Adolfito

Los que nos putean por vivir en otro mundo, nunca tuvieron la suerte de vivir en otro mundo.
Nunca dejes de ser vos mismo, seguí siendo el mismo cronopio toda tu vida. Te quiere, tu tío Adolfito.


Te van a pegar con las manos, los pies, las palabras y el silencio. Pero el dolor va a pasar, las heridas sanar, a las palabras llevar el viento y el silencio hacerse voz. Te van a querer inculcar, educar, amoldar y te van a matar un poquito, pero no del todo. No te dejes del todo, no aflojes, no cambies. Te quiere, tu tío, Adolfito. 

7/10/15

Versión para "Quien la tiene más grande"

Cimarrón, medio atigrao.

Hubieras entrado de movida en la Historia Universal de la Infamia de Borges, y con eso ya lo digo todo. Un gaucho, un desgraciado, un asesino, un rebelde, un prófugo, pero en la Era 2.0.

Hacés brotar ese estúpido orgullo provinciano que infla el pecho por la ridícula causa de que vos eras del pago, pero la verdad es que cuando te pusiste el traje de madera para volver a tu pueblo por ultima ves, te dijeron Malevito, te vanagloriaron como gaucho de ley, te compararon con los héroes de la Independencia y tres mil almas te aplaudieron entre el tierral, pasándose de cabeza en cabeza tu sombrero y de mano en mano una bandera argentina, cosa que no es para muchos.

Tenías el destino del héroe de los de pies sucios, un héroe viciado y vicioso, de ese pueblo que adora a los que la justicia odia por saltearla: Mate Cocido, el Calandria, “El Gauchito” Gil….el Malevo.

Tu historia era complicada, un tipo de leyes propias y autoridad excedida, policía duro, de campo, un asesino de FAL, plomo y monte en los 70, de “Gardelitos” en los 80 y ajusticiador de los cuatreros de Laguna de Robles en los 90, para terminar siendo jefe, amado, malandra, prófugo, noticia, trend topic y leyenda.

No hay tucumano que no se acuerde de tus bigotes y patillas, como cualquier Chacho o Facundo, que contrastaban con esas camisas negras con parches rojos en las mangas, sombrero de cowboy, botas y los Wranglers que te daban ese halo de Walker Texas Ranger.

Personaje completo, con pistola, látigo trenzado y fuga de Tribunales granada en mano.

Y para el final, un re-final: ¿Acaso hay algo más clásico que la Ley Verde y Federal pisándote los talones y vos trepado en un mangrullo resistiéndote, agazapado?

Como Butch Cassidy y The Sundance Kid en Bolivia, pero 100 años y 14 días después
Que escena Malevo, que escena la puta que te parió: sentado en las alturas, apenas con un techito de tela para que el sol de San Andrés no te quemase de más. Vos hablando ante una periodista y despotricando contra el juez y Cristina, amenazando, diciendo que no te sacaban sano de ahí, mostrándonos con tus convicciones que todos son una mierda, vos y ellos.

Tus ojos que se iban para el portón de a ratos, siguiendo a los gendarmes. Los viste, hasta un ciego los vería, querían que los vieras. Le clavaste la mirada primero a ellos y después a tu gente que gritaba desde abajo.

Final del último acto: una frase de amor para tu María, y como el que sabe, en un segundo montaste la Ballester Molina plateada y ¡Pum! Con sombrero y todo te metiste el plomazo que te libró del tiroteo con la autoridad, de la cárcel, del circo mediático y de tu vida.


Cronica TV en vivo y Youtube para la posteridad, terminaron de hacerte la leyenda, sucia, sangrienta, parca, asesina leyenda.

24/4/15

El olvido pequeño

Me ponen una corbata azul oscura, camisa blanca como siempre, traje con chaleco, no soy un ordinario de ambo. Nada de afeitarme. Zapatos y medias, no importa, mi abuelo se fue sin zapatos, pero si es zapatos no mocasines, tengo unos Oxford que van bien con el traje. Uñas cortadas y limpias, por favor eso, no cortas, ni recortadas, cortadas.
El reloj para mi ahijado, no sean tan boludos y se lo olviden en mi muñeca que es de los medio caros. No tengo mucho más que un par de cortaplumas, cuchillos, cascos y libros, las bibliotecas son anacrónicas, que vayan para los que quieran y que terminen donde sea. Mis Ray Ban a Panqueque, eso si.
Tengo unos dólares y pesos guardados, hagan un asado en la Mamama, de esos de todo el día, con Horacio correteando. Denle agua y carne sin grasa.
Por favor, nada de velas, rosarios, cruces, estolas y coronas. El morbo es para pelotudos. Se que Germán me va a poner por ahí un par de monedas, y se lo agradezco, él sabe para que son, y también que alguno me va a abrazar a un Branca (750 mínimo, el de 500 es muy simbólico) y una casaca de la Quere, aunque sea de las viejas, pero con esos colores. Un libro de Bukowski no vendría mal, como para darle un poquito de cultura al asunto.
Alejenlós a los empleados de la cochería están laburando y eso si que es aburrido. Quedensé toda la noche emborrachándose y riéndose de mí, de vez en cuando mójenme los labios con whisky o fernet. Les pido perdón por el peso, pero cárguenme, no me lleven en el aparatito, dejen que los joda una vez más.

Y me hacen fuego, me tiran un poquito en el club, un poquito en Yaquilo, ahí en lo de José Mario está bien, y al otro a una caja y me sacan a chupar de vez en cuando hasta que se olviden de mí y hagan su vida. 




Nunca está de mas organizar y morir un rato :D

19/1/14

Así que quieres ser escritor, ¿eh?

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.

si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.

no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.

cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.

no hay otra manera.

ni la hubo nunca.
Charles Bukowski
Así que quieres ser escritor, ¿eh?, en Escrutaba la locura en busca de la palabra, el verso, la ruta.

1/5/13

Prendidos


-Comencemos.-Suspiró cuando abrió el bolso de la notebook y sacó un cuaderno, lapiceras y resaltadotes. Cuando sacó de la bolsa del Super Vea la carpeta celeste se quedó pálido: “Díaz Rey, Felipe Tomás S/ Presunto Homicidio.” Rezaba el titulo escrito con felpon rojo.
-La puta madre.
Hojeó la primera parte de las hojas amarillentas y tipeadas a maquina de escribir y lo primero que reconoció es que la causa había sido abierta a instancia de la Defensoría de Pobres y Ausentes, ya que primero estaba el formulario donde se acreditaba personería y de paso se pedía la intervención de la Defensoría de Menores.
Pasó un par de escritos más. Buscaba donde comenzaba la actuación de la fiscalía, en ese entonces dirigida por el antecesor de Gómez. Cuando lo encontró salteó con la vista los tres primeros incisos del escrito y se concentró en los Hechos.
            {…} 4-Hechos.
La madrugada del día sábado 15 de marzo del año 1999, el imputado, Díaz Rey, y todas las condiciones obrantes en  autos, se apersonó en el Caps de la comuna de Alto Verde, llevando consigo a la victima, Sala, Johana del Valle (condiciones constantes en autos). En el momento que la enfermera responsable de la unidad sanitaria los atendió, Pérez, Genoveva, declaró ante mi que la menor entró sin signos vitales, respondiendo a mis preguntas aclaró que ya estaba sin pulso ni respuesta a estímulos sensibles. {…}
-¡Uh papá, que mocazo!-Dijo en voz alta y de la ansiedad dio una vuelta a la mesa. Volvió a leer el expediente de parado.
{…} el doctor Díaz Rey estaba preocupado, pero no mencionó nunca en que circunstancias habíase hallado con la victima, solo procedió a hacerle el proceso de resurrección y terminar constatando que había fallecido a horas 4 y 45. {…}
{…}Cuando la enfermera lo inquirió de lo sucedido, solo respondió que el no había hecho nada y que lo ayudase a lavarla, ahí constató una gran hemorragia en la zona inguinal del occiso. {…}
Tenia mas que claro lo que había pasado ese día, pero a Peña no le importaba el hecho, si no el porque lo habían tapado. Continuó pasando páginas y se percató que el expediente terminaba en un escrito donde tanto la querella, a cargo de la Defensoría, como la Fiscalía solicitaban la autopsia al cuerpo de Johana. Tenía el sello de ingreso a la Mesa de Entradas, pero ahí terminaba todo.
-Debe faltar un cuerpo.
Pensó Juan, pero el expediente estaba ya cosido y no completaba ni ahí las fojas necesarias para la formación de otra carpeta. Igual volvió a la carátula, pero no constaba el número de cuerpos.
-Es el único.
Igual lo llamó por teléfono a Roberto, pero el empleado le dijo que era lo que había y nada más.
-¿Cuándo ha entrado Pepe a la fiscalía?
-Cómo Fiscal en el dos mil o dos mil uno.-Contestó con voz adormilada Jorge Luis.-Pero estaba de adjunto hacia años.
-¿Quién era el otro fiscal?
-Molina Pietro.
-Ese tenía más años que la injusticia.
-Estaba gagá ya, Gómez manejaba la fiscalía como se le cantaba el pingo.
Después de despedirse, se paró a buscar un vaso de Coca y la vio a Sole que seguía asándose en el sol de la tarde. Volvió a la mesa y fue directamente al último escrito, fechado en noviembre de 2002. Se paró en seco cuando leyó el nombre del defensor oficial que la Defensoría le reasignó a la querella.
-Rossi, Marcela Juliana.-Dijo en voz baja y se puso alerta.-La putisima madre, con razón andaba tan loca la cajetuda esta.

10/3/13

22/1/13

También era un pecado


El doctor Posincobich era un croata que llegó al país con sus padres al final de la Primera Guerra. El Loco, como le decían en Alberdi, se había acriollado al igual que todos los hijos de inmigrantes del pueblo, y también disfrutó de la fortuna que su padre hizo gracias al comercio, a la caña y a la madera. Fue uno de los pocos de su grupo que se había recibido, aunque nadie le daba un peso partido al medio, todos lo veían como un gringo que hablaba a los gritos y daba vueltas a la plaza San Martín como loco en su bicicleta de carrera.
Ni bien volvió al pueblo, don Posincobich, orgulloso de su hijo, le instaló un consultorio, donde atendía a sus pacientes por las tardes, ya que a las mañanas trabajaba entre el hospital y la clínica del Ingenio. El Loco era ya un hombre asentado, con una rutina y un buen pasar cuando se voló los sesos con un pistolón del 14.
Nunca se supo porque o cuando hizo el primer aborto, seguramente fue a la hija de algún amigo que había quedado preñada antes de casarse por la iglesia, y le dio una buena cantidad de guita (algunos estiman que una finca) por el favor, y la bola se fue corriendo y la guita fue llegando sin que se diera cuenta realmente o quisiera recibirla. Otros dicen que simplemente El Loco Posincobich vio la veta en el mercado y se hizo abortero.
El tiro dicen que fue por una nena que le vino con un embarazo de varias semanas y que la pequeña madre no resistió la operación. Su enfermera, fiel tanto en tiempo como en andanzas, dijo que el doctor se mató porque tenía cáncer y deudas de póker, que nunca en su vida hizo un aborto, que eso también era un pecado para los judíos.

2/1/13

Don Quinto


El abuelo de Francisco, don Quinto, trabajó en el Ingenio Marapa desde los 15 años hasta que se jubiló a los 60. Siempre en diciembre, cuando terminaban de limpiar los trapiches y demás tachos del ingenio, se llevaba sendos bidones llenos de miel de caña, los cuales fraccionaba en botellas vacías de vino y los repartía entre sus poquísimos amigos y vendía el resto a los almacenes del pueblo. Siempre le dejaba a Hugo una botella verde de tres cuartos llena del líquido negruzco para Juan, que de chico en verano, solía comerla a cucharadas junto a Fran, y en invierno pelaban de mandarinas a los árboles del jardín enorme que el viejo tenia en su casa del barrio Ofempe. Entre el ingenio y las plantas había repartido su juventud, adultez y vejez Quinto. Tenia tantas plantas tan bien cuidadas y raras que decenas de viejas de Alberdi habían intentado conseguir un gajo de jazmín o de estrella federal, pero habían vuelto a sus casas con la indignación que les produjo una mandada a la mierda de un Quinto algo escabiado o dormido, y el ataque de alguno de sus perros, apenas contenido por la tela metálica del portón.
El viejo vivía solo desde que sus dos hijos habíanse casado y formado sus familias, su mujer había muerto cuando la madre y el tío de Fran eran apenas adolescentes. La leyenda cuenta que don Quinto nunca mas estuvo con mujer alguna por amor y respeto a su señora.
Ya más grandes, cuando Juan y sus amigos comenzaron a bolichear, el quincho del abuelo de Francisco era el lugar obligado para las previas y el viejo siempre se sentaba a la punta de la mesa con una botella de aguardiente y se reía con las cagadas que hablaban los changos. Con el pasar de los años a don Quinto solo lo veían en los cumpleaños que le organizaba a Francisco, donde cocinaba un lechón en el horno de barro y un asado a la cruz, y volvía a sentarse en la punta de la mesa, tomando su aguardiente y hablando solo cuando lo hacían contar las anécdotas de cómo se había curado los hemorroides con un hierro caliente o como ahorcaba a sus perros cuando se enfermaban.
-Don Quinto, ojalá que no se muera nunca.

28/12/12

Sábalos


Antes de doblar en el cargadero de los Moreno, vio que en la casa de don Zurita estaba el pizarrón que indicaba que había sábalos. Se tiró a la banquina, dejó la chata y a Willie ahí y cruzó la ruta a pie.
-Ese Doctorcito cómo anda.-Le dijo el viejo flaco y de cuero curtido que estaba sentado a la sombra de la morera, aventándose con una pantalla de totora, mientras escuchaba sin escuchar a los Wuachiturros, que sonaban 24 horas al día en la radio del pueblo.
esta noche los cumbieros
levanten los brazos
los Wuachiturros tiren pasos
esta noche los cumbieros
levanten los brazos
los Wuachiturros tiren pasos
-Mal pero acostumbrado don Zurita, ¿usted que tal?
-Acá andamos tirando nomás, ¿Qué le va a llevar pescado para Salvatierra?
-Chupe el pingo el sordo ese, a los sábalos me los como yo solo.
-Mas vale, el desgraciado ese come como un animal.-Le indicó una silla vacía que estaba a su lado.-Sientesé doctor, cebesé un mate.
Todo el mundo viene cansado, por eso se ofrece una silla y agua o mate, nadie esta nunca tan apurado en el campo como para despreciar descanso y bebida. De ahí se conversa sin prisa, se necesita entrar en confianza, es imperioso ubicar al interlocutor en algún lado, ya sea físico o con alguna persona. En el rodeo de preguntas y respuestas, se termina teniendo algo en común: siempre un pariente que vive donde el otro vive, un viaje que hizo a esos lados, la amistad con algún tío perdido entre los recuerdos, el haber hecho la colimba en el mismo año que el padre… por ultimo, cuando las patas dejaron de doler, la sed ya no está y la persona o el lugar común es descubierto, se cuenta una anécdota de lo que los enlazó, que van desde proezas sexuales y granizadas terribles, hasta historias desgarradoramente tristes.
-Yo me acuerdo del Huguito cuando era chango, una vuelta que era 9 de Julio y había locreada en la escuela de Los Arroyo. Era la época de Bussi, y el General elegía así a dedo a cualquier guitudo para que apadrine la escuela y a esa lo había mandado a don Elías, y el turco le tenía miedo a los milicos, entonces se ponía sin rezongar. La cosa es que había hecho esta locreada, que vieras.-Estiró las E.-Y gratis.-Se palmeó el muslo famélico.
Los dos hombres ya se comenzaron a reír.
-Me lo imagino al Sordo ahí suelto.
-Peñita, le juro, le hemos contado las platadas, ¡ocho se ha comido el infeliz!
El viejo recién se paró de su silla de plástico y encaró al freezer que tenia debajo de un quincho con una pared de adobe, al lado de la casita celeste donde vivía desde hacia decenas de años, volvió al toque con dos pescados envueltos en papel de diario.




28/11/12

Bazinga


Entro a la oficina de Gómez despues de golpear y abrir la puerta. Todavía no eran las once y en el cuarto, además del aire frío, estaban junto a su jefe, Marcela, Roly y un pizarrón blanco con fotos del cuerpo de Díaz Rey y anotaciones en marcador rojo, al mejor estilo película del FBI o Homeland. Los tres giraron su cabeza hacia la puerta, Marcela inmediatamente volvió a mirar su computadora y Roly lo saludó levantando la mano.
-Buen día.-Dijo Juan.-Pepe, era para preguntarte si necesitabas algo, esta todo re tranquilo.
-No, estamos trabajando en lo de Díaz Rey, pero si no hay nada en lo otro podes irte.-El jefe le descubrió las intenciones ni bien saludó.-Cualquier cosa si entra algo te habla Elvio.
-Joya loco.-Pensó, pero se despidió con un resignado “bueno, hasta mañana”.
Ordenó la mochila a las apuradas, puso el expediente que la fiscalia llevaba sobre el robo del auto, la computadora, el mouse, y sacó los anteojos y se los calzó. Sabía que el inodoro, con su tabla cómoda y sus revistas lo esperaban en casa, así que no pensó mucho. Estaba contento, como cuando en la secundaria tocaban el timbre para irse o en la facultad el profesor los mandaba temprano, y salía apurado, como escapándose, escapándose a su cueva, su casa, su departamento, cualquier lado donde podía estar solo, solo con sus cosas. Bajó rápido por las rampas y salió hacia el estacionamiento aplastado por el sol del medio día.
-Peña.-Escuchó que lo llamaban y agudizó la vista. Era el periodista apoyado otra vez en su camioneta.
-A este le dicen cuando salgo, es uno de adentro.-Pensó.- ¿Cómo te va?
Le contestó y desactivó la alarma de la S-10 y se acercó rápido a la puerta.
-Muy bien, sigo jodiendo con el caso del medico.
-Uff.-Suspiró Juan y tiró la mochila en el lugar del acompañante.
-Podés decirme algo, es extra oficial.
-No loco, no puedo hablar.-Se acomodó frente al volante y se estiró para cerrar la puerta, pero el periodista no lo dejó.
-Dale flaco, estoy en bolas y esto es mi laburo, tirame un centro.
Que le dijeran flaco lo hizo enojar, odiaba que le digan gordo o flaco, el gordo porque era gordo y a ningún gordo le gustaba que le diga así un desconocido y el flaco, era como decirte gordo, nada mas que queriendo quedar bien, tratándote de entrar. Se calentó, apretó el volante caliente por el sol y le pegó una mirada al tipo que se ponía entre él y su casa. Morocho, no muy alto, barbita, anteojos de marco ancho, remera negra con un “Bazinga” en blanco, jeans apretaditos y Jhon Foos. Juan tenia un ojo rápido, como buen criticón, seguramente heredado de sus tías que miraban a la gente de pies a cabeza en un segundo y descifraban la edad de los zapatos, marca de reloj, la mugre de las uñas, los parecidos con algún familiar, enfermedades y miles de cosas mas.
El tipo no le cayó bien, era un hipster intelectualoide, alguien que se afanaba de ser un perdedor sin haber perdido nada, con un conocimiento basado en un titulo en Comunicación Social, leer dos libros de Galeano y estar en contra de todo lo que los otros piensan. No tenía los mismos códigos que sus amigos o sus colegas, y esto lo ponía a la defensiva, más cuando le decían flaco por no decirle gordo. Como pocas veces le entraron ganas de bajarse y pegarle un empujón, cagarlo a piñas o mandarlo a la concha de su hermana, pero el rugbier boludo quedó de lado y actuó civilizadamente.
-Dame permiso por favor.-Agarró la manija e hizo chocar la puerta con la espalda del periodista.
-¿Tienen idea quien lo ha matado?-Comenzó a correrse, Juan solo conestó con una sonrisa detrás de los vidrios verdes de sus gafas y al final pudo cerrar la puerta. Cuando bajó por la Gorena vio por el retrovisor al periodista sacando su Black Berry.
-Seguro que me está puteando por Twitter.




faaa hispters intelectualoides!! jajaja 

2/11/12

Concepción


Comenzó a escribir sin muchas ganas el borrador del alegato que iba a presentar en la audiencia preliminar del miércoles sobre el robo del auto. Intuyó que Marcela iba a ocuparse del tema del medico, ya que ella era la que esa mañana había estado escribiéndole al Ministro Fiscal solicitando personal de Delitos Complejos y salido a San Miguel a presentar la solicitud en persona. No lo querían en el asunto y no podía sacarse de la cabeza el par de miradas que se dieron cuando les preguntó por Díaz Rey, menos aun despues de las insinuaciones de Roberto.
-Hijos de puta.
Copió y pegó un par de citas a antecedentes jurisprudenciales en el borrador, marcando entre paréntesis de donde Elvio o Coti iban a sacarlos completos para agregarlos en un apartado. Usó palabras simples, nada de cosas rebuscadas, primero pensó en poner algo que haga quedar en ridículo al abogado de dientes negros, algún comentario sarcástico o algo por el estilo, como “según estudiamos en la facultad, podemos definir al robo como…”, pero no tenia ganas, el juez de instrucción era un tipo simple, que le gustaban las cosas y las minas escuetas, palo y a la bolsa, sin vueltas ni chamullos en redacción catedrática.
En un par de horas lo tuvo completo, dos hojas en Arial 11, a espacio y medio de interlineado y justificado, con la hoja legal y los márgenes configurados en: superior 5 centímetros, inferior 5,5 izquierdo 4,5 y derecho 1,5, según lo estipulado por la circular para la presentación de escritos judiciales de la Corte Suprema. Apretó F7, corrigió los horrores de ortografía y la mandó por mail a la casilla de la fiscalia.
-Gente ahí les he mandado el escrito para la presentación del miércoles.-Dijo asomando la cabeza en el despacho de los empleados.- ¿No ha vuelto nadie?
-Nadie.-Contestó Elvio desde detrás de su monitor.
-¿Qué hacemos?-Preguntó Juan.
-A la una y media volamos.-Le contestó el empleado.
-Joya.-Cerró la puerta, volvió a su silla y abrió el Zuma, cuando Su celular vibró, era Gerardo.
-Che Gordo, ¿andas bien?-Estaba serio.
-Si ura, ¿que pasa?
-Nada cajeta, mi vieja ha leído en internet que te han clavado una piña en la jeta.
-Uh…
-Si trola, ¿es verdad?
-Si…-Dijo suspirando y algo avergonzado.
-Cagate por puto.-El flaco rió.-Si te están por matar avisa así te mandamos a hacer el cajón XXL.
-Chupáme la pija putazo.
No quiso entrar en internet para leer la nota otra vez, sabia que no tenia que meterse en el mambo que un periodista podía armar, mas en un caso donde un amigo, o conocido, de su jefe era la victima.
-Va a querer tapar todo, me juego un huevo que era puto y lo ha matado el novio.
Miró el reloj, era la casi la una, sacó la pausa y volvió al juego.

19/10/12

Añoranzas.


Alberdi estaba demasiado lleno y la noche era muy joven. Pararon en la vinoteca de la calle Além y compraron dos Ballentines. Pagaron uno cada uno y hablaron un rato con el dueño del lugar, que se escondía entre la oscuridad y las persianas cerradas.
-Los vagos llevan vasos y hielo.-Confirmó el Ruso cuando leyó el SMS que le había entrado.-Pablo y Fran están yendo, Gerardo está ahí.
El club a la noche estaba desierto, años sin pagar la luz hacían de La Querencia un perfecto terreno para encuentros nocturnos.
Juan estacionó a un costado de la cancha, justo en frente de sus amigos que, parados y del pico, compartían una Quilmes.
-¡Ahí llega lo bueno papá!-Dijo Ger agarrando las dos cajitas azules que tenia el Ruso en las manos.
-Gordo, metela de orto así nos sentamos en la compuerta.-Ordenó Fran, el que abarajó en el aire el bulto de llaves que volaba hacia él.
-Dala vuelta vos ura.
Fran sacó arando la S-10 y de un par de volantazos la acomodó como él quería, aunque se quedó sin lugar en la repartida de vasos.
-Son unos culiaditos de mierda loco.
-Calláte putito, tomáte un amarillo.-Dijo Pablo acercándole su vaso.
-¿Le has sacado toda la cristalería de la Rosi no?-Dijo Juan mirando el vaso de cristal tallado que le pasaba el Ruso.
-Ella me ha dicho que traiga estos cuatro.-Refunfuñó Gerardo mirando el vaso de cristal labrado.
-Poné música, cajetudo.-Se quejó alguno.
-Está para que conectés el Bluetooth.
Como en un duelo del lejano oeste, todos sacaron rápidamente de sus bolsillos los celulares y para ver quien conectaba primero. Ganó Pablo.
-¡Si papá!
Comenzó a sonar el violín de Violín del Monte, en la versión de La Juntada.
Violinista de los montes
músico del campo nuestro
se te está yendo la vida
entre zambas y recuerdos
El arco deshilachado
conjuga todo los tiempos
y llora todo los lloros
de la esperanza y el sueño. 
-Ponelo al Flaco cajeta, deja de joder con eso.
Comenzó a la discusión sobre la elección de la música, pero esa vuelta solo hizo lío el Ruso, la verdad era que el whisky venia bien acompañado por folclore bajo la lunita tucumana.
Tu fortuna es de amistad
no sabes lo que es dinero
los sentirse que te animan
están más allá del tiempo. 
-¿En agosto no es cuando se mueren todos?-Dijo bastante colgado Fran, despues de agarrar el vaso que le estiraba el Ruso.
-Así dicen, che.-Afirmó Juan.
-Eso es de viejas del campo, ustedes son unos pelotudos.-Puteó el Ruso.
-Claaa, ¿querés estadísticas?-Juan levantó la voz como solía hacerlo cuando hablaba entre sus amigos.- ¿Cuántos conocidos tuyos se han muerto pal’ pingo este mes?
-Dos.-Contestó Ger.
-Eso no tiene nada que ver chango.-Levantó la mano mandándolo al carajo.
-Bueno, ¿y en abril?-Juan lo miró a Ger.
-Ninguno.
-Te ha cagado el Gordo, Rusito, aceptálo.-Pablo le palmeó la espalda y todos rieron.
-¡Añoranzas papá!-Gritó Pablo.-Me permite señorita.-Extendió su mano a Fran, quien la tomó delicadamente y comenzaron a bailar.
Cuando salí de Santiago,
todo el camino lloré.
Lloré sin saber por qué;
pero si les aseguro:
que mi corazón es duro,
pero aquel día aflojé.
Juan comenzó a cantar, su sueño era ser cantor peñero, y ya caliente con el whisky cantaba sin importarle la desafinada, ni el ridículo consecuente.
Mañana, cuando me muera,
si alguien se acuerda de mi,
llévenme donde nací,
si quieren darme la gloria
y toquen a mi memoria
la doble que canto aquí.
-Segundita.-Gritó Ger y Fran y Pablo se alejaron, cada uno en su rol.
La primera botella voló vacía al medio de la cancha, y la segunda iba a seguir el mismo destino si no aflojaban la mano, pero no habría problema. Juan extrañaba esas noches ridículas, de amistad adolescente y pura, sin obligación de etiqueta o protocolo, esas noches que hacían pasar el dolor a fuerza de alcohol, risas y boludeces.
-Que cagada que mañana no jugamos.-Dijo con voz entre cortada Pablo.-Le íbamos a romper el orto.
-Si boludo, ¡gracias Ginno!-Levantó su vaso Ger y todos lo imitaron.



Andá a esnobear a la concha de tu hermana Julio jajajajaj

23/9/12

Que las noches terminen al medio dia (perdedores hermosos)

El asado fue espectacular, así que Hugo recibió muchos aplausos. Ni bien terminaron de comer, Sole, Clarita y Martina habían retirado todos los platos y comenzado a acomodar. Ger les dio una mano, no podía evitar estar rodeado por mujeres, las chicas lo amaban.
 -Este es re putazo loco.-Dijo el Ruso.
 -No es puto, es un mamero de mierda, nada mas.-Lo defendió Juan.
 -Pero podria andar con una pendeja o algo así che.-Renegó otra vez el Ruso.
 -Si anda, culiao.-Dijo Francisco.-Es que nunca ha salido de la secundaria éste gil, vive pendejeando nomás.-Le sacó un hielo a su fernet y lo tiró en un plato que estaba cerca.-Si no se va al boliche esta noche es porque esta en pedo para manejar.
 -Tendría que sentar cabeza ya.-El Ruso estaba en plan de persona madura.
 -Dejalo que haga su vida pelotudo, después uno se muere y no ha disfrutado nada.-Pablo se recostó en la silla.-Mirálo a mi cuñado.
El silencio se hizo presente entre los cuatro que estaban sentados a la mesa. 
-¿Cómo estás por el tema ese?-Le preguntó a Pablo Fran. 
-Con los huevos por el piso, por eso estoy acá.-Se llevó una mano a la cabeza.
 -¿Y la Andre?-Volvió a preguntarle.
 -El padre no me deja que la vea, ella me dice que no quiere hablar conmigo, así que se vayan al pingo todos.
 -¿En serio no te deja hablar con ella?-Insistió Peña.
 -Si boludo, y ella tampoco quiere hablar conmigo porque dice que ni el cajón he ayudado a llevar.-Se puso rojo de la bronca y pegó otro trago de fernet.-Como si yo no hubiera salido cagando a las tres de la mañana a verlo al hijo de puta del hermano.
 -¿Vos lo has visto?
 -Si Ruso, te juro que he ido, preguntále al Gordo.
 -Si, ha ido y ha vomitado como nena.-En situaciones así no había otra que bromear para distender la cosa. -Calláte culiao, no sabes.-Pablo se paró, su humor cambió.-Llego yo después de los canas, estaban ahí todos metidos en la camioneta que se veía a gatas. “Yo ni en pedo me meto” digo, entonces me quedo atrás, y justo lo veo caminando al pajero este así como camina.-Imitó la barriga de Juan, su postura medio encorvada y las manos en los bolsillos.-Y yo le digo “Gordo, acá”, y recién se aviva.
 -Culiao estaba hecho mierda, eran las tres de la mañana, tenía que laburar al otro día y vos me hablabas por el gil de Horacito.
 -Calláte culiao.-El Ruso le pegó a Juan.-Seguí.
 -Bueno, me ve, y se me acerca “Que hace`” me dice, así como si nada el culiao.-La pequeña audiencia de Pablo rió.-No se que mierda le habré dicho, porque estaba cagado de espanto.
 -“Nada”, me has contestado.
 -Obvio que te voy a contestar algo así nomás, ¿querés que te haya invitado a tomar un café?-Otra vez las risas.-Pero al toque me dice “Vamos a ver que onda”. Bueno pienso, “los canas ya lo habrán sacado, o algo”, y el culiao este pecha como Juan por su casa, y nos acercamos a la chata.
 -Había una baranda increíble.-Agregó Juan y fue callado al toque.
 -Eso.-Dijo Pablo.-Era insoportable el olor, entonces yo me quedo mas atrás, y lo veo al culiado este que se para al lado de la camioneta y se pone a sacar fotos.-Hizo una pausa y alzó las manos.-¡Así como si nada! 
-No sabes lo que son las fotos.-Intervino Fran.
-Pero escucháme hermano, cómo mierda haces para acercarte a un muerto todo podrido así nomás.-Pablo se volvió a sentar todavía rojo por su actuación.
-No habrá dormido un pingo todavía.-Dijo el Ruso.
-Que mierda no voy a dormir, he vuelto a mi casa y he dormido como tronco. 
-No te creo.-Le dijo Pablo.
-Boludo, yo no puedo dormir todavía y ni lo he visto.
 -Preguntále a la Sole, si no me crees ura, me he hartado de ver fiambres.
 -Vos estás mal ura.-Le dijo Fran.
 -¿Por qué boludo? Es mi laburo, vos sos un cagón que tiene miedo que Horacito se le aparezca, y le tire de las patas.-Peña dio vuelta la cabeza mirando a la cocina.-¿O no Clari?
 -¿Qué?-Contestó Clarita.
 -Vos decí que si.-Le dijo Peña.
 -Si, no se le para.
 -Ves, encima de cagón pija fofa.
 Se rieron otra vez, como lo hicieron muchas veces durante toda la noche, toda reunión de los amigos de Juan era para ponerse en pedo, hablar cagadas y acostarse ya con el sol en alto.
Las reales incluirian caballeros del zodiaco, dragon ball, top 3 de actrices de hollywood, concejos sexuales y mas historas de perdedores hermosos

29/8/12

Galerías

Se levantó pasado el medio día con un poco de resaca. Si no fuera porque los de la recepción habían llamado a su cuarto informándole que le habían dejado un sobre no se despertaba más. Sabía que dentro del sobre estaban las llaves de Arturo, entonces se puso en pie, se lavó la cara y los dientes. Suspiró cuando se sentó en el inodoro por ver en el espejo las ojeras enormes que tenia. Miró el reloj y pensó en comer, pero tenia ganas de llegar al local lo antes posible, así que solo retiró el sobre en recepción y en el primer kiosco que cruzó compró una barrita de cereal y una botella de Ser y las comió en el camino, envuelta en el calor aplastante y el sol que quemaba como una braza. Por las ojeras no se sacó sus Jackie-Ohh, pero sintió un enorme alivio al entrar a la galería por la entrada de la Mendoza. Los negocios estaban aun abiertos, pero con poca gente, poca en comparación de la cantidad de personas que caminaban por los pasillos, claro, cortaban por las galerías para por lo menos tener unos cuantos metros sin sol y calor. La galería se había modernizado un poco, era algo lógico, no se podía seguir como en los primeros noventas, que fue el tiempo en que Ana entró por última vez, pero recorrió con paso seguro el camino hacia el local escondido en la panza de la manzana cortada por pasillos y locales.
-Por lo menos está limpio.-Dijo cuando vio el local con las luces apagadas.
La vidriera estaba aceptable, se veían unas luces dicroicas, exhibidores modernos, sobrios y vacíos, de Rolex, Tag, Omega.
-Todo en la caja fuerte.
Hurgó en su cartera y sacó el manojo de llaves que fueron de su viejo, como una docena juntadas por un llavero tipo moneda, plateado y gastado que tenia un dibujo de las Islas Malvinas y alguna frase. Sacó el candado, abrió la puertita de la persiana y despues la puerta de madera con un buen blindex. La alarma soltó un pitido y una luz que le indicó donde estaba el tablero, se acercó e introdujo su fecha de cumpleaños.
-¡Sabia!-Festejó cuando la alarma se desactivó.
Prendió las luces y sus sentidos se aclimataron al salón de ventas: el mismo mostrador marrón, los mismos terciopelos en el mismo lugar, el sillón de cuero marrón a un costado, la calculadora Olivetti casi tan amarilla como la recordaba y el olor a jazmines que nunca se iba del negocio en verano. Lo primero que hizo fue cerrar por dentro la persiana y despues la puerta, ahora se sentía segura, sin miedo, Ana era una mina practica, no creía en fantasmas y la nostalgia no la noqueaba porque el lugar, así como su viejo, parecían de otra vida, parecían algo así como un viejo cliente, alguien con quien compartió, vivió, se cruzó su vida, pero no mucho mas. Miró a su alrededor y vio el equipo de música, lo prendió y comenzó a cantar Edith Piaf bastante distorsionada.
-A quién mas que a Edith.
No se sorprendió tampoco, su viejo era como un buen reloj, andaba y no dejaba de andar, aunque lo golpees, mojes o le acerques un imán, las agujas seguían marcando las horas, minutos y segundos, los engranes corriendo, el ancora en su lugar, la rueda de la corona estable y la espiral bien enrollada, así era la vida de Arturo una maquina de rutinas, pulcritud y silencio.
-Por algo eras milico viejito.
Abrió la puerta de atrás, la que daba al taller, prendió los floresentes y se dio con la limpieza y orden que sabia que encontraría. Tocó el banco de trabajo bastante gastado, miró las cajas donde se guardaban herramientas del año del pedo y que quizá en el país solo Arturo y un par de tipos más sabrían usar o tal vez solo nombrar.
-¿Qué carajo hago con todo esto?
Desacomodó la lupa de escritorio y cuando giró vio la caja fuerte, parada, verde y sobria. Descolgó el cuadro con un collage de fotos viejas y atrás encontró el papel con la combinación de la caja.
-Mañas del abuelo.
Giró la perilla poniendo los números y cuando terminó dio media vuelta a la manija, sacó un par de decenas de relojes y los fue acomodando en el banco. Se pasó varias horas mirando los relojes, limpiándolos, tratando de encontrar el lugar a las herramientas. A la hora de la merienda habló al numero que indicaba el cartelito del teléfono como “BAR” y pidió un jugo de naranjas y un tostado. Mientras finiquitaba la comida separó un Omega de acero para su esposo, se llevó un Cartier para ella y le sacó un Longines con la malla de cuero para Peña. Juan le caía bien, había llegado a la conclusión de que era un pendejo adorable, de los que se encuentran poco…un huérfano. Solitario, loco, excéntrico, pero querible.
-A veces el instinto sale de la nada.- Pensó cuando buscaba alguna caja para los relojes.- Soy como ese chiste de Mafalda con el cochecito.
También le espió un poco la notebook que estaba en el taller de la parte de atrás del local. El Windows inició normalmente, sin ninguna contraseña. Arturo tenia de wallpaper una foto de él con otros milicos en Soledad. Ana esperaba encontrar algo raro, pero no había nada extraño, en su casilla de mail había solo un par de notificaciones por la finalización de la publicación de algunos artículos “en la mira” en su cuenta de Mercado Libre, resúmenes de su American Express y dos o tres mails de algunos amigos, que habrían sido cartas de vivir en otra década. Se frustró un poco al no encontrar ningún mail encriptado, alguna pagina porno gay o algo del Mosad, por lo menos de la SIDE, pero no: Swatch Group, American Express, Mercado Libre, planes de salud nuevos de la IOSE, Gral. Alfredo Romero Viña, un par de New Setlers de Rolex, Timex, Casio. Nada más.
-Pobre Juan, va a perder tiempo cuando vea la computadora aburrida esta.
La galería agonizaba a medias luces y conserjes con escobillones. Ana tuvo la sensación de haber vuelto en el tiempo ahí dentro, todo era viejo, solo estaban abiertas las joyerías y un par de negocios que vendían ropa formal para hombres, negocios que son anacrónicos, son como piedras, a simple vista un traje es el mismo hoy que en los ochenta y las joyerías manejadas por vejetes seguramente que vendían cosas tan viejas como ellos, tan viejas como Edith, tan viejas como los relojes que tenia en su cartera.

8/8/12

Intro 2

Vamos a torturar a Soledad aplicándole las 10 reglas de Borges y si queda bien joya, y si no también.cambiamos direcciones, nombres y cosas porque soy un tipo misterioso jajajaajajaj ahh no quiero cojer encima de un lavaropa, no me da la altura y soy muy comodo ;) jajajaja no se para q escribo tanto si nadie lo lee, en fin :) noche de boludez adolescente

El 102 bajaba como una oruga por la Mate de Luna, lleno hasta menos de la mitad, el día comenzaba temprano, las nubes de lluvia de la noche anterior se le escapaban al sol que encandilaría al chofer en media hora. A Pedro no le importaba nada, ni estar medio en pedo un miércoles, ni le daba vergüenza estar entre laburantes que lo miraban medio mal, lo unico que quería era bajarse en la Crisóstomo y Chacabuco, como le indicó el mensaje Blackberry que acababa de entrarle en su 8520. Se la había comido media Salta y comenzaba a hacer historia en Tucumán, pero al flaco no le importaba, ¿a quien le importa algo un miércoles a las cinco y pico de la mañana sentado en un bondi y con un polvo asegurado? Le metía duro los pulgares al qwerty, Marita ya había pasado por sus manos (y por las de varios amigos), pero te dejaba con la leche en los ojos eso de que las chetitas de Tucumán bailen entre ellas toda la joda y no te dejen acercar a mas de dos metros de ellas y ya en pedo se peguen unos picos, y se apoyen, y transpiren…Menos mal que la mina ya había terminado de rendir, o quizá le dijo eso para hacerse la importante o para evitar que él, y todo el mundo confirmase que no estudiaba un carajo y que le gustaba mas la poronga que el dulce de leche. “Estoy en lo de una amiga. Buscáme.”. Se cagó en no tener la chata en Tucumán, eso de tardarse mas tiempo en el bondi era un dolor de huevos, pero agradeció al cielo de que su primo le habia dejado la cancha libre y por supuesto de que Marita estaba libre y dispuesta, aunque ella siempre le hacia un lugarcito a Pedro, aunque estuviera ocupada e indispuesta. De fierro y linda, pero impresentable los domingos en la finca de la abuela, aunque ella no buscaba eso, era libre, una mina que actuaba como vago, fumaba, tomaba y garchaba.
Se avivó cuando el timbre sonó y una señora se bajaba.
-Esta es.-Dijo en voz baja y se apuró en pararse para no perder la parada.
Ahí estaba Marita, sentada en el escalon del drugstore pintado de naranja chillón, justo al lado de la parada, fumándose un pucho, con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos, con unas Havaianas con plataforma, unas tetas hermosas y una flor roja de tela, en el pelo casi platinado.
-Al fin.-Le estiró la mano pidiéndole ayuda para pararse, y Pedro le vio la bombacha celeste entre las piernas.
-¿Vamos?
Le sacó un cigarro y caminaron por la Chacabuco, esquivando a casi nadie, nadie anda un miércoles a casi las seis de la mañana por el centro.
-¿Querés desayunar?-Le preguntó cuando pasaron por El Mundo, mas por el olor de las medialunas haciéndose que por caballerosidad.
-No, está bien.
-¿Vas a comer chorizo no más?
Marita se rió, y lo empujó, y caminaron sin decirse nada mas la cuadra que les faltaba para llegar al edificio donde vivía él.
Pedro abrió la puerta de madera del ascensor y ella corrió la de bronce y apretó el 4.
-¿Cuarto era verdad?
No le respondieron porque Pedro se le abalanzó y le metió la mano por debajo de la pollera y le comió la boca. Sintió el sabor de los cigarros que se fumó toda la noche mezclarse con su aliento a fernet y el acuyijo de coca, y también sintió la bombachita celeste que casi no era barrera para esa concha carnosa.
-Sacáte la coca Riesstri.-Le dijo ella cuando corrió las puertas del ascensor y rumbeó entre la oscuridad y las manos de Pedro hacia la puerta que tenia la A.
El depto era un kilombo, todo tenía una buena cantidad de polvo, menos por supuesto, el plasma reluciente y la Play 2 con Kinetck.
-¿Es un consolador esto?-Alzó el control con la bolita roja.
-No, es el jostick de la Play.-Contestó despues de dejar el acuyijo en un vaso y hacer gárgaras con Coca cola.-Ahora vas a jugar con el mío.
-Nos lavemos los dientes.-Dijo acercándosele y dejando que la pollera cayera hasta el parquet sin lustrar.
Rumbearon al final del pasillo totalmente oscuro y en el baño de azulejos verde pálido usaron el mismo cepillo de dientes para sacarse los sabores de la noche.
-Ah, te tengo que enseñar una cosita muy buena.-Ella escupió la espuma.-Anda y prendé el lavarropas, yo ya nomás voy.
Pedro llegó corriendo al lavadero al lado de la cocina, se sacó la bombacha de campo manchada con fernet y tierra, se dio cuenta que tenia el celular y la billetera, así que los buscó en los bolsillos y los dejó arriba del lavarropas, despues se despachó de los boxers y la camisa a cuadros y los metió todos juntos con dos puñados de jabón y cerró la tapa.
-¡Dale cajeta, comenzá a andar pué!-Gritó mientras el agua llenaba al tambor.
-Que lindo culito, como lo extrañaba.
Se dio vuelta y la encontró sin la remerita, solo con su conjunto celeste.
-Santo dios.-dijo despacito y la pija se le paró.
-Ayudáme a subir.-Se le acercó y el lavarropas comenzó a andar.-Dale.
Pedro la levantó de la cintura y ya sentada arriba lo abrazó con esos dos cachos de gambas y lo besó.
-Te da la altura, coréela y metémela.
Manoteó el lavarropa buscando la billetera donde tenía un forro.
-A la Marita se la clava con capucha.-Pensó, pero de pronto sintió como un portazo y Marita se estremeció en sus manos.
-¿Qué ha sido eso?
-No se, dale.-La apuró con la bolsita del forro en la mano.
-No boludo, eso es un tiro.
-¿Qué? Dejate de joder.
-En serio, eso es un tiro, hablá a emergencias.
Se bajó del lavarropas y de la nada ya tenia el Blackberry en las manos y el 08 llamando.
-¡Tomá, habla!
A Pedro no le quedó otra.
-Si mire, lo hablo de la 24 y Junín, he escuchado algo como tiro en el departamento del lado, no se si pueden venir a ver.-Dejó de hablar un segundo.-Es el edificio que está justo en la esquina, arriba del bar, cuarto piso departamento B.-Otra vez se cayó.-No, no se como se llama el dueño, es un viejo que vive solo.-Movía la cabeza con el celular en la oreja y la pija ya dormida.-Muy bien, gracias.-Ya está.
-Eso era un tiro boludo.
Marita estaba asustada y Pedro desnudo con el celular en la mano y la pija mirando al piso.

5/5/12

Ojalá la pagués.

Empujó algo de gente y pidió disculpas, su cuerpo no era el indicado para andar en embotellamientos humanos. Entró al salón donde estaba el cajón con paso decidido pero con el rostro pálido, tenia miedo, pero no podía seguir con ese terror a los ataúdes. Se acercó despacio, detrás de una vieja que tocó el cuerpo y se persignó. Sintió como las piernas se aflojaban un poco, pero tenia que mirarlo, así que hizo tripa corazón y levantó la mirada. Ahí estaba Ginno, de traje negro, corbata roja y con una camiseta de Boca hecha un bollo sobre un costado. Tenia la cara mas angulosa de lo que recordaba, estaba chupado y con un color pálido casi verdoso sobre ella. -Hijo de puta.-Dijo despacito e imitó a la vieja que lo precedía en la fila, pero solo tocó el borde del cajón y se persignó.-Ojalá que la pagués en el cielo. :D

18/3/12

Piolín

-Donde pingo era.-Pensó y se paró para ver a su alrededor.-Al fondo.-Se respondió lo mas lógico, a la morgue había que esconderla, nada mejor que el fondo.-Como al hijo opa.
Volvió a perderse por pasillos y a cruzarse con enfermeras gordas y pacientes que parecían uno con las paredes y las baldosas.
-Ahí está.
Dijo cuando vio la puerta doble y con ventanitas redondas.
-Permiso.-Dijo al vacío de la habitación.- ¿Encarnación?-Su voz grave rebotó por los azulejos.
-Ya salgo John.-Gritó y junto se escuchó la descarga de un inodoro.
Juan no pudo evitar ponerse colorado.
-Disculpá mi amor, es el Activia.-Y cantó y bailó.-El pareo, revolea, con Activia, revolea, panza al aire…
-Uh, estás mal de la cabeza en serio vos…
-Ponele un poco de onda gordito, no entiendo como podés ser tan aburrido.-Se cubrió la panza con la remera y se acomodó los anteojos sobre la naricita tan acorde a su poco mas de metro y medio.
-Así me quieren las chicas.
-Eso es una de las cosas que nunca voy a entender.-Dijo en voz baja, como para ella.-En fin…
-¿Qué tal Piolín?
-¿Piolín?-Arrugó la boca y se acomodó uno de sus rulos rojizos.-¡Ah! El muertito de ayer. Si.
-Exacto.-Dijo Juan y metió las manos en los bolsillos esperando que la médica termine de revolver su escritorio.-¿Qué ha salido?
-Lo he abierto anoche. No podía dormir y me he venido en la bici y ¡sas!-Tiró un chuzazo al aire.-Acá está.-Abrió la carpeta Espiral, amarilla y nueva.-Si, a ver, para ponértelo en términos que un simple abogado pueda entender.-Aclaró la voz.- Lo han cagado de un corchazo en la nuca, con un .22, de lejos. De ahí lo han movido y hecho todo el acting.
-¿Qué?
-¡Claro chango! Venga vea.
Encarnación abrió la puerta que daba al quirófano y ahí estaba Piolín, que ya era un cuerpo tan pálido que parecía verde, en la camilla de azulejos, culo para arriba.
-Le he encontrado de pedo, quería acomodarle un poco las mechas asquerosas esas y ahí ¡ploc!-Se puso en punta de pie e hizo chistar la lengua.-El hoyito.
-La concha de la lora.
-Yo he dicho lo mismo, re desilucionante che.-Se pegó un chirlo en los muslos.
-Es mas lógico así.-Dijo Juan sin sacarle de encima los ojos al cuerpo.
-Superlógico.
-No sabía que eras ricotera.
-¡De alma papi!-Se dio vuelta, volvió a subirse la remerita amarillo patito y le mostró la PR y la corona tatuadas arriba de la cola.
-Con razón, había algo de vos que hacia que me caigas bien.-Dijo sin disimular la mirada el abogado.
-¿No me digás que te gustan los Redondos?
-Si, no enfermo, pero me gustan muchísimo.
-¡Joya!-Y puso su mano para chocar los cinco, a Peña no le quedó otra que chocarlos.-Bueno, está para que lo retiren.
-Che Encarna, ¿Tenia alguna lesión de arrastre?
-Ah, como amo esos términos.-Suspiró.-Nada de marcas, el tiro y la herida de cuchillo post mortem.

vvvvolerrrrrrrr adolfo

20/1/12

Virgen

El pavimento termina en la entrada del viejo aserradero, un monumento centenario a la explotación maderera que básicamente dio origen al pueblo. Con el pavimento comienza también el precipicio, el río Marapa en esta parte conocida como el 25, corre entre los cerros. El camino de ripio estaba lleno de piedras, algunas rebotaron contra el chasis. Cuando pasaron por la virgencita se persignaron.
-Que salgamos vivos.-Dijo Juan.
-Que lo encontremos a Horacito, la concha de dios.-Dijo Pablo.
-Que esta noche me coja a la pendeja.-Remató Ger y los tres rieron otra vez.
Ya estaban en Batiruana, las casas abandonadas metían un poco de miedo, solo se escuchaban algunos pájaros y el río. El camino mas arriba se hacia con un precipicio bastante importante. Juan rogaba no cruzarse con ningún auto de frente, siempre fue un cagón para manejar. La subida era de menos de veinte kilómetros, pero con curvas cerradas y el puto precipicio.
-Me empinga manejar, quiero ver las montañas.-Se quejó Peña.
-No seas maricón Gordo, el paisajito.
-Puto.-Agregó Pablo.

30/12/11

Minutos

Recién cortó cuando llegó a la Morgue Judicial. Estaba todo vació, un floresente parpadeaba y los demás zumbaban junto a una canción.
Y dan las 6 con 50.
Quién te dijo que yo
era el sueño que soñaste una vez.
Quién dijo que tu
voltearías mi futuro al revés.
Ya son las 7:16,

-¿Viene por el fiambre que ha llegado recién?-Le preguntó el morguero, un viejo morocho sentado en una silla de plástico, que cabeceaba de sueño y parecía no importarle el ruidaje de la música.
-Si amigo, quiero entregarlo rápido, para ir a verla a la señora.-Sonrió y le estrechó la mano.
-Anda con suerte.-Le dijo mientras revolia unos papeles que levantó de debajo de su silla.-La doctora ya lo ha comenzado a abrir.-Se paró y le indicó con el dedo una puerta con un cartelito arriba que decia Quirófano.-Pase.
El quirófano de la morgue estaba iluminado por un par de floresentes, era una habitación chica, no más de tres por tres, recubierta con azulejos celestes en la parte de abajo y de humedad en la parte de arriba. De yapa, Arjona a todo volumen y una fina voz femenina cantaba.
-El ministerio del tiempo, puso sede en mi almohada, ahí te encuentro a momentos
¡aunque no sirve de nada!

-Disculpe…-Dijo Peña cuando entró.
-¡Me has asustado!-Dijo volviéndose la medica, con su cara cubierta por un barbijo verde, del mismo color que su mono.
-Soy de la fiscalia.
-¿Cómo está?-Giró la cabeza volviendo a enfocar la mirada en la mesada, de azulejos también, donde estaba tendido el cuerpo abierto de Ginno.
-Bien, quería saber si ha encontrado algo raro.-Peña ni se acercó.
-No hay contusiones, golpes, hematomas, heridas...-Enumeró concentrada en los movimientos de sus manos.-Ahora estoy viendo los órganos internos.
-¿Catalogo como suicidio nomás?-La apuró Peña.
-Esta asfixiado, por lo menos, nada mecánico, no, venga vea…-Lo invitó.
-No, no gracias, tengo que comer asado el domingo.
-Que cagones que son los hombres.-Dijo riéndose.-Lo coso y está para despacharlo. Minutos.-Cantó.
-Esta es peor que Urtubei.-Pensó en su amigo forense de San Miguel.-Perfecto doctora…
-Núñez, Encarnación.-Contestó en tono amable la petiza de pelo enrulado y anteojos con marco negro, que apenas giró la cabeza para contestar. No debía pasar los cuarenta y tenia una pinta de loca increíble.
-Hablo con los parientes para que lo busquen.
Salió del quirófano algo confundido por la escena, pero inmediatamente volvió.
-Doctora, ¿tenia algunas cosas?
-¿Quien?-La pregunta la tomó desprevenida, aparentemente Encarnación tenia déficit de atención.-Ah, él.-Rió.- Claro, no, ha venido así nomás, bóxer y remera. Ahí están.-Indicó con la mirada los retazos de tela cortajeados, e inmediatamente le dio la espalda y siguió con su labor y su canción.-Minutos como lluvia de sal, minutos como fuego en la piel.

Chau año :D me cagaste a palos wiii jajja

adolfooo

6/12/11

Miércoles

El celular primero vibró en la mesa de luz.
-Es un mensaje.-Pensó Juan que se despertó sin abrir los ojos. No se dio vuelta para ver de quien era, se dispuso a dormir hasta que sonara la alarma, pero esta vez el celular además de vibrar sonó como ringtone el estribillo de Confortably Noumb.
There is no pain, you are receding
A distant ship smoke on the horizon
You are only coming through in waves
Your lips move but I can't hear what you're saying
When I was a child …
Era un número que no tenia agendado, no atendió. Peña vio la hora.
-Seis y cinco, quien pingo anda despierto a esta hora.
Trató de dormirse, pero no lo logró

Llegó cruzado a tribunales, no había nada peor que un sol brillante para las pupilas desveladas, los Ray Ban apenas daban descanso a las corneas.
-Buen día.-La saludó con voz grave a Marcela y se sentó
-Uy papito, ¿estamos de mal humor hoy no?-Le dijo mientras ponía frente a él el desayuno que ya se enfriaba.
-Gracias Marce.
-De nada.-Volvió a su lugar y Juan comenzó a tomar su café con leche.-Te tengo novedades de lo del chico éste Ortiz.
-Lo único que me faltaba el culiao ese.-Pensó, y le preguntó.-¿Qué ha pasado?
-Ayer han pasado las cuarenta y ocho horas, la Segunda hoy a la mañana ha dado intervención a la policía para comenzar el rastrillaje.
-Menos mal que no nos ha tocado ese kilombo a nosotros.
-Eso mismo le decia a Roberto, él me ha contado, vos has visto que es amigo de todos acá.
Peña no pudo evitar recordar las palabras de Jorge Luis de ese lunes.
-Es boleta ese.-Se repitió en la cabeza y apuró el desayuno.
-¿Cómo va el archivo?
-Bien, ayer he subido a los expedientes a los estantes, para que no estén en el piso por lo menos, voy a necesitar unas cajas, ya le voy a decir a Damián que me las consiga.
-¿Cómo vas a ordenarlo?-Le preguntó sin mover los ojos del expediente que leía.
-Ahora los estamos anotando en papeles, después vamos a hacer el código de barras.
-¿Cómo es eso?
-Como en el súper…-Se sacudió las manos llenas de migas de la segunda y ultima tortilla leudada.-Pones la etiqueta con un código de barra en cada caja, con un scanner lo lees y ahí te dice la información del expediente. Todos los datos van cargados en la computadora que vamos a poner ahí, entonces si querés tal o cual expediente ya archivado, haces una búsqueda en la computadora y te dice donde está, y de yapa te da toda la información.
-A la mierda che, que nivel.
-Si, tengo que comprar esta semana el scanner, es básicamente como lo de mesa de entrada, pero con los expedientes que nunca han registrado y todo el tema de prensa, evidencias, investigaciones…-Crua-Chan cortó la conversación, el celular de Peña comenzó a vibrar en la mesa.-Que raro.-Dijo, cuando lo levantó de la mesa y se dio con que la llamada era del Boliviano.-Compadre.-Atendió y salió al pasillo para hablar mas tranquilo.

-Estoy yendo para tus pagos Juancito.-Le dijo entre ruidos de viaje.
-¿Y que pingo vas a hacer a Alberdi?
-Un mono desaparecido, Ortiz de apellido.-Juan se quedó callado unos segundos, el estomago se le hizo un nudo.-¿Hola?
-Si Roly, disculpa, ¿y vos porque venís si sos de homicidios?-No pudo dejar de preguntar.
-No se, yo he preguntado lo mismo, pero han hecho un movimiento del pingo para buscarlo al culiao este.-Se sonó la nariz y siguió hablando.-¿Vos lo ubicabas?
-Si, un gil de mierda, hoy iban a ir los del Club de Enduro para buscarlo también, han pedido colaboración a la gente con camionetas y motos para buscarlo.
-Si chango, a alguien grosso han tocado, porque hasta el helicóptero va.
-A la mierda.
-Che compadre, ¿vas a andar por ahí para que vallamos a comer algo?
-Meta vamos a comer, ya nomás voy a pedir que me deje irme el jefe.
-¿Qué tal el jefe nuevo?
-Un capo.
-Espero que no te cueste otro auto el jefe.
Los dos rieron antes de cortar.

Peña entró a su oficina y vio a Marcela en su computadora jugando al Tetris.
-Así va la justicia che.
-Mirá chiquito, la has sacado barata, yo tengo que tomar declaraciones a mil quinientas personas, vos vas a pasarte acomodando papeles.-Puso pausa dándole un golpe fuerte a una tecla, y lo miró-¿Vas a ir a buscarlo al chico ese de Alberdi?
-Y si, quiero ver si Gómez me da permiso.
-Anda y fijate todos los mocos que se manda la Segunda.
-¿Mocos?
-Son unos incompetentes.-Miró para la puerta que comunicaba el despacho con el de los empleados y habló mas bajo.-Unos coimeros de mierda.

Entró a la oficina de su jefe sin golpear. Gómez tenia decorado todo como el estudio de un juez de las películas yanquis, las paredes revestidas de madera, bibliotecas con libros y hasta un par de sillones.
El fiscal estaba apenas iluminado por la lámpara de bronce con pantalla verde.
-Juancito, buen día.-Le dijo ni bien entró.
-Doc, ¿Cómo andamos?
-Bien bien, terminando unos oficios.
-Che Pepe, hoy vamos a salir con unos amigos a ayudar con el rastrillaje por un chico de Alberdi que está desaparecido.
-Ah, el chico ese que ha salido en La Gaceta…
-¿Cómo?-Peña se sorprendió.
-Si, el agrimensor.
-¿Agrimensor?
-Si boludo, mirá.-El Fiscal levantó el diario de la punta de su escritorio, buscó la nota, dobló las paginas y se lo alcanzó a Juan.
-Agrimensor desaparecido en Ciudad Alberdi.-Leyó en voz alta Juan.-Horacio Ortiz desapareció en la mañana del domingo próximo pasado de su domicilio cuando salió camino a una finca que poseía en Donato Álvarez, como no retornaba, su familia comenzó a llamarlo incesantemente, pero el joven no atendía, ni contestaba los innumerables mensajes de texto que le enviaron. Salió en una Ford Ranger Azul, dominio GRT-914. Ortiz, que mide 1,82, robusto, ojos marrones oscuros y pelo corto ondulado, vestía una camisa a rayas verticales celeste y blanca, un chaleco polar azul y un jeans azul "gastado". La Policía informó que quienes puedan aportar datos se comuniquen a la dependencia policial más cercana o por teléfono al 101.
-Así es.-Gómez recibió el diario y lo puso donde estaba antes.
Peña estaba pálido.
-El domingo lo hemos visto desayunando y no ha vuelto mas…-Dijo como para si.
-O se ha ido o está muerto, no son muchas opciones.-Tosió y se acomodó los anteojos.- ¿Cómo vas con el archivo?
-Bien, esta semana compramos el scanner, vamos a tener que poner la guita nosotros.
-No hay drama.-Dijo con cierta pedantería, como si la plata no fuera problema.- ¿Me decías del rastrillaje?
-Si, un amigo es novio de la hermana del vago este, y del Club de Enduro y bueno han pedido gente con camionetas y motos para ver si lo podíamos hallar por la zona.
-Bueno, no hay drama, si vas bien con el archivo andá nomás.

Cuando llegó a su casa eran apenas las diez y media y se estaba cagando. Willie lo miró raro cuando bajó de la camioneta y Maria José salió a recibirlo con besos y conversaciones a las que no le prestó mucha atención.
-¿Va a comer acá doctor?
-No Maria José, me voy a Alberdi, como allá.
-Le voy a dejar alguito preparado para la noche.
-Bueno.-Contestó con una sonrisa y se metió al baño a descargarse.
Cagar era todo un ritual para Peña, sus estancias en el baño nunca duraban menos de media hora, incluso en tribunales, donde los jueces y secretarios tenían un baño separado, el que Juan había hecho su pequeña casa en el trabajo, tanto que varias veces cuando desaparecía, Jorge Luis o Damián lo buscaban ahí.

Se puso un jean, una camisa y un chaleco polar. Volvió a calzarse los anteojos y lo cargó a Willie a su lado en la camioneta.
-Como te gusta callejear trolo.-Le dijo al comportado bull terrier que apenas movió la cola cuando lo habló, iba muy concentrado en lo que sucedía en la calle.
Ni bien llegó a Alberdi Roly, a eso de las doce, le mandó un sms que decia que lo esperaba en Marola, que ya había pedido asado.
-Nunca me voy a hartar de comer en Marola.-Pensó mientras sonreía y contestaba un simple OK.
Cuando estacionó notó que un helicóptero pasaba por encima de su cabeza, y se quedó mirándolo como seguramente se quedaron mirando muchos de los pocos acostumbrados alberdianos, Willie en cambio encaró un gomero que había por ahí y lo bautizó con su pis.
-Portate bien adentro ura.-Le dijo cuando lo enganchó con la correa, pero Juan iba tranquilo, a él lo dejaban entrar con el pequeño soldadito.
-¡Eh! El narizudo.-Exclamó Roly cuando vio que los dos regordetes se acercaban hacia su mesa.-Hacia rato que no lo veía, pensar que me has costado un kilo de café.-Lo acarició y recién le dirigió la palabra a Juan.-Compadre, venga coma el quesito, que esta muy bueno.
Juan se acomodó en la mesa y levantó la mano saludándolo al dueño del restaurante, que inmediatamente se acercó con una bandejita con agua para Willie.
-Este perro está bien criado amigo,-Se dirigía a Mamaní.-por ahí vienen las viejas con esos perros peludos y lo único que hacen es morder gente.
Cuando se alejó después de una pequeña charla, Juan se recostó en su silla, palmeó su panza y le preguntó a Roly:
-¿Qué onda?
-Mucho movimiento, han mandado cincuenta de la Seccional Sur, yo he traído seis de los míos y hasta el helicóptero anda, además bueno, hoy ha habido una reunión y se han dividido las zonas para buscarlo al chango éste.
-¿Vos estas de capo del operativo?-Le preguntó con la boca llena de pan con roquefort y manteca.
-No, yo estoy con los de Homicidios, hay un comisario de la Seccional Sur y también anda dando vueltas el Sub Jefe de la Policía y gente del gobierno.-Los indicó con el mentón a los hombres que comían en una mesa en la otra punta del salón.
-Que raro que no estés ahí.
-Me han invitado, pero bueno, les he dicho que iba a comer con un amigo y he llegado medio tarde de gusto.
-Claro.
Los dos se quedaron callados, en realidad todo el comedor se quedo callado, porque en el informativo del Canal 10 hablaba el Comisario Saso sobre el operativo. Marola subió el volumen:
-…y seguiremos con los rastrillajes mas exhaustivos en la zona de Escaba y el limite con Catamarca.
-Está complicado el tema.-Dijo Rolando.
-¿Por qué che?
-Porque han pasado varios días, el celular ya se le ha quedado sin pila, porque antes las llamadas le entraban y era como si no contestara, ahora manda al contestador ahí nomás.-Puso una cara de velorio tremenda, bastante adecuada para su voz baja y manos entrecruzadas sobre la mesa.
-Que culiao…
-Si, yo no se si se le habrá caído en algún lado, capaz que lo ha tirado por la ventanilla, pero bueno, yo creo que siempre lo ha tenido encima.
-¿Qué se comenta adentro Compadre?
-Y eso me vas a tener que ayudar a averiguar vos, yo no me he metido mucho, con la familia ha hablado Saso y con nadie mas, los de la fiscalia han dado intervención, pero ni han pintado.
-¿A dónde te han mandado?-Preguntó Peña después que Víctor pusiera entre él y el policía de civil una parrillita que rebosaba en carne y achuras.
-¿A mi? A esperar, los changos míos han comido hace rato y se han ido a las camionetas a dormir la siesta, pero hoy nomás vamos a volver a San Miguel.
-¿No te querés quedar en mi casa?
-No, gracias hermanito, pero va a convenir que esté allá, si llegan a encontrar un fiambre recién voy a volver y a no hacer mucho, esto es todo propaganda política.
-Claro, si me parecía raro que estés acá boludo, si vos sos de Capital.
-Si, pero los del Sur no tienen ni aca, nosotros le vamos a tener que prestar todo.
-Material, gente…
-Y si, no hay que dejar que se los afanen.-Le tiró un hueso de costilla con bastante carne al perro que estaba dormitando a los pies de Juan.

Salieron caminando lento y con las manos en los bolsillos, se despidieron con un abrazo y con la promesa de verse al otro día y de tenerse al tanto de todo. Subió a Willie a la caja de la camioneta y cruzó la vía hasta la plaza Alberdi, donde estaban todos con sus motos y camionetas listos para salir al campo.
Juan se bajó con los anteojos puestos y con algo de sueño, saludó a un par de viejos conocidos y a otros desconocidos, y encaró a la ronda donde estaban algunos de sus compañeros de rugby.
-Bueno, mirá quien ha amanecido.-Le dijo Ger.
-Chupáme la pija pedazo de puto.-Se abrazaron y pegaron cariñosamente.
-Gordo, vos vas a llevarnos a mí y a Ger hasta Escaba, de ahí nosotros vamos a subir un poco mas con las motos y vos nos esperas ahí.-Le dijo Pablo, que estaba ya con la pechera y los guantes puestos, y hablaba bastante serio.
-Lindo empringue me voy a pegar.-Intervino Peña.
-No va a ser nada, vamos a ir un poco por el Singuil, tranquilos,-Escupió en el suelo y piso el escupitajo con su bota Fox ridículamente enorme.- Cana y Maxi van a ir por el Marapa desde El Badén hasta el puente de la 38, los otros changos van a andar en grupos por La Calera y por el Matazambi.
-¿Y a quien han mandado a Comodoro Rivadavia?-Preguntó el Cana y todos se rieron, menos Pablo y Juan, que no entendió el chiste.
-Si Horacito se hubiera ido con el hermano ya nos hubiéramos enterado y no andaríamos cagandonos de frío aca.-Le hizo señas a uno de los viejos enduristas y se fue con él.
Peña se quedó junto a Ger.
-¿Che Ger, que pingo es eso de Comodoro Rivadavia?
-Y ahí vive Álvaro.
-¿El hermano mas chico?-Preguntó sorprendido Peña.
-No, Álvaro le sigue a Horacio, el mas chico es otro, no lo debes ubicar, Álvaro se ha recibido y se ha mandando con la esposa a la Patagonia.
-Mirá vos, no sabia.
Varios de los muchachos se pusieron en campaña de cargar las motos. La S-10 quedó con dos motos en la caja, además de dos bidones con nafta, Willie, mientras que en la cabina se apiñaron Juan, Ger y Pablo. Como a eso de las dos partió cada grupo a hacer su recorrido, mientras el helicóptero comenzaba a sobrevolar el cielo otra vez.

Juan manejaba tranquilo, nunca pasó los ochenta hasta que llegaron al Badén. El paisaje estaba amarillento, en algunos lugares recién habían terminado de cosechar la caña y aun los despuntes seguían protegiendo al brote de las últimas heladas del invierno.
-Sabes que si hubiera estado la caña crecida…-Dijo Gerardo, quien iba al lado de la ventanilla.
-Iban a tener que recorrer todos los putos tablones, ahí ni el helicóptero iba a servir.-Contestó Juan.
-¿Qué rinde has sacado Juancito?-Le preguntó Pablo que iba apretado en el medio.
-8 y algo-Le contestó un poco refunfuñando.
-Pero está bien boludo, si no te han cagado con el trash, has sacado bastante arriba del promedio.
-Si, que pingo te quejás.-Contribuyó Ger.-Si te pones ambicioso lo mas probable es que terminés como el pelotudo del cuñado de Pablo.
-No seas boludo chango, no hablés así.-Dijo el cuñado del desaparecido.-Hay que saber hacer negocios, pasarse de rosca es lo peor, has sacado buen rinde, te alcanza para cubrir los gastos y te queda azucar para venderla despues.
-¿De cuando sabes tanto de caña vos hijo de mil puta?-Se asombró Ger.-Si lo unico que haces con la caña es chuparla.
Todos rieron y despues putearon por las vibraciones que sintieron al pasar el puente sobre el Marapa a la altura del balneario mas conocido como El Badén.
-Nunca más lo han arreglado a este puente.
-Hacia años que no pasaba por acá.-Dijo Peña.
-Eso que hay seca, si llueve es un diquecito mas el puente.-Le contestó Ger.
Se quedaron mudos un rato, Peña concentrado en el camino y en Willie, Gerardo mirando el paisaje y Pablo…Pablo estaba con la mente en su cuñado y solo en eso.

Después del Badén, la ruta comienza a subir el cerro, la caña, si bien está presente comienza a convertirse en yungas.
-Que lindo que está el Corralito.
-Si no fuera por los mosquitos seria un paraíso todo esto Gordo.-Le contestó Ger.
Pablo seguía callado, algo tenia en su cara, los ojos perdidos en la salida del aire acondicionado quizá, o el par de suspiros que pegó desde que pasaron puente del río Marapa.
-¿Qué te pasa a vos culiao?-Se despachó Gerardo.
-¿A mi? Nada ura, estoy preocupado por Horacito nomás.
-No te hagas mala sangre, el hijo de puta ese debe estar en Comodoro Rivadavia a esta hora.-Subió el volumen al equipo de música donde sonaba apenitas Las Pelotas.-Agradécele que nos da la oportunidad de enduriar un miércoles.
-Y me ha dejado safar del laburo.-Aportó Peña.
-Y despues reclámale, porque seguro que desde el sabado a la noche no le tocas una teta a la Andre.
Los dos rieron, y Pablo los puteó, pero se relajó un poco.
El pavimento termina en la entrada del viejo aserradero, un monumento centenario a la explotación maderera que básicamente dio origen al pueblo. con el pavimento comienza también el precipicio, el río Marapa en esta parte conocida como el 25, corre entre los cerros. El camino de ripio estaba lleno de piedras, algunas rebotaron contra el chasis. Cuando pasaron por la virgencita se persignaron.
-Que salgamos vivos.-Dijo Juan.
-Que lo encontremos a Horacito, la concha de dios.-Dijo Pablo.
-Que esta noche me coja a la pendeja.-Remató Ger y los tres rieron otra vez.
Ya estaban en Batiruana, las casas abandonadas metían un poco de miedo, solo se escuchaban algunos pájaros y el río. El camino mas arriba se hacia con un precipicio bastante importante. Juan rogaba no cruzarse con ningún auto de frente, siempre fue un cagón para manejar. La subida era de menos de veinte kilómetros, pero con curvas cerradas y el puto precipicio.
-Me empinga manejar, quiero ver las montañas.-Se quejó Peña.
-No seas maricón Gordo, el paisajito.
-Puto.-Agregó Pablo.

El Murallón del Dique Escaba es considerada una verdadera maravilla de la ingeniería civil, uno de los embalses tipo Ambursen mas grandes del planeta. A principios del siglo XX Jhon y William Robertson fueron los responsables de las primeras mediciones y del primer proyecto, estos hermanos ingleses que vinieron con el ferrocarril, amaron tanto el Escaba que fueron enterrados cerca de él. Si bien los Robertson murieron en el 14 y 17 respectivamente, la obra comenzó a construirse en el 37, con visita presidencial incluida: el por entonces presidente Justo recaló en Alberdi causando una revolución en el pueblo. Desde la inauguración formal, Francisco Guiulianni fue el ingeniero que marcó los caminos y levantó el dique, que recién se terminó en el 48 y Perón se hechó todos los laureles. Como una buena historia argentina, el Escaba comenzó a dar luz recién en 1956, pero mas que luz, sin el Escaba no habría riego, sin riego no habría tabaco, sin tabaco no habría sur de la provincia.
Juan paró la camioneta junto a los motores que abren las compuertas. Los tres amigos y Willie se quedaron un rato en silencio viendo el espejo de agua y llenando sus pulmones con aire puro y sus oídos con los chillidos de los loros.
-¿Por donde van a ir?-Dijo Peña sin dejar de mirar las quebradas con agua de base.
-Por el camino principal, de ahí vamos a ir hasta el Singuil y Escaba de arriba.-Dijo Pablo acomodándose el casco.-Calculo que nos meteremos por los senderos que hay al lado y por el lecho del río.
-Claro, fácil dos horas, poco mas.-Dijo estirando los brazos Gerardo.
-Si mas o menos.
-La puta que los parió boludo, me voy a re empingar.
-Dejá de quejarte Gordita, te estas ganando una nubecita en el cielo.-Le dijo Ger y las motos se perdieron por el camino.
-Me voy a comprar una coca en un kiosco y hacerlo jugar un rato al Willie entonces.-Juan se desperezó, rascó su cabeza y miró su reloj.-Me hablarán cuando estén abajo o si lo encuentran en un nido de loros a Horacito.

Peña se sentó en silla con propagandas de Coca-Cola en el Club Náutico. Se pidió una Coca y se relajó viendo el verde infinito, disfrutando el silencio, el sol, la siesta, estuvo casi media hora sin decir nada, colgadísimo, tanto que apenas lo veía a Willie que jugaba con los perros de los lugareños.
-¿Es de acá usted amigo?
-¿Cómo?-Peña volvió a la tierra por la pregunta del chico que le había traído la gaseosa hacia un rato.-Si, si, lo andamos buscando al chango Ortiz, dos amigos míos están subiendo en moto a ver si está por los precipicios.
-Ajá, pero bueno, difícil.-Hablaba con las manos en los bolsillos, despacio.- Desde el domingo que no se ve gete de la villa, usted ha visto que cuando vienen acá o van para el Singuil uno los ve.
-Claro.-Peña se dio cuenta que el unico camino que va a haciendo escalas en Escaba de Arriba, al río Singuil y mas al oeste pasa a Catamarca, quedaba a cincuenta metros de donde estaba sentado. El mozo seguro que se pasaba horas y horas oteando el camino para saludar a quienes pasaban o esperar algún cliente.-Andaba en una Ford Ranger azul, ¿No has visto pasar ninguna vos?
-No, desde el domingo a la tarde de acá bajan todos, de ahí se mueve la gente que es de acá nomás.
Si bien lo que decia el mozo del Club Náutico podía ser considerado un mero rumor, a Juan le pareció de lo mas verosímil, en Escaba todos se conocen con todos, mucho mas que en Alberdi, entonces que un vehiculo pase a deshoras o en días de semana era siempre notado, como lo notaron a Juan, quien al otro día iba a ser un rumor cuando el mozo se parara a hablar con algún vecino y le diga que un gordito en una camioneta gris andaba buscándolo al chango que ha desaparecido en Alberdi.

Decidió esperar a sus amigos en el puente colgante del Singuil, les llevó una gaseosa fresca. Llegó un rato antes de que las motos de Ger y Pablo comiencen a escucharse a lo lejos.
-¿Nada?
-Ni un pingo.-Contestó agitado Gerardo despues de meterle un trago mas que largo a la botella.
Pablo seguía con el casco puesto y sobre la moto, con los brazos colgados desde el manubrio.
-¿Van a seguir bajando por el río?-Preguntó Juan mientras recibía el casco de Ger.
-No, es al pedo.-Dijo Pablo sin cambiar la posición ni un centímetro.-Que culiao, yo creía que por acá lo íbamos a encontrar.
-¿Ves que sos pelotudo chango? Hemos hablado de esto…
-No, no se.-Dijo bajito, apenas se lo escuchaba.
-Si, no te hagás el boludo.-Ger estaba enojado.-¡Date cuenta no se ha desbarrancado por acá como creías porque nunca ha venido!-Tiró los guantes al suelo fastidiado.-¿Quién pingo se viene a Escaba un día de semana?
-No se…-Habló despacito otra vez Pablo, seguía con el casco y las antiparras.
-Vos querés tapar el sol con el dedo Pablo.-Ger le dio otro trago a la botella, y Juan ya intervino.
-¿Qué pingo saben?
-Nada…-Volvió a hablar en voz baja Pablo, quien seguro lloraba detrás de las antiparras.
-Chupáme el pingo, no te voy a seguir bancando, le voy a decir a Juan.
Peña se puso alerta, los changos no eran de pelear y cuando las cosas se ponían serias alguno siempre se sacaba o comenzaban a tratarse por los nombres y no por los apodos o puteadas.
-¿Pablo que me tenés que contar?
-No…-Los hombros subían y bajaban siguiendo el espasmo del llanto.
-Dejá de mariconear la puta que te parió.-Gerardo se sacó la pechera y la tiró junto con los guantes.-Este pelotudo sabe en que negocios andaba metido el cuñado y no quiere decirle nada a nadie.
Hubo un momento de silencio pesado. Juan no sabía como reaccionar, pero al final lo hizo como un amigo.
-Hijo de puta, yo no estoy investigando esto, no tengo porque decirle nada a nadie lo que sepás.
-Es que no es pava boludo.-Levantó los brazos del manubrio, se subió las antiparras y desabrochó el casco camuflado que llevaba.
-¿Vos estás metido en algo?
-No, no está metido, pero sabe por boca de la hermana en que andaba el estupido de Horacito.-Dijo Ger, despacio, pero no menos caliente.
-Pero no es para tanto boludo.-Pablo ya hablaba mas fuerte, su rigidez se iba calmando.
-Si sabes chango, sos contador, sabés que le debe a cada santo una vela.
-Yo no soy su contador, además si debes guita.-Hizo una pausa.- bueno, no pasa nada…
-¡Está fugado, comprendé gil!-Le gritó.- Y de ahora en mas no contés conmigo para nada de estas pelotudeces, vos te estas volviendo igual de raro y loco que la familia de tu novia.
Pablo se bajó de la moto, la tiró al piso y se fue corriendo hacia Gerardo, el que lo esperaba aun montado en la enduro.
-¡Hijo de puta no la metás a mi novia!
-¡Te voy a cagar a piñas ura!-Le contestó el flaco mientras los dos se agarraban de los buzos y zamarreaban.
Juan intervino de inmediato, los dos eran mas livianos que él, así que los desenganchó a uno con cada mano, a Gerardo lo empujó hacia atrás, haciéndolo tambalear, y se quedó abrazándolo a Pablo, que seguía puteando a todo el mundo y llorando con su casco y su pena.

Al camino de vuelta lo hicieron en silencio, no prendieron el stereo, el unico que hacia ruidos era Willie que iba en las piernas de Pablo, de tanto en tanto lo veía a la cara y le lamía los ojos rojos por el llanto.
La Plaza Alberdi estaba llena con los policías que habían hecho los rastrillajes a pie por las fincas linderas a la ciudad y con los veinte o veinticinco civiles que habían participado en ese día de búsqueda. Seba, un primo de Juan y miembro del Club de Enduro y Rescate se acercó ni bien los vio llegar.
-Che ura, ni señales.
-Nada por arriba tampoco.-Contestó Ger.
-¿Che Pablito tu suegro donde está? Ni ha aparecido boludo.
-No tengo idea, ahora los voy a ir a ver.-Contestó seco, tomándose como un reclamo la pregunta de Seba.
-Mañana a la misma hora capaz que hacemos otra partida.
Se alejó despues de despedirse y Ger comenzó a desatar las motos que estaban cargadas en la caja.
-Dejala a la mía ahí Gerardo.-Dijo Pablo todavía sentado en la cabina.-Juan llevame hasta la casa de los Ortiz.

Salió a recibirlos Horacio padre, el que no había cambiado absolutamente en nada desde la ultima vez que Juan lo había visto años atrás. Se les acercó recién bañado, peinado para atrás con su bigote ancho y su panza enfundada en un bremer bordó a rombos.
-Hola Juancito, ¿Como te va tanto tiempo?-Lo abrazó y a Pablo no le dio ni la mano.
-¿No ha pasado nada?-Cambió el tono de voz cuando se dirigió al novio de su hija.
-No.-Pablo bajó la mirada y el silencio se hizo presente.
Peña tenia muchas ganas de averiguar porque el tipo que tiene un hijo perdido está tan fresco como si nada le hubiera pasado.
-Mañana van a salir otra vez temprano los policías a rastrillar.-Intervino Juan.
-¿Vos no sabes nada de lo que dicen en tribunales Juancito?-Le tiró con una sonrisa y apoyándole una mano en el hombro.
-No, lo unico que sabia era que bueno, habían dando intervención a la policía…¿A ustedes no los han venido a ver?
-Ha venido el fiscal, nos ha preguntado algunos datos de Horacito, pero nada mas.-Chistó la lengua y negó con la cabeza.-Que va a hacer, no pasa nada.
-Pero a ustedes les ha dejado algún mensaje, una carta, ha hablado de irse a algún lado…-Comenzó a indagar Juan, no podía con el instinto.
-Nada.-Contestó simplemente Horacio padre.
-Pero es raro, si alguien desaparece así como así algo la familia tenia que sospechar o saber.
-Si hubiéramos sabido algo yo te lo hubiera dicho esa noche que te he hablado por teléfono Juancito, pero no sabemos nada de nada.
Peña tal vez por respeto o por cagón no le preguntó nada sobre los negocios que Gerardo había dicho que Horacito tenía, así que solo aconsejó al sonriente hombre a que colabore con la justicia, que no se guarde nada.
-Hoy he hablado a Personal para que me rastreen donde estaba el teléfono, y salía en el Río Marapa, pero si lo han recorrido y no han encontrado nada imagináte…
-¿Tiene un abogado ya?-Preguntó seco Peña, lo que fue negado por el Señor Ortiz.-Bueno Horacio, comience a buscar uno, o cualquier cosa que necesite me habla a mi antes, pero trate de no nombrarme.
-¿Está la Andre?-Recién habló Pablo.
-Está en el negocio.-Fue la uncía contestación que le dieron, y despues de un par de saludos y ofrecimientos, Juan y Pablo volvieron a subir a la camioneta.
-Boludo éste viejo es más raro que perro verde.-Le dijo a su amigo el abogado.
-Ger tiene razón en eso, esta gente está loca.
Lo que los Ortiz estaban medio locos Juan lo confirmó cuando se bajó en el negocio de Andre a ayudarle a Pablo a bajar la moto, ya que la chica salió dando saltitos de corzuela enamorada a saludarlo a su novio con besos y sonrisas.
-Así no se porta la gente en estos casos.-Pensó Peña ya en la ruta volviendo a casa, mientras la noche comenzaba a ganarle al día.

Finalizamos la segundaaaaa, con su visita: un capitulo (de los cortos) gratis :D ajajaj